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Notice d'autorité
Goyheneche Farnie, Eugène
Personne · 1915/06/15 - 1989/01/11

Eugène Goyheneche Farnie[a] (Ustaritz, 15 de junio de 1915 - 11 de enero de 1989), fue un archivero, paleógrafo e historiador además de político nacionalista francés reconocido por sus investigaciones históricas sobre la cultura y el País Vasco.

Biografía
Eugène Goyheneche realizó su educación primaria en Bayona y sus estudios universitarios en la École des Chartes. Pionero del nacionalismo en el País Vasco francés (Iparralde), fue miembro del Partido Nacionalista Vasco (PNV/EAJ) desde los 17 años hasta el fin de su vida.

Durante la Guerra civil española colabora con la delegación del Gobierno Vasco establecida en París, asistiendo, en 1938, a la reunión preparatoria constitucional de la Liga Internacional de Amigos de los Vascos. Al estallar poco después la II Guerra mundial es movilizado como alférez de tanques. Durante la ocupación alemana de Francia mantiene contacto con las autoridades con el objetivo de lograr «un trato preferencial tanto para los vascos fronterizos continentales como para los refugiados vascos peninsulares». Esta implicación, finalizada la guerra, le llevó a juicio y a pasar 37 meses en la cárcel.

En 1942 participa en el relanzamiento de Aintzina, publicación mensual regionalista de inspiración católica, junto con Paul Dutournier, Jean-Marie Diharce (Iratzeder), Ospital, Marc Légasse Celaya, Oxobi, Hiriat-Urruty e Pierre Lafitte (Ithurralde) y otras personalidades vasquistas.

En 1949 obtiene la licenciatura de archivero paleógrafo con la tesis Bayonne et la région bayonnaise du XII au XV siécle. Etude d’histoire économique et sociale. También logra una agregaduría en el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS). Entre 1949-1951 vive en España, como secretario del embajador de Cuba en Francia, residiendo en Córdoba y Lucena. Entre 1952 y 1958, desempeñó funciones de archivero en Martinica, luego en Burdeos y en las Landas.

En 1961 publica Notre tèrre basque (Bayona), síntesis histórica utilizada como texto escolar. En 1966 presenta en la Universidad de Burdeos su tesis de doctorado L’onomastique du Nord du Pays Basque au Moyen Age y, en 1968, obtiene la cátedra de historia vasca de la Universidad de Pau. Su actividad será incesante, así como su inquietud intelectual que le llevará a publicar, en 1979, un monumental Le Pays Basque (Pau, 671 pp.).

Eugène Goyheneche reveló verdaderamente su historia a los vascos del norte de Bidassoa en sus innumerables artículos y en sus libros o en sus obras fundamentales: sus dos tesis universitarias (publicadas en 2012) y su obra monumental titulada Le Pays Basque.

Eugène Goyheneche fue nombrado en 1982 doctor honoris causa por la Universidad del País Vasco y recibió el Premio Manuel-Lekuona en 1989 por toda su obra.

En París, Eugène Goyheneche crea y preside la asociación de estudiantes vascos y participa en las actividades vascas (sección parisina de la Eskualzaleen Biltzarra). Colabora en casi todas las publicaciones científicas y culturales del País Vasco: Gure Herria, BS-LAB, Yakintza, Herria, Revista Internacional de Estudios Vascos, Cuaderno de Sección de Historia-Geografía de la Sociedad de Estudios Vascos.

Publicaciones:
Además de numerosos artículos en diversos medios como Gure Herria o Bulletin du Musée basque Bayonne, principalmente, publicó varios libros como:

  • Acto de investidura como Doctores "Honoris Causa" de los Excmos, con Pierre Lafitte, José María Lacarra, Manuel de Irujo . Lejona: Universidad del País Vasco, 1982.
  • Atsotitzak eta neurtitzak (Refranes y poemas), de Arnauld Oihénart (autor), Patxi Altuna (recopilador), Jose Antonio Mujika (recopilador), San Sebastián: Herri-Gogoa, 1971.
  • Bayonne et la région bayonnaise du XIIe au XVe siècle : études d'histoire économique et sociale, Leioa : Universidad del País Vasco, 1990.
  • Biarritz, con M.-F. Chauvirey. Capbretón: D. Chabas, 1972.
  • Historia de Iparralde desde los orígenes a nuestros días, San Sebastián: Txertoa, 1985.
  • Le Pays basque: Soule, Labord, Baja Navarra, Pau: Nueva editorial y distribuidora regional, 1979.
  • Libre propos sur l'histoire du Pays basque, Asociación Lauburu; prólogo de Michel Duvert. San Sebastian: Elkar, 2010.
  • Michel Labaguerie: conseiller général, sénateur, maire de Cambo, sl: sn, 1980.
  • Notre tèrre basque: nociones de geografía, historia y cultura popular, Bayona: Ikas, 1961.
  • Notre tèrre basque: nociones de geografía, historia y cultura popular, Pau: Nueva editorial y distribuidora regional, 1979.
  • Onomastique du nord du Pays basque (XIe.-XVe. siècles), con Xarles Videgain Castet . Bilbao: Euskaltzaindia, 2011.
  • Sabino de Arana y Goiri: mesa redonda en torno a, con M. Ugalde et al. Bilbao: Editorial Vizcaína, 1977.

Premios y reconocimientos:

  • En 1989, Premio Manuel Lekuona, de la Universidad del País Vasco.
  • En 1999, la Sociedad de Estudios Vascos organiza en su localidad natal, Ustaritz una jornada de homenaje.
Lacarra de Miguel, José María
Personne · 1907/05/24 - 1987/08/06

José María Lacarra y de Miguel (Estella, 24 de mayo de 1907-Zaragoza, 6 de agosto de 1987) fue un historiador, filólogo, medievalista y heraldista español, cuya especialidad fue el estudio de la historia de Aragón y de Navarra. Fue catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Zaragoza, puesto que desempeñó durante más de cuarenta años hasta su jubilación en 1977. Profundo renovador de la historiografía aragonesa, es también considerado el «máximo representante y maestro de la moderna historiografía sobre Navarra».

Biografía:
José María Lacarra nació en la localidad de Estella el 24 de mayo de 1907, cuarto hijo del jurista foralista navarro Victoriano Lacarra Mendiluce lo que propiciaría «su interés por el pasado histórico y jurídico navarro».

Estudios:
Sus primeros estudios los realizó en los Escolapios de Estella y el Instituto de Vitoria.

En 1923 viajó a Madrid, donde realizó simultáneamente estudios de Derecho, como alumno libre, y de Filosofía y Letras (Historia) de la Universidad Central. Alumno de Manuel Gómez Moreno, Agustín Millares Carlo y Claudio Sánchez-Albornoz, se licenció en historia recibiendo el premio extraordinario en su licenciatura (29 de septiembre de 1928). En 1933 obtuvo su doctorado en Historia, con su tesis titulada Contribución al estudio de los Fueros Municipales Navarros y de sus familias, (30 de enero de 1934, calificada con sobresaliente y premio extraordinario). La licenciatura en derecho la obtuvo el 16 de enero de 1941. Uno de sus compañeros en estos años fue el medievalista Luis García de Valdeavellano con el que participa en un seminario del reanudado Centro de Estudios Históricos que Sánchez-Albornoz semanalmente reunía y dirigía con un pequeño grupo de medievalistas: «allí se formó Lacarra como historiador de la Edad Media» dirá García de Valdeavellano años más tarde, en 1972, con ocasión del ingreso de Lacarra en la Real Academia de la Historia.

Archivero del Estado y estudiante en París:
Ya en 1930 había ingresado en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, con destino en la Sección de Órdenes Militares del Archivo Histórico Nacional. En 1932 forma parte de la sección 2.ª (dedicada a los Fueros) del Instituto de Estudios Medievales, bajo la dirección de Galo Sánchez Sánchez. Fue pensionado por la Junta para Ampliación de Estudios en París (1933-1934). En el informe remitido a la junta sobre la actividad llevada a cabo en París, entre otros muchos aspectos, hallazgos y averiguaciones, apuntaba como colofón:

He aprovechado mi estancia en París para conocer la extensa bibliografía publicada en este país, sobre la historia del reino de Navarra: artículos sueltos en revistas, monografías y crónicas que no tenemos en nuestras bibliotecas...

Guerra civil y posguerra:
Durante la guerra civil española, Lacarra permaneció en Madrid, donde realizó una fecunda labor de salvar el tesoro bibliográfico español como archivero del Servicio de Protección del Patrimonio Artístico.

Una vez concluida la guerra —rehabilitado tras la depuración— obtuvo en 1940 por oposición la cátedra de Historia de España Antigua y Medieval de la Universidad de Zaragoza, que impartiría hasta su jubilación. Ese mismo año de 1940 es nombrado primer secretario general de la recién creada Institución Príncipe de Viana, cargo en el que permanecerá durante tres años, institución que lanzará el primer número de la revista, donde colaboró con asiduidad.

En 1941 funda el Centro de Estudios Medievales de Aragón (CEMA). Por llamamiento de la Diputación Foral de Navarra organizó excavaciones arqueológicas y restauraciones, que recogería en su revista Príncipe de Viana.

Para 1945 fundó una revista titulada Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón. Entre 1949 y 1967 dirige la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, donde reorganiza el sistema creando nuevos departamentos. Estuvo al frente de otras instituciones, como la Escuela de Estudios Medievales, la Universidad de Verano de Jaca y el Archivo de Protocolos de Zaragoza.

Otras facetas:
Destacó, además, por su labor como conferenciante, no solo en España sino en diversos países. Presentó sus estudios sobre la Edad Media española en Roma, Estocolmo y Texas. Fue invitado como profesor a varias universidades, entre ellas la de Berkeley. Fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Deusto en 1982 y por la de Zaragoza en 1985; la Universidad de Navarra, su tierra natal, le confirió tal distinción a título póstumo en 1989. El curso 1971 formó parte del profesorado del 'Seminario de estudios aragoneses', integrado como sección juvenil en la 'Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País'

Familia:
Hijas de José María Lacarra son la historiadora del arte y catedrática de Historia del Arte Antiguo y Medieval en la Universidad de Zaragoza María del Carmen Lacarra Ducay; y la filóloga María Jesús Lacarra Ducay.

Obra:
Los libros de Lacarra se centran principalmente en el estudio de Aragón y Navarra en la Edad Media, desde la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador hasta los honores y tenencias de Aragón en el siglo XI. Brindó especial importancia al desarrollo urbano de los núcleos aragoneses de población, sobre todo a Jaca. Como biógrafo, Lacarra analizó la vida y la psicología del Batallador, personaje que siempre le cautivó.

Principales trabajos de Lacarra:
Historia política del reino de Navarra (Caja de Ahorros de Navarra, Pamplona, 1972). En tres volúmenes, sobre el tercer volumen en concreto en 2007 reconocía su plena vigencia la historiadora Eloísa Ramírez Vaquero, cuando afirmaba que el autor fija en él «una amplía síntesis explicativa, de la que aún vivimos».
Aragón en el pasado (Col. Austral, Espasa-Calpe, Madrid, 1972).
Historia del Reino de Navarra en la Edad Media (Caja de Ahorros de Navarra, Pamplona, 1975).
Zaragoza en la Alta Edad Media (Historia de Zaragoza, I, Zaragoza, 1976).
Alfonso I el Batallador (Guara editorial, Zaragoza, 1978).
Colonización, parias, repoblación y otros estudios, 1981.
Documentos para el estudio de la Reconquista y repoblación del valle del Ebro, 1981-1985.
Investigaciones de Historia navarra, 1983.
Estudios dedicados a Aragón. Colectánea de sus trabajos en su homenaje y memoria, 1987.

Premios, homenajes y reconocimientos:
Doctor honoris causa por las universidades de Toulouse (1969), Deusto (1982), Zaragoza (1985) y, ya póstumamente, en Navarra (1989).
Medalla de Oro e Hijo Adoptivo de la ciudad de Zaragoza (1976).
Medalla de Oro de Navarra (1984) otorgado por el Gobierno de Navarra.
Medalla de Oro e Hijo Predilecto de la ciudad de Estella (1987).
Premio de las Letras y Humanidades (1987) otorgado por la Diputación General de Aragón.
Miembro de Honor de la Institución de Estudios Complutenses (1987).

Lekuona Etxabeguren, Manuel Alejandro
Personne · 1894/02/09 - 1987/07/30

Manuel Alejandro Lekuona Etxabeguren (Oyarzun, Guipúzcoa, 9 de febrero de 1894 - Oyarzun, 30 de julio de 1987) fue un sacerdote, lingüista y escritor español, académico vasco de la lengua y director de la Real Academia de la Lengua Vasca y estudioso de la Literatura oral y popular en euskera. Era tío de Juan María Lekuona.
Infancia y juventud:
Nació en el caserío Etxetxiki (traducción aprox. casa pequeña) de Oyarzun (Guipúzcoa) el 9 de febrero de 1894. Fue sobrino de Miguel Antonio Iñarra Mitxelena (1864-1898), sacerdote, escritor en euskera y lingüista que colaboró con Resurrección María de Azkue en la revista Euskaltzale, quien lo influyó a la hora de tomar los hábitos en el seminario de Lekuona y en sus escritos. Estudió el bertsolarismo, el habla dialectal y el patrimonio oral y etnológico local.

Estudios y primeras obras:
Estudió con José Miguel de Barandiarán desde 1904 y en 1914 pasó al seminario, donde escribió con la colaboración de su hermano Martín la obra de teatro Eun Duka, que se estrenaría en el círculo Juventud Integrista de San Sebastián, que posteriormente, en 1921 sería publicada en la revista Antzerti. Trabajó el campo de la poesía y en 1915 fue nombrado profesor de la cátedra en euskera por la diócesis.

Seminario de Vitoria y la Guerra Civil:
Desde 1916 a 1936 fue profesor de lengua y literatura vasca en el Seminario de Vitoria, colaboró en Eusko Folklore como miembro de Eusko Ikaskuntza y en 1933 publicó Gabon Kantak. En 1930 en el Quinto Congreso de Estudios Vascos presentó la ponencia La poesía popular vasca, destacándose como investigador en el ámbito de los Cantares populares. En 1935 publica Literatura oral euskérica en la colección Zabalkundea y traduce al dialecto guipuzcoano obras originales en dialecto laburdino de Barbier y Larzabal Akillomendi.

Guerra Civil y ocultación en Lasarte:
El estallido de la guerra civil española cogió a Manuel de Lekuona en Álava, provincia que quedó controlada desde un inicio por los sublevados. Ya al poco de estallar la rebelión armada se vio que los sublevados eran extremadamente hostiles con el obispo de Vitoria, Mateo Múgica, al que consideraban que era demasiado afín al nacionalismo vasco. Múgica fue amenazado y finalmente expulsado de su diócesis por los sublevados en octubre de 1936, marchando a Roma. La marcha de Múgica dejó a muchos sacerdotes de la diócesis, que como el propio Lekuona simpatizaban con el nacionalismo vasco, especialmente expuestos ante las represalias que pudieran llegar desde el "bando nacional". De Guipúzcoa recibió asimismo la noticia de que los "nacionales" habían fusilado a dos de sus hermanos, Julián y Martín, por el hecho de ser nacionalistas vascos;. Martín Lekuona también era cura, siendo uno de 16 sacerdotes católicos vascos que fueron asesinados por el bando nacional por el hecho de ser militantes o simpatizantes del nacionalismo vasco. Por todos estos hechos en un momento dado, a principios de diciembre de 1936, Lekuona sintíó peligrar su propia vida al llegar a sus oídos que ciertas personas que se habían significado practicando detenciones en los meses anteriores, habían pasado por el seminario de Vitoria preguntando por él. El 8 de diciembre partió hacia Lasarte en autobús, vestido de paisano, posiblemente con la intención de pasar a Francia, pero acabó siendo cobijado por el capellán del Convento de las Brígidas de Lasarte, Antonio Abauntz quien le escondió en su casa.

La estancia en el Convento de Lasarte se prolongó casi 4 años y medio. Durante este tiempo, se dedicó a investigar en los archivos del convento y pudo completar varias monografías de historia local; una dedicada a la historia eclesiástica de Lasarte, La Parroquia de Lasarte (1939); otro sobre El Convento de las Brígidas de Lasarte dedicado a Antonio Abauntz (1941) y la que consideró su obra principal como historiador Del Oyarzun antiguo, que se publicaría años más tarde, en 1951.

Una vez finalizada la guerra y pasados los primeros momentos de postguerra, viendo que la situación se iba normalizando, salió de su escondite. Al regularizar su situación con las autoridades civiles y eclesiásticas, fue readmitido para el ejercicio del sacerdocio, pero con la obligación de aceptar un destino fuera del País Vasco, un destierro como castigo por sus posturas idiológicas. Lekuona eligió el destino de Calahorra.

Destierro:
En 1941 parte a Calahorra, donde permanecerá hasta 1955. En 1948 aparece su obra Iesu Aurraren bizitza, que será publicada a posteriori en la revista Euskera de la Real Academia de la Lengua Vasca. Destacan los siguientes trabajos monográficos en su estancia en Calahorra:
La catedral de Calahorra
La parroquia de Santiago de Calahorra
Naturaleza de los Santos Mártires de Calahorra
En 1950 es nombrado académico de número de la Real Academia de la Lengua Vasca y pronuncia su discurso Gorotzika'tik Gurutzeaga'ra en Pamplona. Por orden de la Real Academia de la Lengua Vasca se encarga de la cuarta reedición de Gero de Axular que prologó (1954).
Colabora en la revista Egan con poesías como:
I. Belenen
II. Bizia Maite-irria
III. Tanzlied
La vuelta al País Vasco
En 1956 vuelve a Andoáin, donde es acogido por las Jesuitinas y donde permanecería hasta 1975. Son sus años más activos, empuja la divulgación de la cultura vasca y el estudio de la historia eclesiástica. El Concilio Vaticano II le traerá más tareas, pues es admitido el uso de las lenguas vernáculas en la liturgia y es nombrado Director del equipo de traductores de los Textos Litúrgicos al euskara. Publica dos trabajos metodológicos de gran importancia en la investigación:

Escollos de nuestra historiografía:
Euskalerria Historiaren sarreran:
Colabora en el Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País con varios artículos, para reaparecer en la revista Egan con Jesusen jaiotza edertian, Romanikoa Gipuzkoan y Orixeren Euskaltzaindia sartzea. No deja a un lado su labor de historiador y estudioso del folclore y colabora con numerosos artículos en:
RIEV
Euskalarriaren Alde
Eusko-Folclore
Euskera
Egan
Euzko Gogoa
El Bidasoa
Rioja
Oiarso
Príncipe de Viana
Berceo
Anuario del Seminario de Filología Vasca «Julio de Urquijo»
Munibe
Kardaberaz Bazkuna
Jaunaren Deia, Aránzazu
Estudios de Deusto
Gure Herria
Fontes Linguae Vasconum
Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra
Cuadernos de Sección «Hizkuntza eta Literatura» y «Artes Plásticas y Monumentales» de Eusko Ikaskuntza.

Presidencia de la Real Academia de la Lengua Vasca y jubilación:
Con la muerte de José María de Lojendio en 1967 es elegido presidente de la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia) y en sus tres años de presidencia se da inicio a la unificación del registro escrito, que daría como fruto el euskera batúa, a su vez causa del alejamiento de este de la Academia.

En 1975 vuelve a Oyarzun y dedica sus últimos años a la publicación de sus Obras Completas.

Durante estos años recibe distintos reconocimientos:
Doctor honoris causa de la Universidad Teológica del Norte de España (1980).
Medalla de Oro de la Provincia de Guipúzcoa y el título de Hijo Predilecto (1980).
Premio Manuel Lekuona de la Sociedad de Estudios Vascos.
Miembro de honor de la Asociación de Bertsolaris (1987).
Investigador y Amigo de Número de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País.
Cruz del Árbol de Gernika (póstuma) del Gobierno Vasco.
Hijo Predilecto de Oyarzun (póstuma).
Muere en 30 de julio de 1987 en Oyarzun.

Aguinagalde Olaizola, Francisco Borja de
Personne · Nacimiento: 1958/06/22

Archivero e historiador guipuzcoano nacido en San Sebastián el 22 de junio de 1958.

Licenciado en Historia por la Universidad de Deusto. Amplió sus estudios en Madrid, Italia y París, diplomándose en la "École Nationale des Chartes".

Director del Archivo Histórico de Euskadi. Responsable de Patrimonio Documental del Gobierno Vasco; director de IRARGI (Centro de Patrimonio Documental). Colaborador del Boletín de Estudios Históricos de San Sebastián y del Boletín de la Real Sociedad Bascongada Socio de Eusko Ikaskuntza y Amigo de número de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. Coordinador del Censo de Archivos del País Vasco, publicado entre 1986 (Gipuzkoa) y 1988 (Álava y Bizkaia).

Es autor -entre otros estudios- de La Familia Erquicia... (1981), La República de los eruditos y los problemas del Método histórico (Donostia, 1984), El Archivo de los Condes de Peñaflorida en colaboración con Gabriela Vives Almandoz (Donostia, 1987), Guía para la reconstrucción de familias en Gipuzkoa. Siglos XV-XIX (1994) y Gipuzkoako dorretxeak eta leinuak (Donostia, 1997). Coautor de Los siete libros de la progenie y parentela de Esteban de Garibay, Arrasate, 2000.

Santiago Palomares, Francisco Javier de
Personne · 5-3-1728 / 13-1-1796

Fue hijo de Francisco de Santiago Palomares y de Josefa López Molero, ambos de familias nobles. Estudió Gramática, Retórica, principios de Filosofía, Dibujo y “otras buenas letras”. Guiado por su padre, desde muy joven se inclinó por el dibujo, los libros, los papeles antiguos y las antigüedades. En la librería y gabinete de su casa aprendió a reproducir los caracteres antiguos y el arte de escribir, alcanzando un extraordinario dominio. Con sólo dieciocho años acompañó al padre Andrés Marcos Burriel a reconocer y copiar los papeles del archivo de la Catedral de Toledo. Por este trabajo, en 1751, el Rey le nombró oficial de la Contaduría de Rentas provinciales con sueldo de 50 reales anuales. Después trasladó su residencia a Madrid, y fue elegido para copiar la famosa colección de papeles del Archivo de España en Roma del reinado de Felipe II, que hizo Juan Berzosa. En dos años dirigió y trabajó los veinte volúmenes de esa colección y copió mapas que sirvieron para demarcar los límites de los dominios de España y Portugal en América. Después, durante más de cinco años, asistió con Francisco Bayer al registro de varios archivos para comprobar el patronato de las catedrales del reino, copiando, en horas extraordinarias, un misal gótico del siglo ix con la liturgia de San Isidoro y otros manuscritos.

En la Paleografía del padre Terreros (1758) se publicaron dieciocho láminas suyas, recibiendo de este autor elogios por su destreza “sin igual”. En 1762 fue nombrado por el Rey para ayudar a Francisco Pérez Bayer en la lectura y formación de los índices de los códices conservados en la Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. En dos años formó cuatro volúmenes, con variedad de letras muy apreciadas por todos. Al mismo tiempo, preparó una obra de iniciativa particular: Polygraphía góthico española, con 104 láminas, que demuestran “al vivo” el progreso de las letras godas que dimanan de las romanas hasta el hallazgo del Arte de imprimir” firmadas en 1763 y copiadas de documentos, monedas e inscripciones de las bibliotecas de San Lorenzo de El Escorial y de la Catedral de Toledo. En 1764, como oficial entretenido sin sueldo, fue comisionado para auxiliar al archivero Benito Gayoso en el traslado y arreglo de los papeles del Archivo de la Secretaría de Estado, que estaban en el Buen Retiro desde el incendio del Alcázar, hasta el nuevo palacio en la plaza de Oriente. Para la misma Secretaría hizo otros trabajos extraordinarios (copia de tratados, capitulaciones y cartas iluminadas en vitela, etc.). En 1773, por encargo del bibliotecario mayor Juan de Santander, dirigió la apertura de un juego completo de punzones y matrices de todos los tipos de letras para imprimir.

En 1774 fue nombrado miembro de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País y recibió el encargo de preparar el libro Arte nueva de escribir para recuperar “la buena escritura española”, “la verdadera forma de la letra magistral bastarda para que en lo sucesivo no pueda decaer de su hermosura”. Esta letra, de extraordinaria belleza según reconocieron sus contemporáneos, es la que figura en los documentos antiguos que copió para la Academia, la Secretaría de Estado y otros archivos y bibliotecas. Por estos años en los Libros de Actas de la Academia se documentan muchos encargos remunerados que le hizo el director Pedro Rodríguez Campomanes para los trabajos literarios de la Corporación: copias de códices, documentos, mapas y planos, dibujo (esculturas, plantas y alzados de monumentos), frontispicios de libros manuscritos, etc. Algunos llevan su firma: “Palomares fecit” como el mapa manuscrito del obispado de Sigüenza, entre otros muchos (1781-1783, Real Academia de la Historia, C-Atlas E, II, 4).

Posiblemente en 1779 ya aspiraba a ingresar en la Real Academia de la Historia porque ese año el académico Benito Gómez Gayoso presentó a la junta académica (11 de junio) su magna obra manuscrita Poligraphía góthico-española. Origen de los caracteres o letras de los godos en España, indicando “que su autor no tenía reparo en desprenderse” de ella “para el uso de la Academia”. El manuscrito se adquirió por 1200 reales. En junta académica de 25 de mayo de 1781 fue propuesto para académico por el director Campomanes, siendo admitido en la de 22 de junio en la clase de correspondiente, “atendiendo especialmente a su instrucción y progresos en la Poligraphía y Diplomática de España y habilidad singular para copiar al vivo sus caracteres y adornos”. El 11 de febrero de 1787 fue nombrado oficial primero de la primera Secretaría de Estado. El 11 de mayo pasó a la clase de supernumerario de la Real Academia de la Historia y el 8 de mayo de 1789 a la de numerario, en “atención a su antigüedad de académico y a los varios trabajos” que se le habían encomendado. En efecto, Palomares participó en los proyectos paleográficos y diplomáticos emprendidos por la Academia bajo el impulso de su director Pedro Rodríguez Campomanes, siendo uno de los académicos mejor preparados en estas materias.

En 1781, la Academia vio la necesidad de conocer y reunir “todo género de monumentos dispersos” para el desempeño de su objeto, y dominar la Paleografía como uno de los ramos principales que debía cuidar. Esta tarea se encomendó al académico numerario Manuel Abad y la Sierra, prior de Meyá, que se asoció con Palomares. La Academia quiso que el Rey patrocinase la investigación y publicación del Ensayo diplomático. El Monarca dispuso que continuasen su proyecto en Madrid con el auxilio de la Academia, prescindiendo de hacer un viaje literario y sirviéndose de los códices y manuscritos de los archivos y bibliotecas de España que necesitasen. Formaron un Ensayo diplomático, en dos partes (Paleografía y Bibliografía). La primera comprendía un tratado de Paleografía antigua hasta el siglo x. La segunda daba noticia de los códices de las bibliotecas españolas con muestras de sus caracteres. Por diversas circunstancias quedó interrumpido y no se publicó. Se guarda en la Biblioteca de la Academia en dos tomos manuscritos.

La letra del estudio introductorio y la copia literal de los documentos es de Palomares. Para el mismo proyecto parece que prepararon otra colección documental de los siglos xi al xvi, con alfabetos y documentos, que no se llegó a encuadernar. Algunas muestras están firmadas por Palomares en 1780 (Real Academia de la Historia, Cartografía y Artes Gráficas). A este trabajo se sumó un tratado de Paleografía arábiga y de inscripciones cúficas que hizo el académico Casiri, cuya reproducción exacta de los documentos también se debe a Palomares. La Academia continuó trabajando esta materia. En junta académica de 18 de abril de 1788, deseándose “aumentar la Paleografía que el mismo S.or Palomares” había escrito y se hallaba original en la Academia, se acordó que éste hiciese un catálogo de manuscritos de la Corporación, sacando “muestras de las escrituras en papel de igual tamaño que el de su Paleografía”.

El 15 de febrero de 1787 Palomares fue ascendido a oficial primero de la Primera Secretaría de Estado.

Ese mismo año, por orden del Rey, salió a luz España divida en provincias en dos tomos. En él se precisa el encargo a Palomares, “de su extensión y dirección”, de formar y enmendar los formularios y de reducirlos al método puesto a la obra. El Nomenclátor del tomo segundo fue elaborado por Palomares, quien seguramente consultó los repertorios que tenía la Academia para las voces de su Diccionario, como el listado de pueblos de Pedro Rodríguez Campomanes denominado Guía de cartas, el de Espinalt y otros. De la misma manera que el Nomenclátor de Palomares sería manejado por la Academia para confeccionar la lista de pueblos de la letra A para su Diccionario geográfico (junta académica de 19 de octubre de 1792). Palomares reunió información para formar un tercer tomo que se denominaría “España eclesiástica o división de arzobispados y obispados del Reino”.

Desde el 2 de diciembre de 1791 Palomares desempeñó el cargo de académico bibliotecario. Se interesó por la compra de manuscritos obtenidos de libreros y de bibliotecas particulares en testamentarías por fallecimiento de sus titulares, como Justo del Cerro, oficial de la Real Biblioteca. Además, colaboró eficazmente en el Diccionario geográfico-histórico de España de la Academia, copiando manuscritos (documentos, mapas y planos, dibujos) y antigüedades, y confeccionando bellos frontispicios e índices de libros manuscritos, inscripciones, etc., la mayoría conservados en la Biblioteca y en los planeros del Departamento de Cartografía y Artes Gráficas. Para este proyecto legó algunos fondos suyos e hizo los extractos del tomo 26 de Soria de los Libros de Única Contribución para las voces del Diccionario. Fue miembro de la Sala de Geografía en 1792 y académico revisor de la misma entre 1793 a 1795. Ese mismo año desempeñó el cargo de tesorero, siendo reelegido para el siguiente.

Durante los años en que sirvió en la primera Secretaría de Estado y del Despacho, Palomares escribió muchos documentos oficiales: cifras, credenciales, tratados matrimoniales y de paces, y dibujó los mapas que sirvieron para la demarcación de las colonias de España y Portugal en América. En atención a sus méritos y servicios, el 28 de marzo de 1794, el Rey le nombró para desempeñar la plaza de oficial archivero de la primera Secretaría de Estado y del Despacho con sueldo de 25.000 reales, y le concedió otros 8.000 reales de vellón, sobre el fondo de correos, para hacerse el uniforme. En oficio de 4 de abril, Palomares lo comunicó a la Academia, poniéndose a disposición de sus miembros numerarios. Al parecer, y según cuenta Palomares al comienzo de su oficio, el Rey había sido informado de que, contraviniendo a los decretos de su augusto padre, se le había despojado injustamente del ascenso a la plaza honorífica de oficial-archivero de su primera Secretaría de Estado.

Con tal motivo, el Monarca resolvió que Joaquín Alfonso de Monjardín cesase en el Archivo, ocupándose Palomares de su gestión (Archivo Secretaría, Real Academia de la Historia).

La Real Academia de la Historia conserva dos retratos suyos anónimos, muy parecidos, que seguramente se relacionen con este nombramiento real. En el primero, de mayor tamaño y enmarcado sobre un óvalo, el retratado muestra al espectador un oficio doblado con el nombre del destinatario: “A D.n Fran/cisco Xavier de/ Santiago Palo/ mares/ Pte./ Madd.”, que acaso sea una reproducción del oficio que le envió el duque de Alcudia, en nombre del Rey, comunicándole su nombramiento. Viste casaca azul, chaleco rojo y chorrera de encaje blanco. El otro retrato de busto, con similar indumentaria, lleva, en la parte inferior, una cartela gris con el epígrafe: “D. Fran.co Xavier de Santiago Palomares oficial archiv.o de la 1.ª Secretaría de Estado”. Todo lo cual nos permite fechar ambos retratos en torno a 1794.

Palomares falleció el 13 de enero de 1796 siendo enterrado en la parroquia de San Martín. De su matrimonio con Paula Gertrudis Revenga y Salinas tuvo cinco hijos: Rafaela, Eduardo, Michaela, María Andrea y María Josefa. Eduardo le ayudó en la copia al vivo de documentos y monumentos. Solía firmar “Palomarius junior”. Así, en la copia del epitafio del arquitecto del siglo xiii Petrus Petri de la Catedral de Toledo conservada en la Academia (1763) y en otras muchas.

A los veintitrés años de su muerte, su viuda ofreció “varios papeles curiosos manuscritos a la Academia” porque necesitaba venderlos (Actas, 22 de abril).

Cinco meses después le regaló un retrato pintado al óleo de su marido —uno de los ya mencionados— para que se conservase su memoria. Volvió a escribir a la Corporación pidiendo a los académicos que le socorriesen con alguna limosna y la junta académica acordó darle 300 reales “en buena correspondencia al retrato de su marido”. Durante el primer semestre de 1820 pidió razón de los papeles de su marido, que estaban depositados en la Academia, porque seguía teniendo dificultades económicas “por el atraso de la paga de sus viudades” y tener que mantener a dos hijas.

Por resolución de la junta de 2 de junio, ante la “total escasez de fondos” de la Academia, se determinó devolver los manuscritos a la viuda para que no tuviese perjuicio en su venta.

Palomares fue uno de los mejores calígrafos de su tiempo y el restaurador de la buena escritura española.

Insigne paleógrafo, “por su pluma feliz y singular para la imitación de los caracteres”, según se lee en las actas académicas de 20 de julio de 1781. Reprodujo valiosos documentos, mapas, sellos, inscripciones y monumentos. Su letra española y los dibujos de sus frontispicios se reconocen, por su belleza y pulcritud, en muchos documentos de la Real Academia de la Historia. Uno de sus primeros biógrafos, Agustín Ceán, elogiaba también otras cualidades suyas, como los retratos que pintó de ilustres personajes, copiados de antiguos códices hallados en los archivos que estuvieron a su cuidado; los paisajes y vistas de Toledo y las inscripciones que se grabaron en bronce para la Puerta de Alcalá, puerta de Vivero, cloaca de Madrid fuera de la puerta de Atocha, casa de los cinco gremios mayores, etc.; y varias inscripciones sepulcrales en las parroquias de San Martín y Santo Tomás.