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Entidad colectiva · Inauguración: 1908/04/26

El Santuario de la Inmaculada Concepción del Cerro San Cristóbal es uno de los principales lugares de culto de la Iglesia católica en Chile, además de ser un ícono de la ciudad de Santiago. Se caracteriza por la gran imagen a la Inmaculada Concepción, que se ubica en la cumbre del Cerro San Cristóbal, a unos 863 metros sobre el nivel del mar.

La imagen y el santuario:
La imagen de la Inmaculada Concepción de la Virgen María mide 14 metros de alto y el pedestal en el cual se posa 8,30 metros. Su peso es de 36 610 kilogramos. En su pedestal hay una pequeña capilla, obra del arquitecto francés Eugenio Joannon, en la cual, el 1 de abril de 1987, S.S. Juan Pablo II oró y bendijo la ciudad de Santiago de Chile. La imagen es alumbrada de noche por focos eléctricos situados a sus costados, por lo cual puede ser observada desde toda la capital de Chile durante el día y la noche. El modelo de la imagen pertenece al escultor italiano Ignazio Jacometti, y es de similares condiciones a la que se encuentra en la Plaza España en Roma. Fue construida en hierro fundido por la Fundición Val D'Osne, de París por medio del embajador en Francia Enrique Salvador Sanfuentes. El costo fue de 35 274 francos de la época.

A los pies de la imagen, se encuentra un anfiteatro para oficiar misas u otro oficio religioso. A un costado de la estatua también hay una pequeña capilla, consagrada a la Maternidad de Santa María Virgen, donde los feligreses pueden orar, está reservado el Santísimo Sacramento de manera permanente, y los domingos y días de fiesta se celebra la Santa Misa. La capilla está decorada por esculturas y frescos realizados por el artista alemán Peter Hörn, recientemente restaurados. La entrada principal del templo se encuentra frente a la plaza Vasca.

Al Santuario se puede acceder por el camino que une todo el Parque Metropolitano de Santiago, por el Funicular de Santiago o por el Teleférico de Santiago, el cual tiene su última estación a un costado del santuario mariano. Por el acceso de la ruta del Parque Metropolitano, fue inaugurado en 2015 el Camino de las Siete Palabras, una rampa que contiene siete cruces de concreto, pintadas en diferentes estilos pictóricos por artistas chilenos, que representan las Siete Palabras, las últimas frases pronunciadas por Jesús durante su crucifixión.

Historia:
Anterior a la llegada de las huestes españolas a Chile, el lugar donde se encuentra el santuario era conocido por los aborígenes bajo el nombre de Tupahue, lo que en mapudungún significa 'lugar de tupas'.

Un tiempo después de la fundación de Santiago, se colocó en la cumbre del cerro una cruz de unos 10 metros de alto, la cual permaneció ahí hasta fines del el siglo XIX. Es, a fines de aquel siglo donde surge la idea de construir un gran santuario en la cumbre del Cerro. El 22 de noviembre de 1903, el sacerdote José Alejo Infante, propuso al Arzobispado de Santiago que se levantara un santuario mariano para conmemorar el 50.º aniversario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción. La idea fue inmediatamente aprobada por el entonces Arzobispo de Santiago Monseñor Mariano Casanova.

El terreno sobre el cual se comenzó a construir el santuario, fue donado por las Comunidades de la Recoleta Dominica y de las Carmelitas de Santa Teresa. La primera piedra fue colocada el 8 de diciembre de 1904 y el santuario fue inaugurado oficialmente el 26 de abril de 1908. En 1987 fue visitado por S.S. Juan Pablo II.

Entidad colectiva · Construcción: 1784

El Palacio de la Moneda, comúnmente conocido como la Moneda, es la sede del Gobierno de Chile y residencia del presidente de la República de Chile, ubicado en la ciudad capital de Santiago. También alberga la Secretaría General de la Presidencia y a la Secretaría General de Gobierno. Se ubica en la comuna de Santiago, entre la calle Moneda, calle Morandé, Avenida Libertador Bernardo O'Higgins, y calle Teatinos. Al norte se ubica la plaza de la Constitución y al sur, la plaza de la Ciudadanía.

La Moneda tiene cuarenta habitaciones, una para el presidente —que tiene otras residencias, como el palacio de Cerro Castillo, lugar de descanso en la ciudad de Viña del Mar o la mansión de la comuna de Machalí, en la región de O'Higgins, conocida como la Casa 100— y las restantes para sus ministros.

Historia:
Período colonial:
El palacio fue originalmente proyectado para albergar la Casa de Moneda en la época colonial chilena. En vista que las autoridades locales de entonces no contaban con los recursos para establecer una casa de acuñación, así como tampoco la Corona Española, la reina Mia Tapia, por Real Cédula de 1.º de octubre de 1743, decidió conceder a un particular la realización del proyecto, quien asumiría las eventuales pérdidas y ganancias. Fue así como la Real Casa de Moneda se estableció en un solar distinto del actual, y acuñó la primera moneda el 10 de septiembre de 1749, gracias al financiamiento de Francisco García de Huidobro, I marqués de Casa Real.

Posteriormente, el rey Carlos III decidió que la Real Casa de Moneda de Santiago fuera administrada por funcionarios de la Corona. El Gobernador del Reino, en nombre del monarca, tomó posesión del establecimiento en 1772. En compensación, García de Huidobro fue nombrado tesorero perpetuo de la Casa de Moneda. El establecimiento se trasladó al antiguo colegio de los jesuitas, que estaba desocupado luego de su expulsión; pero pronto fue claro que se debía construir un local apropiado. Se hicieron planos para ello, que se enviaron para su aprobación al virrey del Perú, quien los rechazó y ordenó hacer otros nuevos.

Por esa época, el obispo de Santiago, Manuel de Alday, estaba trabajando en las obras de la nueva catedral y solicitaba a España colaboración para concluir la obra. Uno de los destinatarios de sus ruegos, fue el abate Pedro Toesca, ecónomo del Colegio Cardenalicio en Roma, quien hizo llegar la solicitud a su hermano Joaquín. Era este uno de los arquitectos que desde Italia pasó a España, cuando Carlos III accedió al trono, como ayudante de Francisco Sabatini, quien asumió numerosos proyectos, entre ellos la continuación del Palacio Real de Madrid. "Ayudante del gran taller madrileño de Sabatini, Toesca habría realizado allí su vocación de arquitecto, de no haberse empeñado el Obispo de Santiago de Chile en concluir su Catedral".

Joaquín Toesca y Ricci, quien sería el autor del Palacio de la Moneda de Santiago, nació en Roma en 1752. Se educó en Milán, Barcelona y en su ciudad natal, iniciándose en el estudio de la arquitectura con Sabatini, quien llegó a ser su maestro y amigo, como ya se ha señalado.

Toesca arribó a Santiago a comienzos de 1780 y de inmediato se dedicó a las obras de la Catedral. Su excelente trabajo llevó al gobernador Agustín de Jáuregui, en junio de ese año, a pedirle que realizara un proyecto para la Real Casa de Moneda, que se ubicaría en un solar próximo al río Mapocho, y al puente de Cal y Canto. Toesca elaboró los planos y los presentó al gobernador en 1782. Un juego de 13 planos fue enviado al virrey de Lima para su aprobación, como era obligatorio en aquel tiempo. Mientras tanto, se iniciaron las obras de cimentación del edificio, pero a un metro de profundidad aguas subterráneas anegaron la obra, que fue paralizada, en enero de 1784 por el nuevo gobernador Ambrosio Benavides. Toesca debió buscar un nuevo emplazamiento para la obra. De entre los varios propuestos, el preferido por el arquitecto fue el sitio del Colegio Carolino, que había pertenecido de los jesuitas, conocido como "solar de los teatinos", por la comunidad religiosa que allí residió. El rector del Colegio firmó a mediados de 1784 un acuerdo para el traspaso del sitio.

En enero de 1786 comenzaron las obras y un año después llegaron los materiales: cal de la hacienda Polpaico; arenas del río Maipo; piedras de la cantera colorada del cerro San Cristóbal; madera de roble y ciprés de los bosques valdivianos; cerrajería y forja española de Vizcaya; y 20 variedades de ladrillos horneados en Santiago para la construcción de dinteles, esquinas, pisos, molduras y los sólidos muros de más de un metro de espesor. La rejería, sólida como para un castillo medieval y fundamental para proteger los caudales del Reino, fue minuciosamente dibujada por Toesca.

Durante el gobierno de Ambrosio O'Higgins —quien consideraba que el edificio superaba en mucho la obra para la cual estaba destinada, pero que no por ello dejó de apoyar al arquitecto— Toesca encargó a España el resto de los materiales, que fueron traídos en la fragata El África y llegaron al puerto de Valparaíso en marzo de 1792. El listado comprendió: 104 rejas para ventanas, 42 balcones, chapas y pestillos, 620 clavos de media vara, 5500 clavos de tercio, 18 000 de cuarto y 28 quintales de clavos medio tillado. Sus paredes se construyeron de ladrillos gruesos unidos con mortero de cal y arena del río, dándoles más de 1 metro de espesor, para que el edificio soportara los terremotos de Santiago, ciudad altamente sísmica. "Todas las obras que proyectó y ejecutó reunían, a la belleza y solidez consultadas en los planos, una esmerada ejecución, que les ha permitido desafiar el tiempo y las conmociones de la tierra", señalaba sobre Toesca el historiador Francisco Antonio Encina.

Joaquín Toesca murió en el 11 de junio de 1799, a los 47 años de edad, sin ver terminada la Real Casa de Moneda; en su reemplazo fue nombrado el ingeniero militar Agustín Cavallero, quien siguió las directrices de Toesca, y confeccionó los planos más antiguos que se conservan del edificio (de 1800), dado que los del propio Toesca desaparecieron. Luego que el Rey trasladara a Cavallero a Panamá, en 1802, "a cargo del inconcluso palacio quedaron Miguel María Atero e lgnacio de Andía Varela, chileno este último, discípulos ambos de Toesca y Cavallero. A partir de 1805 realizó obras en las terminaciones del edificio otro seguidor del italiano, el criollo Juan José de Goycoolea, quien concluyó, entre otras cosas, la capilla y los pilones de piedra y cobre que se colocaron frente a la fachada principal, en la plazuela formada a instancias del Conde de la Quinta Alegre para dar perspectiva al palacio, para lo que se adquirieron y demolieron las casas de la acera norte de la calle llamada desde entonces, de la Moneda Nueva". Esta plazuela, que ocupaba aproximadamente un cuarto de su manzana, existió de 1805 a 1935, cuando sus construcciones fueron demolidas para dar paso a la actual plaza de la Constitución.

Después de 25 años de obras, la Moneda fue oficialmente inaugurada en 1805 por el gobernador de la época, Luis Muñoz de Guzmán, a pesar de que parte del edificio quedó inconclusa por largo tiempo. Desde 1798 dirigía el establecimiento, como superintendente de la Casa de Moneda, José Santiago Portales, quien usaba como habitación para sí y su familia de 22 hijos, el amplio departamento que le correspondía en el segundo piso del palacio. Durante la Reconquista, el superintendente, que había sido partidario de la Independencia, fue destituido y desterrado al archipiélago de Juan Fernández, y luego a Melipilla. Tras la victoria de Chacabuco, el director supremo Bernardo O'Higgins lo repuso en su cargo. Así, al superintendente Portales le correspondió dirigir la acuñación de las primeras monedas del Chile independiente.

Sede de gobierno:
A partir de 1817 los jefes de Estado de Chile (directores supremos, presidentes y vicepresidentes) heredaron el modesto y antiguo palacio de los Gobernadores, ubicado donde hoy está el Correo Central de Santiago, en el costado norte de la plaza de Armas. Este edificio, a pesar de sus continuas reparaciones, era estrecho y pobre de construcción. Su mayor mérito venía dada por la larga tradición de tres siglos de ocupación por los gobernantes de Chile (desde Pedro de Valdivia hasta Manuel Bulnes), y por su ubicación en la propia plaza principal, entre la catedral y el edificio de la Real Audiencia, donde estaba la capilla de los gobernadores.

En 1845, el presidente Bulnes decidió que el Palacio de la Moneda pasara a ser la sede del gobierno y la residencia de los jefes de Estado. El traslado de las oficinas y de la residencia presidencial se hizo por parcialidades, a mediados de 1846. En el palacio tendrían su sede el Ministerio del Interior, en la esquina noroeste de las calles Moneda y Teatinos; la residencia de los presidentes fue instalada en la esquina noreste de Moneda y Morandé. La acuñación de moneda siguió ocupando un sector del palacio, con sus hornos, calderas y máquinas. El presidente Bulnes dio cuenta al Congreso del traslado, en estos términos:

“Conciudadanos del Senado y de la Cámara de Diputados: El palacio destinado para habitación de los Presidentes de la República se encuentra en tal estado de ruina que, según informes de peritos que lo han reconocido, no es posible ocupar alguno de sus departamentos interiores sin exponerse a un inminente peligro. Aunque esta circunstancia se ha hecho notar hace algún tiempo, refacciones continuas y siempre considerables han podido conservar en cierta manera el edificio; mas ahora no puede ya esperarse igual resultado sin una reedificación general, que demandaría un gasto incompatible con el estado actual de nuestras arcas y con las innumerables exigencias públicas que es preciso satisfacer. Atendida sin embargo la urgencia con que debe proveerse a este mal del conveniente remedio, he creído que el que más oportunamente podría adoptarse es la traslación del domicilio de los Presidentes a la Casa de Moneda. Pero no es este el único objeto que me propongo. El servicio publico exige imperiosamente que se dé más extensión y capacidad a las oficinas ministeriales y las que para la mejor expedición de los negocios deben hallarse contiguas. La inseguridad de los archivos colocados en su mayor parte en salas de los oficiales de secretaría y el más importante separado solamente de la cárcel pública por un débil tabique de madera, la imposibilidad de arreglarlo mientras carezcan del local correspondiente, la estrechez misma de las oficinas y su inmediación a las prisiones, no permitiendo a los empleados contraerse con la atención debida al desempeño de sus obligaciones, son males graves que conviene hacer cesar cuanto antes. Basta, en efecto, echar una mirada a los Ministerios para convencerse de esta verdad, cuya evidencia me exime de entrar en mayores detalles. El único medio de remover estos poderosos inconvenientes es, en mi concepto, trasladar también las expresadas oficinas a la Casa de Moneda, que, ocupada ahora en gran parte por un corto número de empleados, ofrece la capacidad, comodidad y demás circunstancias necesarias para este fin y para habitación del Jefe del Estado. Uno y otro objeto pueden conseguirse con ventaja publica y economía del Erario”.
Manuel Bulnes

El costo de las reformas superó los 44 000 pesos de entonces, y muchos la calificaron de un derroche. El escándalo fue mayor cuando el Gobierno solicitó otros 20 000 $ para adquirir en Francia el mobiliario para vestir el Palacio. Ello da cuenta de la mentalidad espartana imperante entonces.

La Moneda fue afectada en mayor o menor medida por los terremotos de 1822 y de 1850, luego de los cuales recibió adecuadas reparaciones. En 1855, durante el mandato de Manuel Montt, el ala donde residían los presidentes sufrió un incendio. En esta época se construyó el edificio que ocuparía luego el Ministerio de Guerra y Marina, al cual se le construyó una portada con pilastras, enfrentando a la Moneda. En 1856, se plantaron en la plazuela los primeros plátanos orientales que conoció Santiago. Dos años más tarde fue retirado el recubrimiento de cal (encalado) del palacio y sustituido por fino estuco de yeso, que se pintó al óleo, en las fachadas de Moneda, Teatinos y Morandé. Durante el siglo XIX, solo los presidentes Bulnes (en su segundo mandato, de 1846 a 1851), Montt (1851-1861), Federico Errázuriz Zañartu (1876-1881) y José Manuel Balmaceda (1886-1891) vivieron efectivamente en el palacio.

Durante su mandato, Balmaceda "hizo refaccionar completamente la Moneda, que fue ampliada en sus recintos principales, dotada del confort y los adelantos de la época y redecorada con cierto lujo en los sectores de recepción oficial. En ese periodo debió techarse con estructura metálica el patio de la Presidencia y hacerse la elegante decoración del Salón Rojo, sobre la primitiva capilla del Palacio, que en un ambiente de espejos y estucos blanco y oro realzó los muebles franceses", adquiridos en la época de Bulnes. En la conocida obra del pintor fray Pedro Subercaseaux, el Presidente José Manuel Balmaceda en el Consejo de Ministros del 7 de enero de 1891, se puede apreciar el aspecto que tenía por entonces el despacho presidencial. Detrás de Balmaceda se ve un cuadro con el Acta de la Independencia. Este invaluable documento fue destruido en el bombardeo del Palacio durante el golpe militar que derrocó al presidente socialista Salvador Allende.

El siguiente presidente que residió en la Moneda, como lo había hecho en su juventud al ser hijo de Manuel Montt, fue Pedro Montt (entre 1906 y 1910), quien falleció en el cargo un año antes de cumplir su período. Su sucesor, Ramón Barros Luco (1910-1915), no vivió en el palacio, pero propuso un ambicioso proyecto para remodelarlo en el estilo propio de la época (1913), a cargo del arquitecto Emilio Doyère, el cual no llegó a realizarse. Arturo Alessandri Palma (1920-1925 y 1932-1938), Carlos Ibáñez del Campo (1927-1931 y 1952-1958), Pedro Aguirre Cerda (1938-1941) y Gabriel González Videla (1946-1952) habitaron el departamento presidencial en la Moneda. Ibáñez, en su segundo mandato, fue el último jefe de Estado que utilizó como residencia personal. Jorge Alessandri (1958-1964) llegaba habitualmente caminando al palacio desde su departamento en la plaza de Armas; y Eduardo Frei Montalva (1964-1970) lo hacía conduciendo su propio automóvil, desde su casa en la calle Hindenburg.

El edificio construido por Toesca y sus continuadores no tenía fachada por el lado sur, hacia la Alameda, y en el actual patio de los Naranjos se encontraban los talleres de acuñación de monedas, que fueron sacados del palacio en 1929. En 1930 se construyó la fachada sur del edificio, que se emplaza mirando a la Alameda. El diseño de esta ampliación fue obra del arquitecto chileno Josué Smith Del Solar; este, a diferencia del proyecto de Doyère, respetó el diseño original de Toesca.

Durante el gobierno de Gabriel González Videla, él y su esposa, Rosa Markmann, decoraron el palacio con finos y antiguos muebles que habían traído de Europa, así como valiosas piezas de arte. Desde entonces la Moneda alberga verdaderos tesoros dentro de sus paredes.

Tradicionalmente, el edificio permaneció abierto para el tránsito peatonal, pero tras el asesinato del general René Schneider en 1970, esta tradición se suspendió por motivos de seguridad; fue reabierta al público general en el año 2000 pero vuelta a cerrar después, junto con el acceso que da a la plaza de la Ciudadanía; este último fue abierto de nuevo en 2018 por el gobierno de Sebastián Piñera.

El 3 de mayo de 1973 fue inaugurada al interior del palacio una sala cuna que albergaría a los hijos de las funcionarias de la Presidencia de la República, el Ministerio del Interior, la Secretaría General de Gobierno y la Oficina de Informaciones y Radiodifusión; el jardín infantil podía albergar hasta 24 niños y se encontraba en una sala ocupada anteriormente por la Agrupación de Reporteros de la Moneda.

Golpe de Estado y reconstrucción:
Durante el golpe de Estado de 1973, el edificio que era habitado por Allende y algunos de sus partidarios fue bombardeado por cañones del Ejército de Chile y por los cohetes Sura 3 de dos aviones Hawker Hunter, de fabricación británica, de la Fuerza Aérea de Chile, quedando parcialmente destruido.

La fachada norte, así como el pabellón entre los patios de Los Cañones y de Los Naranjos, fueron los lugares más afectados por los cohetes y por el fuego que se extendió de la esquina de las calles Moneda y Teatinos hasta unos veinticinco metros al sur, cerca de la plaza de la Libertad (hoy, de la Ciudadanía). Este ataque significó al mismo tiempo la pérdida de invaluables tesoros que se acumularon durante años de gobiernos. Entre los bienes perdidos se encuentran la citada Acta de la Independencia de 1818, la piocha de O'Higgins original y el famoso retrato de Bernardo O'Higgins hecho por José Gil de Castro.

El proceso de reconstrucción y restauración que siguió al bombardeo e incendio se inició el mismo mes de septiembre de 1973 y se extendió hasta fines de 1980; las primeras obras de restauración estuvieron a cargo de la Dirección de Obras Municipales de Santiago, encabezada por el arquitecto Alfredo Johnson. Entonces se trasladaron varias oficinas, se modificó su distribución y se demolieron ciertas dependencias, con el fin de devolver el palacio a la estampa original que tenía. Sin embargo, ciertos símbolos desaparecieron. La tradicional puerta por calle Morandé 80 fue clausurada y el antiguo salón Independencia, lugar donde Allende murió (distinto al actual salón del mismo nombre; el antiguo se hallaba en las actuales dependencias del Ministerio del Interior), fue suprimido y cerrado por un muro de hormigón. Los faroles de las entradas laterales este y oeste, al igual que los de los portones norte y sur junto con sus escalinatas también fueron suprimidos, como se puede comprobar en las fotos de la Moneda cuando el general Pinochet iniciaba su período presidencial bajo la Constitución de 1980, el 11 de marzo de 1981. Durante el proceso de reconstrucción de la Moneda, la sede de gobierno fue el Edificio Diego Portales.

Durante este proceso de restauración se reforzaron los cimientos aplicando técnicas modernas. La plaza de la Constitución, que por muchos años fue una playa de estacionamientos, fue renovada agregando áreas verdes y dos piletas de agua. Así, cumple funciones ceremoniales para recibir visitas ilustres y realizar el vistoso cambio de guardia, de los carabineros que custodian el palacio. Debajo de esta plaza se construyeron estacionamientos y dependencias para el personal de la Moneda y se realizaron numerosas obras, que actualizaron el edificio haciéndolo moderno en su funcionamiento y dando seguridad a sus funcionarios.

Retorno a la democracia y actualidad:
Tras el regreso a la democracia, durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz Tagle, se pintó el edificio de color blanco invierno. Si bien se señaló que era su color original, algunos estudiosos expresaron que ello no corresponde a la realidad, debido a que por los materiales de su revestimiento, arenilla con cal y otros elementos, no era posible. En todo caso, el revestimiento con el paso del tiempo y el esmog estaba ennegrecido, por lo cual la nueva coloración, efectuada con modernos materiales de alta calidad, representó un avance desde el punto de vista estético, destacando el edificio en un entorno gris. El nuevo revestimiento protege las paredes de la humedad y otros fenómenos climáticos, además de ser resistente al esmog y fácil de limpiar.

Ricardo Lagos Escobar reabrió el tránsito peatonal por el interior de la Moneda (que después volvió a cerrarse), y reabrió la entrada por la calle Morandé 80 para los treinta años del golpe de Estado, en 2003. Tradicionalmente, por dicha entrada los presidentes podían ingresar sin necesidad de hacerlo por la puerta principal norte, en la calle Moneda, y recibir los honores de la Guardia de Palacio de Carabineros de Chile. También era por donde salían en forma simbólica, después de terminar su mandato presidencial.

La presidenta Michelle Bachelet dispuso la restauración del salón donde falleciera Allende, incluyendo el mobiliario original y dos cuadros del pintor Guillermo Muñoz Vera: el primero retrata al presidente saludando desde el balcón, y el segundo muestra el mismo balcón con su barandal destruido y con el borde con impactos de proyectil, producto del bombardeo, el día del golpe. Esta dependencia fue inaugurada el 11 de septiembre de 2008; sin embargo, algunos expertos critican que se haya revestido varios muros interiores con paneles de trupán, material que no sería digno del nivel del edificio. Hoy este salón forma parte de las dependencias del Ministerio del Interior.

Durante el terremoto de 2010, la Moneda sufrió daños menores —como desprendimiento de frisos en patios interiores y grietas en algunos muros—, y algo más graves, como agrietamientos completos en el salón Prat —ubicado entre el frontis delantero— y en el patio de los Cañones.

Segundo piso:
El segundo piso de La Moneda es el nombre con el que se conoce en Chile al equipo de asesores estratégicos de máxima confianza del presidente de Chile, que opera desde el Palacio de La Moneda. El concepto hace referencia tanto al espacio físico ubicado en el segundo nivel del palacio presidencial como al núcleo político-técnico encargado de coordinar la estrategia gubernamental, la comunicación presidencial y el seguimiento de las políticas públicas.

Aunque no posee reconocimiento formal específico en la legislación chilena, el segundo piso ha sido considerado una pieza central del denominado «Centro de Gobierno», concepto desarrollado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para describir las estructuras que apoyan directamente al jefe del Ejecutivo.

Arquitectura:
La Moneda, de estilo neoclásico, recuperó gran parte de su estructura original después de la restauración que se hizo para subsanar los daños hechos durante el golpe militar de 1973. En el lugar que hoy ocupa el patio de los Naranjos el edificio original contaba con un cuerpo de hornos y talleres que fue demolido.

La fachada principal del palacio da hacia la calle Moneda, con vista a la plaza de la Constitución, bajo la cual se construyeron estacionamientos y oficinas para distintas dependencias de la presidencia y los ministerios que ahí se encuentran. Este lugar es popularmente llamado el búnker.

En su interior se encuentran tres pequeños patios, uno de los cuales es techado. El principal sirve de zaguán de entrada y se conoce como Patio de los Cañones por los antiguos cañones coloniales que hay en él. Siguiendo en dirección a la Alameda, está el renovado Patio de los Naranjos, cuyos árboles fueron plantados a comienzos de la década de 1980. Es en este lugar donde se llevan a cabo las grandes ceremonias de la presidencia, como las cenas en honor a visitantes distinguidos, discursos y ceremonias de distintas naturaleza. Cuenta con una pequeña exposición de esculturas, entre las que figura Tolomirotodomiro de Roberto Matta, obra que formó parte del pabellón chileno en la Exposición Universal de Sevilla 1992.

Durante el gobierno de Ricardo Lagos se empezó a trabajar en la unión del paseo Bulnes con la nueva plaza de la Ciudadanía. Bajo ella está el Centro Cultural la Moneda, inaugurado en enero de 2006.

Luego de la elección del Presidente José Antonio Kast, informó su intención de vivir dentro del Palacio de la Moneda, rompiendo una tradición de casi 70 años de ningún presidente viviendo en aquel palacio (siendo el último Carlos Ibáñez del Campo). Finalmente el día 11 de marzo de 2026, momentos después del cambio de mando, se inició el traslado de mueblería, concretando el uso de la Moneda como residencia presidencial oficial.

Dependencias:
Salón de Acceso:
El salón de Acceso antecede el sector del gabinete presidencial. Hacia el poniente le siguen, paralelos a calle Moneda, los salones Independencia, Toesca y del Consejo, y hacia el interior, los salones Carrera, de Edecanes, de Audiencias y salas privadas del jefe de Estado. Todo el sector correspondía antiguamente a la residencia del contador mayor de la Real Casa.

Este salón es parte del recorrido habitual del presidente en su ingreso a la Moneda los lunes y es también el lugar por donde se despide a las visitas oficiales y de Estado; aquí se inicia un recorrido que cruza el eje de las tres salas posteriores, a la usanza de los palacios.

Su mobiliario y elementos decorativos son propios de los siglos XVII y XVIII, destacando una tapicería flamenca del 1600 basada en un cartón de Rubens, cuyo tema es una alegoría de la guerra y la paz. Bajo ella, se ubica un arcón colonial chileno, el que tiene en su chapa el anagrama de Santiago, una S coronada con la 0. Este constituye la marca de la Casa de Moneda de Chile, la que hasta hoy sigue utilizándose como distintivo de las medallas, monedas o grabados que realizan sus talleres.

También se encuentra en esta antesala un armario policromado que se vincula a la independencia nacional, uno de los pocos ejemplos que se conservan del mobiliario colonial local, que perteneció a José Antonio de Rojas, uno de los precursores del movimiento patriota de 1810, en cuya casa se reunieron los más destacados pensadores e ideólogos de la independencia de Chile.

Otro elemento decorativo presente en uno de los muros de este salón es un retrato de Felipe V de España, primer monarca de la dinastía francesa Borbón. Durante su reinado se fundó la Casa de Moneda de Chile y su efigie fue reproducida en la primera onza de oro acuñada en el país, en 1749.

Salón Independencia:
Este salón está a continuación al de Acceso y debe su nombre al lienzo del pintor nacional Pedro Subercaseaux, que representa la proclamación y jura de la Independencia y que destaca en uno de sus muros. El mismo tema está tratado por Cosme San Martín, pintor chileno del siglo XIX, en un boceto que muestra el juramento a la bandera con el frontis de la catedral de Santiago como fondo.

En este espacio se encuentran los balcones más emblemáticos de la Moneda. En ellos se pregonaban, durante el siglo XVIII y principios del XIX, las noticias más importantes provenientes de los virreinatos vecinos. Desde estos balcones se dieron a conocer asimismo las novedades durante la guerra de 1879, que eran escuchadas por el pueblo congregado en la plaza, y los hechos del 21 de mayo en Iquique, donde un grupo de marinos chilenos comandados por el capitán Arturo Prat Chacón perdieron su vida en forma heroica en un desigual combate contra los peruanos.

Antiguamente era tradicional que los presidentes se asomaran a los balcones de la Moneda para saludar o dirigirse a la multitud con algún discurso, como ocurrió con el que dio el presidente Salvador Allende con posterioridad al llamado tanquetazo del 29 de junio de 1973, ese fue el último discurso de un presidente democráticamente elegido. Posteriormente, durante la dictadura militar, el general Augusto Pinochet se dirigió varias veces a la multitud mediante discursos, por ejemplo, el del 11 de marzo de 1981 cuando se reinauguró la Moneda tras la restauración que hubo de realizarse debido al bombardeo del palacio durante el golpe de Estado de 1973. En aquella ocasión Pinochet promulgó el nuevo texto constitucional, aprobado el 11 de septiembre de 1980 y juró como presidente; dio otro discurso cuando fue designado por la Junta Militar de Gobierno como candidato único para el plebiscito nacional de 1988.

Tras el retorno a la democracia, los cuatro primeros presidentes democráticamente elegidos abandonaron la costumbre de dirigir un discurso desde los balcones de la Moneda para marcar una diferencia con el régimen del general Pinochet, ocupándolos solamente para saludar como ocurrió con selecciones y clubes de fútbol. El 11 de marzo de 2010, Sebastián Piñera retomó la tradición republicana de dirigir un discurso desde los balcones del palacio.

Algunas figuras destacadas, entre ellas, el papa Juan Pablo II, durante su visita a Chile en 1987; el tenista Chino Ríos cuando alcanzó el N.º 1 del mundo en 1998, sus colegas Fernando González y Nicolás Massú luego de obtener medallas de oro y plata en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004; la selección chilena de fútbol que participó en el Mundial de Sudáfrica 2010 y Francisca Crovetto y Yasmani Acosta al obtener medallas de oro y plata en los Juegos Olímpicos de París 2024, se asomaron breves instantes al balcón para saludar al público apostado en la plaza.

En el interior del salón Independencia destaca, además, el retrato de Francisco García Huidobro, que recuerda la fundación de la Casa de Moneda de Chile en 1747. Español avecindado en Santiago, García Huidobro obtuvo de Felipe V la concesión de acuñar monedas en el país. Su familia conservó este privilegio hasta que, en 1770, Carlos III incorporó a la Corona los servicios de la Casa de Moneda chilena.

Otras obras en este espacio son el óleo Paisaje cordillerano, de Antonio Smith, perteneciente a Juan Salinas y entregado en comodato a la Presidencia de la República, y Paisaje, de Alfredo Araya, perteneciente a la colección del Banco Central de Chile.

Salón Toesca:
El salón del Consejo de Ministros finaliza el recorrido de los salones del ala norte, paralelos a calle Moneda. En él se realizan periódicamente los consejos de gabinete del presidente de la República y otras sesiones de trabajo del jefe de Estado, además de reuniones bilaterales entre equipos chilenos y sus homólogos durante las visitas de mandatarios extranjeros.

Pintado color verde petróleo, su principal elemento decorativo es una hermosa tapicería flamenca del siglo XVII, que simboliza un pasaje bíblico del Libro de Ester. Adquirida en Europa a mediados del siglo pasado, fue exhibida en la célebre Exposición del Coloniaje de 1873. Las lámparas son de cobre y fueron fabricadas por el anticuario chileno Séller siguiendo un modelo neerlandés.

Enfrentando la tapicería se exhibe una urna de acrílico transparente de un 1.48 metros de alto y 1.60 metros de ancho que contiene una manta de cacique del siglo XIX, artesanía tradicional del pueblo mapuche.

Salón Carrera (Salón Amarillo):
Ubicado en el segundo piso del ala norte de la Moneda, en paralelo al salón Toesca, este espacio es utilizado actualmente como antesala para quienes son recibidos en audiencia por el jefe de Estado.

Su nombre se debe a los retratos de José Miguel Carrera y su hermana Javiera, autora de la primera bandera nacional de tres bandas —azul, blanca y amarilla—, que destacan en sus muros. El primero es una copia hecha por Manuel Núñez González del original de 1850 de Francisco Javier Mandiola (1820-1900), mientras que el segundo es atribuido a Cosme San Martín.

También en este lugar se encuentra la acuarela sobre tela Batalla de Ayacucho (1832) del pintor Carlos Wood Taylor. Pieza notable y única de la iconografía histórica americana, representa el campo de batalla y el desplazamiento de las tropas de Ayacucho.

Sus muros son de pintura amarilla, el estilo y color de este salón son la herencia de las antiguas cortinas de seda y grecas azules del salón del presidente Federico Errázuriz Zañartu.

El mobiliario es de estilo Imperio. Destacan dos sofás de época 1820, en cuyos brazos están dibujados el escudo y bandera de Chile pintados en oro, que se supone pertenecieron a los Carrera. Lo complementan seis sillones tapizados en seda amarilla y blanca de jacarandá con marquetería, firmados por uno de los Jacob, los más famosos mueblistas franceses del período imperial, autores del mobiliario de muchos de los palacios y residencias de Napoleón Bonaparte y su corte.

La mesa central, con marquetería inglesa de mediados de 1850, perteneció al vicealmirante Patricio Lynch. La alfombra, de la Real Fábrica de Tapices de Madrid, reproduce un modelo de 1810.

Sala de Edecanes Comandante Arturo Araya Peeters:
Paralela al salón Independencia, la sala de edecanes sigue a continuación del salón Carrera y es contigua a la oficina de la secretaría privada del presidente.

Es un espacio funcional para el trabajo de los Edecanes del Mandatario, quienes tienen como misión principal acompañarle y asistirle en todas sus actividades oficiales y representarle en los eventos protocolarios que específicamente les encomiende. Los Edecanes son designados por el presidente de la República a propuesta de los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y del General Director de Carabineros.

Destacan en el salón una antigua lámpara de bronce de estilo Imperio y dos retratos: el primero, óleo sobre tela de B. Janson, representa a Manuel Antonio Tocornal Grez, de 65 cm de alto y 53 de ancho, pertenece a la colección del Museo Histórico Nacional y se encuentra en la Moneda desde 1990. El segundo, de Rafael Sotomayor García, retrata a Rafael Sotomayor Baeza, ministro de Guerra del presidente Aníbal Pinto, quien falleció en campaña durante la Guerra del Pacífico, y fue donada a la Presidencia por su autor en 1982.

En este salón se encuentra finalmente un retrato de Bernardo O’Higgins, realizado por el artista chileno Miguel Venegas Cifuentes (1907-1979) y perteneciente a la colección de la Presidencia.

El día 27 de julio de 2023, bajo el gobierno del presidente Gabriel Boric, se renombró el salón de edecanes como "Salón Capitán de Navío Arturo Araya Peeters", en honor al edecán naval del presidente Salvador Allende, que fue asesinado en un enfrentamiento con extremistas en la madrugada del 27 de julio de 1973.

Galería de los Presidentes:
La llamada Galería de los Presidentes se ubicaba antiguamente alrededor del patio lateral de la Presidencia, en el ala nororiente del palacio. En la última restauración pasó a ocupar un amplio espacio habilitado en torno al patio lateral poniente, y un tramo de ésta es parte del recorrido protocolar que deben seguir los jefes de Estado extranjeros durante las visitas. En este tradicional punto de la Moneda se exhiben retratos, bustos en mármol y bronce de muchos mandatarios chilenos.
Allí se pueden ver los óleos de Ramón Freire Serrano (1823-1826 y 1827), Manuel Bulnes Prieto, que hizo de la Moneda su residencia y sede de Gobierno (1841-1851); José Joaquín Pérez Mascayano (1861-1871), Federico Errázuriz Zañartu (1871-1876), Domingo Santa María González (1881-1886), José Manuel Balmaceda (1886-1891), Federico Errázuriz Echaurren (1896-1901), Ramón Barros Luco (1910-1915), Arturo Alessandri Palma (1920-1925 y 1932-1938), Juan Antonio Ríos (1942-1946) y Gabriel González Videla (1946-1952).

Los bustos de Balmaceda, Carlos Ibáñez del Campo (1927-1931 y 1952-1958), Pedro Aguirre Cerda (1938-1941), González Videla, Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964), Eduardo Frei Montalva (1964-1970), Salvador Allende Gossens (1970-1973), Patricio Aylwin Azócar (1990-1994), y Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000) completan este iluminado espacio.

Salón Azul:
El salón Azul es el lugar donde ocurren las grandes reuniones privadas de la Presidencia de la República. Es paso obligado dentro del estricto protocolo que rige a las visitas de Estado que llegan al país, y el espacio donde el Mandatario se reúne a puertas cerradas a conversar e intercambiar opiniones con líderes, autoridades y personajes destacados del quehacer nacional e internacional.

Una particular lámpara española de plomo dorada al fuego de 36 luces, alumbra este trascendente espacio de la Moneda. En la mesa presidencial instalada en una de las esquinas del Salón –un mueble francés de estilo Regencia, con marquetería y bronce– periódicamente el mandatario de turno analiza, estudia y firma diversos documentos, como proyectos de leyes o decretos.

En la pared de detrás de esta mesa se encuentran dos de los cuadros más significativos del Palacio: los retratos de Bernardo O’Higgins y Andrés Bello. El primero es del célebre pintor José Gil de Castro (1785–1841), el Mulato Gil, precursor de la pintura chilena. Se piensa que este retrato fue el único donde O'Higgins posó directamente ante el artista. El de Andrés Bello es copia del original que se encuentra en la Universidad de Chile, del pintor Monvoisin.

Otra obra llena de significado dentro del salón Azul es la monumental tela de Roberto Matta, Espejo de Cronos (1981), obra de 3.90 metros de alto y 4.87 metros de ancho, perteneciente a la colección del Banco del Estado de Chile. Se incorporó al salón Azul desde la administración de Ricardo Lagos. Durante la dictadura de Augusto Pinochet en el lugar hubo un gobelino con el Escudo Nacional que servía de marco al sillón presidencial; ya después de Pinochet, en 1990, este fue cambiado por otro con escenas barrocas, que se encontraba en el depósito de obras de arte de la Presidencia.

El resto del mobiliario y los elementos decorativos son propios de los siglos XVII y XVIII, casi en su totalidad de estilo imperio, destacándose cuatro muebles escritorios y dos consolas de la época fernandina con mármoles y bronces.

Las otras pinturas del salón son de autores nacionales. De Álvaro Casanova Zenteno (1857-1939), La Escuadra Nacional de 1892 (1894); de Pedro Lira (1845–1912) Paisaje cordillerano; de Thomas Somerscales (1842–1927), La captura de la fragata María Isabel por los patriotas, frente a las fortificaciones de Talcahuano; y de Pablo Burchard Calle de Quintero, óleo sobre tela perteneciente a la colección del Banco Central de Chile.

En la primera administración de Sebastián Piñera, el salón cambió su azul característico por el blanco, mantenido hasta la actualidad.

Salón Rojo:
Este espacio es la antesala del comedor privado del jefe de Estado; es aquí donde los invitados a un almuerzo o cena con el mandatario en ejercicio esperan a su anfitrión; también se suelen celebrar pequeñas ceremonias protocolarias, tales como el intercambio de regalos entre delegaciones, con ocasión de visitas oficiales o de Estado.

Completamente pintado de rojo, en este salón se ubica un gran retrato de Santiago Solar Rosales y su hija Clorinda del Solar, del pintor francés Raymond Monvoisin, y otro de José Joaquín Pérez Mascayano y su esposa, Tránsito Flores, de Rafael Correa Muñoz. Esta última constituye una verdadera obra costumbrista, que muestra el interior de un elegante salón de la segunda mitad del siglo XIX, probablemente, uno del mismo Palacio de la Moneda.

Junto a ellos, Salida de Luna, de Óscar Saint–Marie, óleo sobre madera perteneciente a la colección del Museo O'Higginiano y de Bellas Artes de Talca, y Paisaje con animales, de Alberto Valenzuela Llanos, de propiedad de la Presidencia de la República.

Otros elementos decorativos son dos espejos de origen francés que reflejan y otorgan amplitud al lugar, y dos jarrones de porcelana francesa de Sèvres. La alfombra estilo Bujará (Bokhara) y la lámpara de estilo Montgolfiere, son tal vez los dos objetos decorativos de mayor valor en este salón.

Antiguamente en este salón se encontraba el sillón presidencial, adquirido en Francia en 1832 por el presidente Joaquín Prieto. Fue usado en los retratos oficiales de algunos presidentes como Pedro Aguirre Cerda o Carlos Ibañez del Campo. En 1959 durante el gobierno de Jorge Alessandri fue trasladado al Museo Histórico Nacional donde se encuentra hasta el día de hoy.

Comedor presidencial:
El comedor privado de la Presidencia de la República es contiguo al salón Rojo. Puede recibir a un máximo de 26 comensales, por lo que está reservado para reuniones, almuerzos y cenas reducidas.

Curiosamente, no todos los elementos arquitectónicos en esta sala formaron parte del proyecto original de la Moneda. Por ejemplo, la chimenea de mármol blanco —la única del palacio— proviene de la casa del presidente Manuel Bulnes, demolida en 1970.

Los muebles en su mayoría son de caoba de principios del siglo XIX. La mesa de extensión fue realizada en Inglaterra para la familia del presidente Federico Errázuriz Zañartu y sus sillas son francesas estilo Imperio, atribuidas a la casa francesa de los Jacob. Los arrimos tallados se realizaron en Copiapó para el comedor de la familia Gallo Goyenechea, célebres mineros y políticos de 1850.

En sus muros destacan las obras Valle de Aconcagua, de Pedro Lira, Naturaleza muerta, de Luisa Scofield; Olivos del Principal, de Enrique Swinburn, y La caza, óleo sobre tela de autor anónimo perteneciente a la Escuela Europea del siglo XVIII.

Salón Montt-Varas:
Dos enormes retratos que recuerdan a dos personajes de la historia del Chile republicano del siglo XIX se enfrentan, en sentido oriente–poniente, en uno de los principales salones protocolares del palacio de Gobierno: los del presidente Manuel Montt Torres (1851-1861) y su ministro del Interior, Antonio Varas de la Barra.

Ambos le dan el nombre a este salón, donde tradicionalmente se han efectuado las principales ceremonias de Estado, como firmas o promulgación de leyes y juramentos de los Gabinetes que han acompañado a los diversos mandatarios. En el caso de las promulgaciones, en algunas ocasiones, dicho salón no es ocupado para la ceremonia, debido a que se hace, si el clima lo permite, en el patio de las Camelias o en el de los Naranjos y en algunas ocasiones fuera de palacio.

También es habitual que en este espacio se realice la recepción de cartas credenciales de los embajadores extranjeros acreditados en Chile, además de almuerzos y cenas oficiales y de Estado.

Los dos cuadros que adornan este espacio pertenecen al pintor romano Bartolomé Pagani, y fueron encargados por el Gobierno de Chile a fines del siglo XIX. Asimismo, destaca la gran lámpara de bronce y cristal de origen español del XIX, y el parqué de eucaliptos de dos colores.

Está además la obra Hijo pródigo, un tapiz flamenco del siglo XVI, hecho en Bruselas, que forma parte de una colección basada en las parábolas de los Evangelios.

Salón Pedro de Valdivia:
Contiguo al salón Montt y Varas, ocupa la sala que en el edificio original tuvo el despacho del superintendente de la Real Casa de Moneda. Su nombre recuerda la denominación que tuvo Chile durante La Colonia. Actualmente, el salón es utilizado como un espacio de espera para los invitados a las ceremonias que se realizan el salón Montt y Varas, y también para cócteles y recepciones oficiales.

Su elemento más importante es el gran óleo sobre tela que representa al conquistador de Chile, capitán general Pedro de Valdivia, encargado al pintor español Ignacio Zuloaga por la colectividad española residente en Chile al cumplirse el cuarto centenario de la fundación de Santiago.

Cuando el artista español inició su obra, se dio cuenta de que no existían registros gráficos que confirmaran fehacientemente la fisonomía real de Valdivia, por lo que se basó en suposiciones y una idea personal para retratarlo. Por ello, en el costado izquierdo del lienzo, de 3 metros de alto y 2,17 metros de ancho, se puede leer una nota que dice: «Creo que así fue Pedro de Valdivia».

También se encuentra en este salón el retrato de García Hurtado de Mendoza, gobernador de la Capitanía General desde 1557 hasta 1561. Su imagen es una recreación romántica pintada por Alejandro Cicarelli (1810-1874), italiano contratado durante el Gobierno del presidente Manuel Bulnes para fundar la Academia de Pintura en 1849.

Otra pieza de arte añadida al salón son los bosquejos del tríptico El joven Lautaro, de Pedro Subercaseaux, dividido en tres cuadros, ubicados en la pared opuesta de aquella que tiene la pintura de Pedro de Valdivia.

Destaca asimismo la lámpara central, íntegra de cristal, realizada en las fábricas de Baccarat hacia 1830. Fue propiedad de Francisco Echaurren Huidobro, intendente de Valparaíso, durante el Gobierno de Federico Errázuriz Zañartu.

Los muros del salón son blancos y el piso de mármol de Carrara blanco y negro. Aunque originalmente la Moneda no tuvo mármol, este se colocó en la última restauración de los años 80 para remarcar el carácter palaciego del edificio, tomando como modelo el diseño empleado en palacios españoles e italianos de la época.

Los muebles y otros elementos de decoración son de estilo Imperio, característico del período de 1800 a 1820, cuando concluyeron las obras del edificio. Dos cómodas francesas, de caoba y bronce, están decoradas en su frente con cuernos de la abundancia. Se atribuyen al mueblista Jacob Desmalter y son similares a un amoblado que este realizó para el palacio de Fontainebleau.

Los espejos, dos con marcos de caoba y dos dorados, son los llamados troumeau de la época Imperio, caracterizados por tener pinturas o grabados en su parte superior.

Salón O'Higgins:
Antigua sala de libranza, recibo y despacho de la Real Casa de Moneda, se comunica directamente al patio de Honor a través de una amplia portada. Su nombre recuerda al general Bernardo O'Higgins, director supremo desde 1817 a 1823.

En él se realizan numerosas recepciones oficiales, especialmente la de presentación de credenciales de diplomáticos acreditados ante nuestro Gobierno.
Recuerdan también a O'Higgins dos columnas de madera talladas y doradas, que enmarcaron primitivamente el dosel directorial en el antiguo palacio de Gobierno de la plaza de Armas. Formaron parte del primer mobiliario de la Moneda en 1846, y su imagen fue reproducida en el retrato oficial que Raymond Monvoisin hizo al presidente Manuel Bulnes y en el célebre cuadro del Consejo de Ministros del presidente Balmaceda pintado por Pedro Subercaseaux. Por más de medio siglo enmarcaron la declaración de la independencia nacional.

En este salón se encuentra uno de los mejores cuadros de la Moneda, La batalla de Maipú del pintor bávaro Juan Mauricio Rugendas. Arrimos y espejos son españoles. Dos, con policromía azul, son neoclásicos; los otros, dorados y tallados, son del siglo XVIII. Bajo ellos, dos arrimos dorados con cubierta de mármol blanco, época Fernando VII de España, hacia 1820, representan emplumadas cabezas de indios, probablemente alusivos a las colonias americanas. Una mesa similar a estos muebles se encuentra en el Palacio Real de Aranjuez.

Salón Prat:
La presidenta de la República, Michelle Bachelet, inauguró el 30 de diciembre de 2009 en la Moneda el salón Prat remodelado en el contexto de un plan de homenaje a los «grandes chilenos de la historia». Bachelet estuvo acompañada por la recién nombrada ministra Secretaria General de Gobierno, Pilar Armanet, y el ministro de Defensa Nacional Francisco Vidal.

En la ceremonia también estuvo presente el comandante en jefe de la Armada, almirante Edmundo González, quien afirmó que la decisión de incorporar este salón es «un acto mayor de lealtad y justicia» para el prócer. El salón Arturo Prat se ubica en el tercer piso del Palacio de la Moneda, fue diseñado en el estilo del resto de las dependencias del edificio, con tres salones conectados, una sala de espera, otra de reuniones y un comedor. El objetivo de este nuevo salón es recibir turistas para honrar la historia chilena y sus personajes y próceres; y también convertirse en una importante sala de reuniones ministeriales y bilaterales.

Cuenta con diferentes objetos históricos como dos platos de loza recuperados de la corbeta Esmeralda, el óleo de Cosme San Martín y la última carta manuscrita enviada por Arturo Prat a Carmela Carvajal, su esposa. Este salón fue el más dañado por el terremoto de 2010.

Salón Blanco Presidente Salvador Allende:
El 11 de septiembre de 2008, la presidenta Bachelet inauguró el Salón Blanco, ubicado en el segundo piso del palacio (sobre la puerta de Morandé 80), y nombrado en homenaje al presidente Salvador Allende. Este salón recrea el despacho que utilizó el presidente Allende hasta el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, donde además estuvo presente en los últimos momentos de su vida. Allí se encuentran réplicas de escritorios, sillas, sillones, lámparas, teléfonos, retratos y gobelinos que fueron utilizados por el expresidente hasta el día del golpe. Resalta en el salón un retrato de cuerpo entero de Allende donado por el pintor chileno Aldo Bahamonde, entre otros objetos y piezas de arte, como un busto del Abate Molina, un retrato de Simón Bolívar del artista Ramón Campos Larenas, un escritorio restaurado del gabinete presidencial de Allende, una alfombra y un sillón de felpa roja estilo Dagoberto" (similar a aquel donde fue encontrado el cuerpo sin vida de Allende), un gobelino del siglo XVI de gran formato, y una fotografía familiar donada por las hijas del expresidente, junto a otras piezas de ornamentación de las dependencias del palacio. Hasta su reinauguración en 2008, el salón era conocido como «Salón Independencia».

Salón Vicente Huidobro:
En 2013, el presidente Sebastián Piñera inauguró el Salón Vicente Huidobro, dedicado en honor al poeta homónimo. Estuvo ubicado en el gabinete de la primera dama.

En la ocasión se reveló una placa conmemorativa y se dio a conocer el material donado por la Fundación Vicente Huidobro: reproducciones de algunas de las fotografías más importantes de la vida del poeta; retratos realizados por dos de sus grandes amigos, Pablo Picasso y Juan Gris; una de sus clásicas pipas; dos de las ediciones más importantes de su obra; y seis de sus poemas pintados más representativos.

Capilla:
La ubicación actual de la capilla está consignada en los más antiguos planos del palacio, aunque durante su existencia ha sufrido diversas variaciones. La conclusión del altar y la decoración de sus muros fue completada en 1808 por Juan José de Goycolea, discípulo de Joaquín Toesca. Aunque originalmente fue concebida con doble altura sobre su ingreso norte, para que el Superintendente y su familia fuesen a misa diaria sin salir de su residencia, ésta fue suprimida en la remodelación de 1845, para dar más amplitud al sector presidencial del segundo piso. Pese a ello, continuó sirviendo como capilla, asistida por los capellanes de la presidencia.

Bajo el mandato del presidente Manuel Montt, se utilizó por primera vez para un servicio familiar, con el casamiento de una de sus hijas. También se casó en esta capilla, sin gran pompa, la hija del presidente Arturo Alessandri Palma en 1924, la víspera de su partida al exilio. Con posterioridad, la capilla y su capellán se trasladaron al sector presidencial de los altos, y tras ocupar distintas dependencias fue suprimida a mediados del siglo XX.

Restaurada nuevamente al costado del patio de Honor, tiene un altar neoclásico de madera policromada que imita falso mármol. El lugar principal lo ocupa una imagen de Jesús crucificado que permaneció durante largos años en el antiguo monasterio de las monjas de Santa Clara, en la Alameda. Tallada en madera y posiblemente fabricada en Quito, constituye una excelente obra del siglo XVII.

En los muros se observan cuatro lienzos con escenas de la vida de santos dominicos, parte de una gran serie de más de cien pinturas, que la orden fundada santo Domingo de Guzmán encargó a los artistas quiteños Antonio Palacios y Ascencio Cabrera, entre 1837 y 1841.

También destacan por su calidad como imaginería religiosa una imagen filipina de la Virgen del Carmen, fabricada en los talleres de los agustinos en siglo XVIII en Manila, y una imagen del Sagrado Corazón, réplica del original del siglo XVIII hecha por Pompeo Batoni.

En abril de 1987, este lugar recibió la visita del papa Juan Pablo II, acompañado por el general Augusto Pinochet, donde se detuvo a orar unos instantes arrodillado, y luego se volvió para bendecir a los presentes.

Entorno:
Barrio cívico:
La expresión las cuatro cuadras (o manzanas) en torno a la Moneda se usa para referirse a alguna acción del gobierno o la Presidencia. Este apelativo tiene su origen a que en torno a la Moneda se construyó el barrio Cívico de Santiago con los principales ministerios y dependencias del Estado (Ministerio de Defensa, de Hacienda, de Obras Públicas, de Agricultura, de Justicia, la Contraloría General de la República, la Intendencia de la Región Metropolitana de Santiago, el Banco del Estado y muy recientemente la Cancillería).

Otondo Dufurrena, Agustín
Persona · 1934/07/28 - 2018/05/19

Por Francisco Otondo:

Mi tío Agustín falleció este fin de semana a los 84 años. Su vida fue la de un hombre valiente y generoso, que con solo 15 años partió desde España para encontrar un futuro en Chile. Aquí, fundó el Centro Navarro, ayudó a los demás, se dedicó con devoción a conocer sus orígenes familiares y editó varios libros sobre la emigración de la que él mismo fue parte. Y su tierra natal lo reconoció, dándole una de sus máximas distinciones: la Cruz de Carlos III el Noble de Navarra.

A principios de 1949, con solo 14 años, Agustín Otondo decidió que debía dejar su hogar y emigrar a Chile. El estado de la España de postguerra era crítico, recordaba en uno de sus libros: “La situación económica era insostenible: un estricto racionamiento incluía a un pan negro que era incomible y a todos los otros alimentos de primera necesidad”. No había trabajo y, menos, una posibilidad de estudiar.

Recién cumplidos los 15 y con una sensación de incertidumbre ante un futuro que le era absolutamente inescrutable, dejó atrás su natal y querido caserío Epelmendia, el pueblo de Erratzu, el Valle de Baztán y la comunidad de Navarra. Aunque Marcelino, su padre, y Clara, su madre, pensaban que era demasiado niño para viajar, igual firmaron los permisos para que partiera. Agustín se despidió de ellos, de sus abuelos, de sus hermanas y de su hermano que era casi un bebé. Pensó que esa sería la última vez que los vería y deseó que, ojalá, estuviera equivocado.

“Me lo dieron todo. Gran cariño y afecto, estudios de acuerdo con las pocas posibilidades de la época y todo lo que tuvieran a su alcance”, escribiría años más tarde.

En Barcelona, se embarcó en el transatlántico Conte Grande. Viajó 15 días en lo que se le aparecía como una pequeña ciudad flotante hasta recalar en Buenos Aires, Argentina. Recorrió la capital sudamericana más importante de la época e, impresionado aún, viajó a un tambo a visitar a un tío. Lo encontró ordeñando una vaca, con el barro hasta las rodillas. A los pocos días, tomó un vuelo hasta su destino final: Santiago de Chile.

Como muchos baztaneses emigrados a este país, llegó a trabajar como panadero. Lo recibió su tío Toribio Otondo. De 1949 a 1956, fue obrero y repartió pan por todo Santiago en un carretón tirado por caballos. También administró panaderías en el principal puerto chileno, San Antonio, y en la sureña ciudad de Rancagua.

Pero no todo era trabajo. Las tías que habían llegado en las décadas anteriores organizaban fiestas para celebrar el Año Nuevo, los Sanfermines o la Festividad de San Juan, donde los jóvenes de la colonia podían conocerse y compartir. En uno de esos convites, una joven baztanesa natural de Arizkun llamó su atención: se llamaba Dolores Urrutia. Se hicieron novios y se casaron en 1964. Junto a ella, Agustín tuvo un hijo, Francisco Javier, y cumplió el deseo que tenía desde el mismo momento en que despidió de sus padres: volver a Baztán.

Acompañó a los aites un tiempo y viajó de vuelta a Chile. Se trajo a Francisco, su hermano menor, y abrió su propia panadería. Primero, una en Rancagua y, después, otra en Santiago. Paralelo a este negocio, siguió una destacada trayectoria como dirigente gremial que lo llevó a ser elegido consejero de Desarrollo Comunal de Las Condes, en representación de las actividades relevantes de una de las comunas más importantes de la capital chilena.

Empezó a interesarse en la heráldica, simplemente, porque era hermosa. Su oficina era un testimonio de esa vocación: adornaban sus paredes escudos en papel, madera, de colores, en blanco y negro, con fondos rojos, verdes y azules. Colgados o apoyados en el suelo. Sus obras engalanan hoy lugares emblemáticos y fueron parte de algunos de los eventos más relevantes de la historia reciente de Chile: uno acompaña la imagen del apóstol Santiago, patrono de la capital chilena, en la Catedral; otro fue entregado al papa Juan Pablo II en la primera visita de un pontífice al país sudamericano, y varias piezas fueron encargadas para presidentes de la República, representantes políticos y autoridades religiosas.

Ya estaba recorriendo un inevitable camino hacia la genealogía, donde descubriría su veta como investigador. Porque cada escudo tenía su familia y cada familia, su historia. “Muchos han colaborado con el progreso de Chile y otros países. Fueron grandes hombres y mujeres. Pero si alguien no investiga sus biografías o no comparte sus fotos, es tremendamente difícil que se pueda conocer su aporte y que sea rescatado por generaciones futuras”, recordó en una conversación.

Empezó a investigar a su propia familia y construyó su árbol genealógico. Escribió una primera versión en el libro Genealogía, nobleza y blasones de la familia Otondo, originaria del Valle de Baztán (Navarra). La aparición de nuevas tecnologías y las redes sociales le abrió puertas para profundizar su tarea. Con más de 70 años, se armó un perfil en Facebook que le permitió conocer y mantener el contacto con parientes en Argentina, Bolivia, Brasil, España, Estados Unidos y Francia que colaboraron con su ya titánica labor. Con ellos, trabajó en la organización de cuatro encuentros de los Otondo del mundo y la ampliación del árbol.

También investigó a otras importantes familias chilenas, inspiró a muchos jóvenes que no sabían cómo empezar a reconocer sus raíces y llegó a ser miembro honorario del Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas.

En 1999, tenía 65 años cuando publicó su primer libro: Emigración a Chile del Valle de Baztán en el siglo XX, en coautoría con Patricio Legarraga, editado por el Gobierno de Navarra como varias de sus investigaciones posteriores. Y en eso fue también tuvo alma pionera: el lanzamiento fue vía internet simultáneamente en Navarra y Chile, en una época en que te demorabas tardes enteras en descargar una canción. Luego, vinieron otros textos: Diccionario histórico, biográfico del Valle de Baztán (Navarra), de 2002, reeditado dos veces más; Apellidos de Navarra y sus blasones familares, de 2006; Navarra y la emigración a Chile: genealogía y armas, de 2013, y Apellidos de Euskadi y sus blasones familiares, por publicar.

Sin embargo, este viaje hacia la semilla lo estaba llevando a reencontrarse con Navarra desde antes y no solo a través de sus libros. Ya en 1991, había reunido a los migrantes avecindados en Chile para crear una agrupación en que pudieran colaborar unos con otros y mantener su identidad cultural. Ese fue el origen del Centro Navarro de Chile, institución de la que fue su fundador y primer presidente, donde llegó a reunir a más de 200 socios.

Todas estas obras lo hicieron merecedor de la Cruz Carlos III el Noble de Navarra en 2010, la máxima distinción otorgada por la Comunidad Foral a personas que hayan contribuido al progreso y la proyección exterior de la autonomía desde el ámbito concreto de su respectiva actividad. El decreto que premió a Agustín Otondo dejó una frase que resumió el espíritu que siempre animó su trabajo: “(Contribuir) de forma destacada a la representación de los navarros en Chile y al conocimiento riguroso de la presencia navarra en el país a lo largo de la historia”.

En sus últimos meses de su vida, se dedicó a profundizar sus investigaciones publicando nuevas ediciones de sus libros, a cooperar en el comedor comunitario de la Orden de Malta, a luchar contra el cáncer que lo aquejaba desde 2017 y a despedirse de los amigos y familiares que venían a verlo a su oficina, primero, y a su casa, después.

Falleció la mañana del 19 de mayo de 2018. Agustín Otondo llevaba 68 años en Chile y tenía 84 años. Al día siguiente, fue despedido en una misa en la Iglesia San Pedro de Las Condes y sepultado en el Cementerio Parque del Recuerdo. Llevaba una corbata con motivos del blasón de Navarra, una insignia con el escudo del Valle de Baztán en la solapa izquierda y un pañuelo rojo sanferminero en el bolsillo de la chaqueta junto a su corazón.

Entidad colectiva · Fundación: 1880/09/18

El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) es uno de los principales centros de difusión de las artes visuales en Chile. Fundado el 18 de septiembre de 1880 bajo el nombre de Museo Nacional de Pinturas, es el primer museo de arte en Latinoamérica. Desde 1910 ocupa en Santiago Centro un edificio ubicado en el parque Forestal, el palacio de Bellas Artes, obra del arquitecto franco-chileno Emile Jéquier construido en conmemoración del centenario del país y declarado Monumento Histórico en 1976. Su diseño está inspirado en el Petit Palais de París.

El museo posee un patrimonio artístico compuesto por más de 3000 piezas, adquiridas por medio de compras, donaciones y premios de salones oficiales; tiene la principal selección de escultura chilena y la segunda de pintura nacional más completa del país después de la Casa del Arte o Pinacoteca de la Universidad de Concepción. Las obras abarcan la producción artística nacional desde la época colonial; además, conserva núcleos de arte universal, destacando sus colecciones de pinturas españolas, flamencas e italianas, su colección de kakemonos y grabados, sus colecciones de dibujos y fotografías, y un conjunto de esculturas africanas.

Tiene una biblioteca especializada en artes visuales que cuenta con aproximadamente 100 000 volúmenes, realiza exposiciones temporales e itinerantes, mantiene un programa educativo, con talleres, cursos y visitas guiadas, y produce material informativo.

Historia:
Antecedentes:
A mediados del siglo XIX, se observó en Chile la consolidación de un periodo de gran efervescencia cultural, producto de una serie de políticas gubernamentales que formaban parte de un proyecto republicano de nación, con miras a crear, desarrollar y difundir la cultura, las ciencias y las artes en el país. Este proceso histórico dio lugar a la fundación de instituciones como la Universidad de Chile (1842), la Academia de Pintura (1849) y el Conservatorio Nacional de Música (1850). El nacimiento de la Academia de Pintura, en particular, hizo urgente la creación de espacios adecuados para conservar y exponer las obras de arte que componían su colección. Además, los directores de la academia, como Alejandro Ciccarelli, Ernesto Kirchbach y Juan Mochi, estaban obligados, por contrato, a producir y donar a la institución cierta cantidad de obras al final de cada gestión.

Paralelamente al crecimiento de la colección de la academia, otros acontecimientos contribuyeron a la formación de un entorno favorable para crear un museo de arte en el país. Uno fue la Sociedad Artística, fundada por Pedro Lira y Luis Dávila Larraín en 1867, nacida con el objetivo de promover la producción pictórica y escultórica nacional que, tras cambiar su nombre a Unión Artística, construyó un edificio propio para albergar exposiciones anuales: el Partenón de la Quinta Normal, hoy sede del Museo de Ciencia y Tecnología. Otro, la primera exposición oficial, organizada por Benjamín Vicuña Mackenna en el Mercado Central, en la que participaron algunos miembros de la Academia de Pintura, como Antonio Smith, Manuel Antonio Caro, Cosme San Martín, Onofre Jarpa y Alberto Orrego Luco.

En noviembre de 1879, el escultor José Miguel Blanco publicó un artículo en la Revista Chilena, dirigida entonces por Diego Barros Arana y Miguel Luis Amunátegui, donde proponía establecer un museo de bellas artes, en la línea de los existentes en Europa. Con el apoyo del general Marcos Segundo Maturana, Blanco logró atraer el interés del gobierno chileno, que, por decreto del entonces ministro de Justicia e Instrucción Pública, Manuel García de la Huerta, designó una comisión —integrada por Maturana, Blanco y Juan Mochi— para crear el museo al año siguiente.

Inauguración y primeros años:
Inaugurado en presencia del presidente Aníbal Pinto el 18 de septiembre de 1880 con el nombre de Museo Nacional de Pinturas, contaba en aquel momento con 140 cuadros de artistas chilenos y extranjeros, además de copias de obras consagradas del arte occidental. La colección original estaba formada por piezas trasladadas desde La Moneda, la Municipalidad de Santiago, la Biblioteca Nacional y la Universidad de Chile, entre otras instituciones públicas. Juan Mochi, que encabezaba la Academia de Pintura, fue designado como su primer director. En sus primeros siete años de existencia, el museo funcionó de manera precaria, en las dependencias del antiguo Congreso Nacional, llevando una existencia casi anónima, pues abría al público solo los domingos después del mediodía.

En 1887, debido a la dificultad de conciliar las actividades legislativas del Congreso con las exposiciones, el gobierno adquirió el edificio de la Unión de Arte, el Partenón de la Quinta Normal, para sede del museo. La institución, rebautizada como Museo Nacional de Bellas Artes, fue trasladada a las nuevas dependencias, pero debió ser administrada por un nuevo comité directivo; este creó el Salón Oficial, a la usanza de los famosos salones de París, abierto para artistas nacionales y extranjeros residentes en Chile, que se llevaba a cabo anualmente en el mes de noviembre. Hasta 1897, sin embargo, el acceso del público al museo quedó limitado a los plazos en que eran organizados dichos salones, permaneciendo cerrado durante el resto del año. Esta situación cambió durante la administración del pintor Enrique Lynch del Solar, cuando el museo comenzó a abrir diariamente.

Lynch criticó las condiciones de trabajo que se le impusieron, en particular la insuficiencia de las instalaciones, la falta de recursos y de personal. El déficit de espacio obligaba a trasladar las piezas a otros edificios cuando se realizaban los salones oficiales, exponiéndolas a riesgo, mientras que las copias permanecían guardadas en las bodegas debido a la falta de lugares para exhibirlas.

Nueva sede:
No solo el museo sufría la falta de espacio. La Escuela de Bellas Artes, sucesora de la Academia de Pintura, ubicada en un edificio inadecuado en un barrio alejado del centro, tenía el mismo problema. Así, en abril de 1902, el Ministerio de Educación nombró una comisión con el fin de preparar una licitación para construir un nuevo edificio que albergara a las dos instituciones. Inicialmente, esta seleccionó un lugar cerca del cerro Santa Lucía, pero esa elección fue vetada por la Municipalidad, que tenía la intención de construir una plaza en aquel sitio (actualmente plaza Benjamín Vicuña Mackenna); se propuso entonces comprar el palacio Urmeneta, lo que fue rechazado por el Congreso. Por último, el intendente Enrique Cousiño, con la colaboración de Alberto Mackenna, logró proporcionar a la comisión un terreno baldío de 24 000 m², que surgió como resultado de la canalización del río Mapocho, en 1904.

En mayo de 1905, la comisión eligió el diseño creado por el arquitecto franco-chileno Emile Jecquier. De estilo academicista francés, la fachada y organización interna del proyecto se asemejaban al Petit-Palais de París. La decisión del gobierno de construir el edificio, denominado palacio de Bellas Artes, surgió también de la necesidad de conmemorar el primer centenario de la independencia con un símbolo permanente. A medida que avanzaba la construcción, el museo invitó a varios países a participar con obras de arte en una gran exposición internacional. El número de trabajos enviados superó las expectativas, por lo que se tomaron algunas medidas para ampliar la zona de exposiciones, como la posibilidad de utilizar paneles móviles y habilitar los talleres del edificio anexo de la Escuela de Bellas Artes (hoy sede del Museo de Arte Contemporáneo).

El palacio de Bellas Artes se inauguró el 21 de septiembre de 1910 con la presencia de los presidentes Emiliano Figueroa Larraín (Chile) y José Figueroa Alcorta (Argentina). La exposición, considerada como el evento más importante de las celebraciones del centenario, contaba con 1741 obras internacionales, entre pinturas, esculturas, dibujos y acuarelas de artistas de Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, Francia, Inglaterra, España, Estados Unidos, Holanda, Italia y Portugal. La sección nacional estaba compuesta por 252 obras.

Deterioro del edificio y problemas institucionales:
Con el museo ya instalado en la nueva sede, el director Enrique Lynch del Solar buscó distribuir las obras de forma armónica. En el hall central, instaló las esculturas originales de mármol y bronce, además de la colección de ejemplares de esculturas antiguas. En el ala sur de la planta baja, reunió los cuadros originales y reservó una habitación para las copias. Las piezas adquiridas durante la exposición del centenario fueron ubicadas en el segundo piso y complementadas por la colección de pintura europea del museo. En las salas del ala norte se encontraban las obras de arte chileno, además de piezas donadas por el coronel Marcos Segundo Maturana y Eusebio Lillo.

El museo registró un volumen importante de visitas en los años que siguieron a la inauguración del palacio de Bellas Artes. En 1913, por ejemplo, se registraron más de 28 000 visitantes. Los problemas, sin embargo, comenzaron a surgir casi inmediatamente, ya que el edificio fue abierto cuando todavía no estaba totalmente terminado, y muchos trabajos se había realizado a la rápida con el fin de poder inaugurarlo para las celebraciones del centenario.

Una visita sorpresa del presidente de la república en diciembre de 1915 le permitió comprobar la precaria situación del edificio. El mandatario informó al director sus deseos de entregar los fondos necesarios para las reparaciones, pero el dinero fue transferido solo en 1922, cuando el museo ya estaba bajo la dirección de Pedro Prado. Una importante reforma administrativa vinculó jurídicamente a la institución con la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos en 1920, que a partir de 2018 pasó a llamarse Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

La falta crónica de recursos pusieron al museo al borde del cierre. La consolidación de una política cultural se hizo imposible a la luz de los constantes cambios de gestión: tras la administración de Lynch (1897-1918), tuvo seis directores en una década.

En 1930, el museo celebró su cincuentenario con la realización de una gran exposición de arte chileno, basada en la colección de Luis Álvarez Urquieta (posteriormente adquirida por el museo) y donaciones de particulares, como Santiago Ossa y Carlos Cousiño. Pero el funcionamiento precario de la institución mostró un claro enfriamiento del impulso inicial que había dado lugar a su creación. Un artículo publicado en la Revista de Arte, de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, señalaba en 1938 que el museo "permanece más tiempo con sus puertas cerradas que abierto al público y que es tal vez el único caso de museo en el mundo que se cierra a mediodía". En 1940, el pintor Julio Ortiz de Zárate, entonces director del museo, se quejó de la falta total de recursos para adquirir piezas y la producir catálogos; señaló, además, que la ausencia de un taller de restauración generaba un riesgo de deterioro del patrimonio artístico.

En 1946, Luis Vargas Rosas asumió la dirección, cargo en el que permaneció hasta 1970. Su larga administración enfrentó problemas similares a los anteriores, logrando, sin embargo, algunos mejoras importantes. En 1953, por primera vez el museo superó los cien mil visitantes, a lo que contribuyó la retrospectiva del pintor Juan Francisco González, que conmemoraba el centenario de su nacimiento. Pero el deterioro del espacio físico y la falta de recursos financieros condujeron a su aislamiento gradual del circuito cultural y que su función fuera sustituida por otras instituciones. Un ejemplo de esto fue la exposición De Cézanne a Miró, organizada a finales de la década de 1960 con el apoyo del Museo de Arte Moderno de Nueva York en el Museo de Arte Contemporáneo, y que contó con la visita de más de 200 000 personas.

Reestructuración, dictadura militar y terremoto de 1985:
En 1969, Nemesio Antúnez se convirtió en director del museo, comenzando de inmediato a reestructurarlo. Una de las iniciativas más importantes fue la construcción de la sala Matta en el subterráneo del palacio de Bellas Artes, con una superficie de 600 m², apta para exposiciones temporales. Se preocupó también de establecer un agenda de eventos culturales y en 1971, por ejemplo, logró celebrar 38 muestras. Ese año, por segunda vez en su historia, el museo superó los 100 000 visitantes, registrando una afluencia de 166 000 personas.

Con el objetivo de difundir el patrimonio artístico del museo, Antúnez inició el programa Ojo con el arte que, difundido por Canal 13 de la Universidad Católica, buscaba mejorar el servicio de orientación escolar creado en 1965, invitando a artistas consagrados para guiar a los visitantes, incluida la escultora Laura Rodig. También se incorporaron otras actividades y se brindó espacio para espectáculos de música, danza, cine y teatro, tratando de reformular al museo como centro cultural integrador de diversas artes. Antúnez dejó su cargo de director a raíz del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. El día que puso fin a la presidencia del socialista Salvador Allende, el palacio de Bellas Artes sufrió un ataque y dos cuadros resultaron dañados por impactos de balas disparadas por militares: La guasa, de Clara Filleul y Retrato de mi hermana de Francisco Mandiola; ese incidente pudo haber sido mucho más grave si las obras de José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros de la muestra que se iba a inaugurar en el museo hubieran estado colgadas; poco después, la embajada de México se llevó a la sede diplomática las 164 piezas que permanecían embaladas y organizó el envío a su patria (en 2014 Manuel Tello rodó un documental con los testigos de los hechos, con el pintor y fotógrafo Sergio Berthoud, que hizo instantáneas en blanco y negro de los impactos al día siguiente, después de que Antúnez lo llamara, y con comentarios de Ramón Castillo, excurador de la institución; la muestra de los mexicanos pudo ser realizada finalmente en noviembre de 2015).

Entre 1974 y 1978, el museo estuvo bajo el mando de la escultora Lily Garafulic. Su administración se caracterizó por la caída del ritmo de actividad del museo y la negativa de varios artistas para exponer, debido a la dictadura militar existente en el país. Este contexto condujo a una fuerte merma del número de visitantes: un poco más de 30 000 personas en 1975. Algunas de las alternativas para la recuperación institucional fueron propuestas por el sector privado. La Colocadora Nacional de Valores, por ejemplo, comenzó a patrocinar a partir de 1976 concursos anuales de pintura, escultura y artes gráficas. También con apoyo privado, el museo reformó el Auditorio José Miguel Blanco y la Sala Chile. Exposiciones como Bauhaus (1977) y El oro del Perú (1978) ayudaron a aumentar el número de visitantes. Durante su gestión, se creó un Laboratorio de Restauración y Conservación de Obras de Arte, que posteriormente desembocó en el Centro Nacional de Conservación y Restauración. En diciembre de 1976, el museo fue nombrado monumento histórico, a través del decreto supremo n.º 1290 del Ministerio de Educación.

En 1978, Nena Ossa asumió la dirección, buscando dar continuidad a la renovación del espacio físico. En 1979, con subvención de la Municipalidad, se remodeló el Anfiteatro Griego. Al año siguiente, se arreglaron las salas de exposición en el segundo piso, y en 1981 con fondos privados, el museo abrió una sala audiovisual. No obstante, la institución continuó siendo criticada por varios sectores del ámbito artístico, por reflejar una agenda institucional vinculada con la dictadura militar. La censura que sufrieron algunas obras de arte y la decisión de cambiar el nombre de la Sala Matta (debido al pensamiento político de Roberto Matta, crítico de la dictadura) fueron factores que aumentaron el distanciamiento entre el museo y la comunidad artística.

El terremoto de Santiago de 1985 produjo graves daños al museo. La evaluación de los ingenieros que examinaron el edificio concluyó que era necesario reforzar estructuralmente el palacio y cerrarlo al público mientras se realizaran los trabajos de remodelación. La labor de fortalecimiento de la estructura e impermeabilización de los muros duró tres años. El museo fue reabierto en septiembre de 1988. Para ayudar a financiar los trabajos de reconstrucción, se creó la Fundación de Bellas Artes, con el fin de recaudar fondos junto a la iniciativa privada. Posteriormente, la fundación pasó a tener por objeto la financiación de exposiciones temporales.

Años posteriores:
A principios de los años 1990, después de la vuelta a la democracia, las instituciones culturales en Chile comenzaron a promover iniciativas que iban en busca de la recuperación de los valores cívicos y la forma de organización de la sociedad. Al mismo tiempo, la comunidad artística ansiaba desempeñar un papel más activo en el período histórico que había comenzado. En este contexto, el regreso del pintor Nemesio Antúnez a la dirección del museo en 1990 fue muy significativo. Con el fin de realizar una actividad que simbolizara el "reencuentro" del Estado con la comunidad artística, sin censura, condiciones ni restricciones de cualquier tipo, Antúnez organizó la exposición Museo abierto. El evento atrajo a 140 pintores, 60 escultores, 100 grabadores, 30 fotógrafos, 15 diseñadores, 6 artistas textiles, 6 instaladores, 25 videístas y 15 cineastas, así como 14 críticos de arte y profesores invitados para elaborar el catálogo.

Antúnez trató además de recuperar el trabajo del museo en la línea de los centros culturales. Reservó el Anfiteatro Griego para la presentación de obras de teatro y recitales de música. El hall central fue convertido en un espacio para presentaciones de espectáculos de danza y el Auditorio José Miguel Blanco pasó a albergar festivales de video, presentaciones, seminarios y conferencias. Se organizaron también reuniones de artistas e intelectuales, destacando el Foro Internacional, organizado por la Fundación Salvador Allende en septiembre de 1990. El programa de televisión Ojo con el arte fue revivido. El aumento de la calidad y cantidad de actividades ayudaron a volver a incorporar al museo en el circuito artístico internacional. El número de exposiciones internacionales organizadas tuvo una gran importancia para la obtención de una "imagen corporativa" sólida, con la consiguiente recuperación de los intereses de la comunidad artística y académica y gran repercusión pública. Entre dichas muestras destacan Joyas de la corona británica (1990), De Manet a Chagall (1992, con obras de la colección del MASP), Museo de la Solidaridad "Salvador Allende" (1992), Antoni Clavé (1992) y Fernando de Szyszlo (1992).

La ley de donaciones culturales (1991) facilitó la colaboración del sector privado, a través de la Fundación de Bellas Artes y la Corporación de Amigos del Museo. Se buscó además adaptar las salas a las normas internacionales de conservación y seguridad. En cuanto a la difusión del arte, destaca una importante donación de equipos profesionales de televisión realizada por Japón. El museo también amplió su capacidad editorial, con el objeto de informar acerca de las exposiciones temporales, difundir su patrimonio artístico y educar al público.

Antúnez fue reemplazado en 1993 por el profesor y crítico de arte Milan Ivelic Kusanovic, quien ocupó el cargo durante 18 años. En 2011, Ivelic renunció para dedicarse a la docencia. La falta de presupuesto estatal también fue otro factor a la hora de decidir irse. El museo recibe del Estado 800 millones de pesos anuales, mientras que el Centro Cultural Palacio de La Moneda, 1300 millones. Entre las numerosas exposiciones realizadas bajo su dirección destacan la de la de obras maestras del Vaticano, la del surrealista René Magritte, o la última, de 2011, del impresionista Edgar Degas, así como la de artistas nacionales, con José Balmes, Gracia Barrios y la hija de ambos, Concepción, y los escultores Francisco Gazitúa y Juan Egenau.

El terremoto del 27 de febrero de 2010 produjo algunos daños en el edificio, los cuales se limitaron a desprendimientos de revestimientos y ornamentos, sin afectar estructuralmente al Palacio de Bellas Artes. Esto se debió principalmente a las labores de remodelación efectuadas tras el terremoto de 1985. Las obras albergadas en su interior no sufrieron daños. Las puertas del museo fueron reabiertas el 9 de marzo del mismo año. En septiembre de aquel año se realizó la muestra Del pasado al presente. Migraciones, con el objeto de celebrar el centenario del edificio que alberga al museo y el Bicentenario de Chile. La exposición estuvo conformada por obras adquiridas en la inauguración del Palacio de Bellas Artes en 1910, además de obras contemporáneas de 34 artistas extranjeros.

A fines de 2011 el artista visual y profesor Roberto Farriol resultó elegido por concurso como nuevo director del museo, cargo que asumió en enero de 2012. Entre los desafíos del museo estaba la falta de espacio, razón por la cual se ha planteó la necesidad de ampliar sus instalaciones al edificio que ocupa el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago (MAC), y trasladar este completamente a Quinta Normal. Sin embargo, esta fórmula no prosperó, pero se formó una alianza con el MAC y se abrió un corredor que conecta a ambos, con lo que, al menos, se creció "espiritualmente", en palabras de Farriol.

La falta de espacio para mostrar la colección del museo ha continuado constituyendo uno de los principales problemas. De las más de cinco mil obras que posee, según datos de comienzos de 2016, exhibía solo el 1%. Esta situación se ha querido paliar maximizando la rotación de las piezas en muestra, para lo cual se ha renunciado al método tradicional de mostrar cronológicamente la evolución del arte chileno y en su lugar se han organizado exposiciones temáticas en las que se mezclan obras de diversas épocas. Esta tendencia comenzó bajo Ivelic con los Ejercicios de colección y Farriol la continuó, pero de una forma más radical, con Arte en Chile: 3 miradas (a cargo de Alberto Madrid, Juan Manuel Martínez y Patricio M. Zárate, fue inaugurada en septiembre de 2014), que se convirtió en la muestra permanente, aunque sin serlo, pues formaba parte del proyecto llamado por este último director Colección (en) Permanente (revisión); después de año y medio, fue reemplazada por (En) clave masculino, con curatoría de Gloria Cortés, y en 2017 por El bien común, esta vez a cargo de Paula Honorato, en la que se exhiben piezas de la colección del MNBA junto a las de artistas chilenos contemporáneos invitados. Esta tercera propuesta es la última bajo Farriol, al que se le pidió la renuncia en julio de 2018 debido a problemas internos relacionados con un supuesto maltrato laboral denunciado por la citada curadora Cortés. El conflicto dividió al personal del museo y 22 funcionarios firmaron una carta en la que pedían "clarificar los hechos para que no imponga el desprestigio en base a calumnias".

Edificio:
Diseñado por el arquitecto franco-chileno Emile Jecquier, en colaboración con Mauricio Aubert y Enrique Grossin, el palacio de Bellas Artes es la sede del museo desde su inauguración en 1910. Sigue un estilo academicista francés con estructuras metálicas, influencia de la arquitectura difundida durante el siglo XIX. La fachada y la organización interna del edificio están inspiradas en el estilo arquitectónico del Petit-Palais de París.

El edificio cuenta con un eje central marcado por la puerta de entrada y la escalera del hall central, que conduce al piso superior. El hall es el espacio más importante del edificio, distribuyendo y ordenando la libre circulación de los visitantes. Concebido como un "invernadero" con el fin de permitir la entrada de la luz natural, está coronado por una gran cúpula de cristal, con una estructura de metal importada de Bélgica, cuyo peso es de 115 toneladas. Sobre el balcón del segundo piso, hay un altorrelieve que representa a dos ángeles que sostienen un escudo. Dos cariátides talladas por Antonio Coll y Pi decoran también el balcón.

En la fachada principal, el altorrelieve del frontón quedó a cargo del escultor Guillermo Córdova, siguiendo el tema propuesto por Jecquier, es decir, una alegoría a las Bellas Artes. El friso se encuentra decorado por medallones de mosaico cerámico, representando diversos arquitectos, pintores y escultores de gran relevancia para el arte universal. En el espacio entre las columnas empotradas, el arquitrabe y el chaflán decorativo, en ambos lados, hay un niño que sostiene palmas y ramas de laurel. En el frontis del edificio se encuentra una réplica de la escultura Unidos en la Gloria y en la Muerte, de Rebeca Matte, la cual fue donada por su marido en 1930 tras la muerte de la escultora. La obra retrata a dos personajes de la mitología griega, Ícaro y Dédalo.

Colección:
La colección del Museo de Bellas Artes está compuesta por más de 5000 obras, entre pinturas, esculturas, dibujos y grabados. Sus orígenes se remontan a mediados del siglo XIX, cuando comenzó a formarse en la Academia de Pintura, que poco a poco se enriqueció gracias a donaciones y adquisiciones. Abarca, mayoritariamente, la historia del arte chileno, desde el período colonial hasta la actualidad, contando con un gran número de obras maestras de los principales autores nacionales y extranjeros residentes en el país. El museo conserva también una sección de arte internacional, donde predominan obras de la escuela latina de Europa occidental, especialmente Francia, España e Italia. Fuera del contexto occidental, hay un conjunto de kakemonos y grabados japoneses, además de un pequeño grupo de esculturas africanas.

Arte andino y chileno:
En la sección correspondiente al arte colonial, destaca el tema religioso, subordinado a los intentos de evangelización y difusión del cristianismo en el Nuevo Mundo. La producción del periodo se caracteriza por el sincretismo entre las tradiciones prehispánicas y la cultura europea, que culminó en el siglo XVIII, con el denominado arte mestizo, de características comunes a toda la región andina. Dicho movimiento está representado en el museo por las obras de Melchor Pérez de Holguín y Gaspar Miguel de Berrio, de la escuela de Potosí, Bolivia, y por los relieves en madera atribuidos al Maestro de San Roque. Entre los artistas del siglo XIX, responsables de introducir el neoclasicismo y el romanticismo a la producción artística local, destacan el peruano José Gil de Castro, el inglés Charles Wood Taylor, el francés Raymond Monvoisin y el alemán Johann Moritz Rugendas.

El academicismo chileno, fuertemente influenciado por artistas extranjeros (Alejandro Ciccarelli, Ernesto Kirchbach, Juan Mochi) se desarrolló durante la segunda mitad del siglo XIX hacia la consolidación de una escuela más "criolla" (Cosme San Martín). El retrato pictórico (Francisco Mandiola, Manuel Thomson, Pedro Lira) y los desnudos femeninos (Alfredo Valenzuela Puelma, Julio Fossa Calderón, Ezequiel Plaza, Virginio Arias) se encuentran ampliamente representados en la colección. El arte de paisajes, imbuido en un primer momento de significado histórico y de expresión naturalista (Thomas Somerscales, Onofre Jarpa), buscó, durante las primeras décadas del siglo XX, una autonomía plástica, con el fin de captar la dimensión poética, luminosa y simbólica de los lugares retratados (Alfredo Helsby, Alberto Valenzuela Llanos, Agustín Abarca).

Los movimientos vanguardistas del siglo XX tuvieron como punto de partida, en la colección, los óleos de Henriette Petit, marcados por una estética cubista. La consolidación del modernismo se encuentra representada por las obras de Luis Vargas Rosas, Pablo Burchard, Camilo Mori y Nemesio Antúnez, destacando la figura de Roberto Matta. Entre los contemporáneos destacan Sergio González-Tornero, Matilde Pérez, Ramón Vergara Grez y Rodolfo Opazo, entre otros.

Arte internacional:
La colección de arte español está compuesta mayoritariamente por pinturas creadas entre el siglo XVII y las primeras décadas del XX. Las Tablas de la Anunciación, del taller de Juan Rexach, son las piezas más antiguas, que datan del siglo XV. Entre los autores destacan Francisco de Zurbarán y Bartolomé Esteban Murillo, pertenecientes al llamado Siglo de Oro, Francisco Bayeu de la pintura setecentista, y Jenaro Pérez Villaamil, Mariano Fortuny, Francisco Pradilla, Joaquín Sorolla e Ignacio Zuloaga, correspondientes al siglo XIX.

Hay además un buen número de pinturas barrocas flamencas y neerlandesas, destacando autores como Peter Paul Rubens, Jacob Jordaens, Cornelis de Vos, Aelbert Cuyp, Jan Wildens, Meindert Hobbema y Adriaen van Ostade. De la escuela francesa, destacan los paisajes de Camille Corot, Charles-François Daubigny y Camille Pissarro, y las esculturas de Auguste Rodin y Antoine Bourdelle. En la colección de arte moderno occidental sobresalen Yves Tanguy, André Breton, Otto Dix, Hans Arp, Wilfredo Lam, Rufino Tamayo y Antoni Tàpies.

El conjunto de arte italiano está compuesto por unas 60 pinturas, la mayoría realizadas entre mediados del siglo XIX y principios del siglo XX (Pietro Gabrini, Giovanni Boldini). De los periodos anteriores destacan La pérdida de Jesús y su hallazgo en el templo de Matteo Pérez d'Aleccio, el Retrato de la familia Belluomini de Stefano Tofanelli y obras de Gerolamo Bassano, Mattia Preti, Annibale Carracci, etc. El museo también conserva el Códice Bonola, una colección de 131 dibujos de artistas procedentes de Italia y el norte de Europa, confeccionada en el siglo XVII por el pintor Giorgio di Corconio Bonola.

El museo posee una pequeña colección de 15 estatuillas provenientes del África subsahariana, correspondientes a manifestaciones artísticas de grupos étnicos como los senufo y yohure. Conserva además una colección de 46 kakemonos (rollos pintados con tinta o acuarela) donados por la embajada china en 1968, y 27 grabados japoneses.

Directores:
Juan Mochi (1880-1887)
Comisión Directiva del Museo (1887-1897)
Enrique Lynch del Solar (1897-1918)
Joaquín Díaz Garcés (1919-1921)
Pedro Prado Calvo (1921-1923)
Luis Cousiño Talavera (1923-1926)
Carlos Isamitt Alarcón (1927-1928)
Camilo Mori Serrano (1928-1929)
Lautaro García Vergara (1929-1930)
Pablo Vidor Doctor (1930-1933)
Alberto Mackenna Subercaseaux (1933-1939)
Julio Ortiz de Zárate Pinto (1939-1946)
Luis Vargas Rosas (1946-1970)
Nemesio Antúnez Zañartu (1970-1973)
Lily Garafulic (1974-1977)
Nena Ossa (1978-1990)
Nemesio Antúnez (1990-1993)
Milan Ivelic (1993-2012)
Roberto Farriol (2012-2018)
Fernando Pérez Oyarzún (2019-2023)
Varinia Brodsky (2023-)

Martínez Echezárraga, Jon
Persona · 1994

Jon Martínez Echezárraga es Ingeniero Comercial y Licenciado en Administración de Empresas de la Escuela de Negocios de Valparaíso, Universidad Adolfo Ibáñez. Luego, gracias a la Beca Presidente de la República de Chile, obtuvo el grado de Doctor en Dirección de Empresas (Ph.D) en el IESE de Barcelona, Universidad de Navarra. Posteriormente, realizó estudios post‐doctorales en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en Boston, EE.UU.
Actualmente es Profesor del ESE Business School, la Escuela de Negocios de Postgrado de la Universidad de los Andes, en Santiago de Chile, donde enseña y realiza investigación en temas de empresas familiares, dirección general y dirección comercial. Desde 2002 es Profesor y Director del Centro de Familias Empresarias del ESE. Anteriormente trabajó durante 20 años en la Universidad Adolfo Ibáñez, donde inició, dirigió y fue profesor titular de la Cátedra Albert von Appen entre 1991 y 2001.
También ha sido profesor e investigador visitante en varias universidades extranjeras.
[Artículo continúa en: https://www.jonmartinezyasociados.com/trayectoria]

Liñero, Germán
Persona · Nacimiento: 1961/07/31

Camarógrafo. Director de fotografía. Documentalista.Tras egresar de Tecnología del Sonido en la Universidad de Chile (1982), trabaja como asistente de producción en Filmocentro, lo que produjo un cambio radical en sus opciones profesionales. Allí, entre otros trabajos, fue productor asistente de Carrete de verano, 1984, documental de Patricia Mora y Marcos de Aguirre. En 1984 se traslada a París (Francia), para estudiar Cámara y Dirección de fotografía para Cine en la École Louis Lumière. A su regreso, en 1985, se reincorpora a la productora Filmocentro y ese año es asistente de cámara en El cumplimiento del deseo, de Cristián Sánchez. Camarógrafo y Director de Fotografía desde 1989, sus trabajos incluyen spots publicitarios (principalmente para el mercado peruano), ficciones y documentales para cine y televisión. Es asistente de cámara en los filmes Angeles (mediometraje, 1989) y en Mi último hombre (1994), ambos de Tatiana Gaviola. A partir de 1995 dirige documentales corporativos e institucionales. En la serie Enlaces de Televisión Nacional de Chile (TVN), estuvo a cargo de la dirección de reportajes y documentales. Entre otras producciones para TVN, se pueden citar las series Laberinto (argumental) y Caballo de Troya (documental), y la serie educativa Sabes por qué para el canal educativo Novasur. También en esta línea del audiovisual con fines educativos, dirige la serie Comunicación y Lenguaje por cuenta del Centro de Investigaciones de la Educación. Con el documental En la Cuerda Floja participa en la selección oficial del Festival de Cine de La Habana 2001 y en la Muestra de Cine Latinoamericano de Bruselas 2002. Es autor del proyecto Patrimonio audiovisual chileno UMATIC, con un catastro de más de quinientas obras registradas en formato 3/4 de pulgada, entre los años 1975 y 2000 ( www.umatic.cl), de donde seleccionó obras para la “Muestra Umatic”, que consigna veinte años de historia de la producción audiovisual chilena (Museo de Arte Contemporáneo de Santiago, 2005). Es socio fundador de la Asociación Gremial de Documentalistas de Chile ADOC. (Víctor Briceño, extraído del "Diccionario del Cine Iberoamericano"; SGAE, 2011)

Larraín Fernández, Hernán
Persona · 1947/09/21

Hernán Larraín Fernández (Santiago, 21 de septiembre de 1947) es un abogado, docente universitario y político chileno de tendencia conservadora. Entre marzo de 2018 y marzo de 2022, se desempeñó como ministro de Justicia y Derechos Humanos de su país, bajo el segundo gobierno del presidente Sebastián Piñera.

Miembro de la Unión Demócrata Independiente (UDI), ejerció como senador de la República en representación de la Circunscripción 11 (región del Maule) durante 24 consecutivos años (marzo de 1994-marzo de 2018). Ejerció como presidente de su partido entre 2006 y 2008, y nuevamente desde el 11 de abril de 2015 hasta enero de 2017.

El 25 de enero de 2023 fue designado por el Senado como uno de los integrantes de la Comisión Experta, la cual está encargada de redactar un anteproyecto de texto constitucional que será debatido por el Consejo Constitucional como parte del proceso constituyente.

Biografía:
Familia y estudios:
Hijo del jurista Hernán Crescente Larraín Ríos y de María Eliana Fernández Beraud. Cursó los estudios primarios y secundarios en el Saint George's College, de Santiago. Posteriormente, ingresó a la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica (PUC), donde se licenció en ciencias jurídicas con la tesis: hacia la institucionalidad universitaria y, obtuvo el título de abogado en 1971. Durante su etapa universitaria ganó los premios J. Tocornal y Pedro N. Montenegro, otorgado al mejor alumno de su promoción. Ese mismo año obtuvo una beca de la Fundación Ford para hacer una maestría en Leyes en el London School of Economics.

Está casado desde 1974 con la ingeniera civil Magdalena Matte, que se desempeñó como ministra de Vivienda y Urbanismo durante el primer gobierno de Sebastián Piñera. Con ella tiene seis hijos, entre ellos el político Hernán Larraín Matte, expresidente de Evópoli, y el premiado cineasta Pablo Larraín.

Carrera académica:
En el ámbito profesional, desarrolló inicialmente su carrera en la PUC. Entre 1971 y 1984, fue profesor ayudante del Departamento de Derecho Civil y de Filosofía del Derecho. Una vez terminada su maestría, fue profesor titular de Introducción al Derecho y en 1973 integró el «Consejo de Coordinación Académica». Desde 1974 hasta 1976, asumió la dirección de Estudios y Planificación, conjuntamente con su designación como vicerrector de Comunicaciones, cargo desempeñó hasta 1979. Ese mismo año, se trasladó a la Vicerrectoría Académica de la universidad, ejerciendo hasta abril de 1986.

Paralelamente, en 1975, fue designado miembro del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), donde estuvo por siete años. Durante su gestión, fundó uno de los programas educativos más sobresalientes de Canal 13: Teleduc.

En 1986, se desempeñó como editor del cuerpo Reportajes del diario El Mercurio de Santiago. Al año siguiente y hasta 1991, fue director ejecutivo de la Fundación Andes. En 1989, asumió como miembro del «Consejo Superior de la Universidad Católica», por un período de tres años. Al mismo tiempo, integró el «Consejo Editorial de la Empresa Editora Gabriela Mistral» y fue fundador y director de la Revista Universitaria por seis años. Fue de igual manera redactor y columnista de El Mercurio, Revista Ercilla y el Diario Financiero.

Es integrante del The Inter-American Dialogue, una red de líderes globales cuyo fin es fomentar la gobernabilidad democrática, la prosperidad y la equidad social en América Latina y el Caribe.

Trayectoria pública y política:
Inicios y cargos partidistas:
Se inició en política en su etapa universitaria como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, entre 1969 y 1970. Ese último año viajó a Nueva York a un Congreso de Dirigentes Estudiantiles latinoamericanos. En 1974, participó en el Latin American Scholarship Program of American Universities (Lapsau), en Miami.

Ha sido profesor de su alma máter, donde se desempeñó, además, como secretario general. No obstante, pese a haber pertenecido al movimiento gremialista, se integró a la Unión Demócrata Independiente (UDI) solo después del asesinato de su fundador Jaime Guzmán, en 1991. Guzmán había sido su mentor y lo habría instruido en Colonia Dignidad. De hecho, Larraín fue miembro de la Corporación de Amigos de Colonia Dignidad.

Fue después de la muerte de su amigo Guzmán que inició su actividad política y luego de ingresar a la UDI en junio de 1991, asumió la presidencia del Congreso Doctrinario por dos meses y en diciembre de ese año es elegido vicepresidente del partido, cargo que desempeñó hasta 1997.

El 1 de julio de 2006 el Consejo General de la UDI ratificó la nueva directiva del partido, que reemplazaría a Jovino Novoa y en la que Larraín había sido elegido presidente para el período 2006-2008. Compitió para este cargo con el senador Juan Antonio Coloma Correa, a quien invitó a sumarse a su lista pero este declinó.

El 29 de mayo de 2008 anunció que no postularía a una reelección como presidente del partido. Larraín ejerció la presidencia del partido hasta el 5 de julio de 2008, fecha en que terminaba su período. Fue electo nuevamente como presidente de la colectividad el 11 de abril de 2015, ejerciendo el cargo hasta el 7 de enero de 2017.

Senador (1994-2018):
Larraín presentó su candidatura a senador en las elecciones parlamentarias de 1993 por la Circunscripción 11 correspondiente a las provincias de Linares y Cauquenes, que comprende las comunas de Colbún, Linares, San Javier, Villa Alegre, Yerbas Buenas, Cauquenes, Chanco, Longaví, Parral, Pelluhue, Retiro de la Región del Maule para el período 1994-2002. En ellas resultó elegido junto a Manuel Matta Aragay. Durante este período fue senador reemplazante en la Comisión Permanente de Agricultura e integró la Comisión Permanente de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, que presidió en un período; la de Defensa Nacional; la de Transportes y Telecomunicaciones, que presidió, y la de Régimen Interior. Además, participó en la gestación de la Ley N° 19.426, que modificó los Códigos de Procedimiento Civil y de Procedimiento Penal. Como representante de la Comisión de Defensa, concurrió a numerosas reuniones de geopolítica y seguridad nacional.

En las elecciones de 2001 se presentó a la reelección por la misma circunscripción y, con la primera mayoría, obtuvo un escaño junto a Jaime Naranjo para el periodo 2002-2010. Durante este período sucedió a Andrés Zaldívar (DC) como presidente del Senado, cargo que ejerció desde el 11 de marzo de 2004 hasta el 11 de marzo de 2005, cuando fue sucedido por Sergio Romero (RN)

Para ese periodo parlamentario, integró las comisiones permanentes de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, de Agricultura, de Gobierno, Descentralización y Regionalización, de Constitución, Legislación y Justicia, y de Régimen Interior (que presidió).

En las parlamentarias de 2009 fue reelegido nuevamente con la primera mayoría en la misma circunscripción con 68.354 votos, equivalentes al 43,12% de los sufragios válidos, para el periodo legislativo 2010-2018. En ese período, presidió las comisiones de Relaciones Exteriores; y de Ética y Transparencia del Senado. Junto con integrar la de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento. En 2014 integró las comisiones permanentes de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento; de Trabajo y Previsión Social; Especial Mixta de Presupuestos; y de Ética y Transparencia del Senado, la que también presidió. Una de sus actuaciones más controvertidas durante este periodo se originó luego del 29 de julio de 2013, cuando la Comisión de Agricultura aprobó la denominada Ley de Obtentores Vegetales, también conocida como la «Ley Monsanto», por tres votos a favor, incluyendo el de Larraín más los de los senadores Juan Antonio Coloma Correa (UDI) y José García Ruminot (RN).

Ministro de Justicia de Piñera (2018-2022):
En enero de 2018, Sebastián Piñera lo nombró como ministro de Justicia y Derechos Humanos para su segundo mandato, el cual asumió el 11 de marzo de ese año. Tras mantenerse 4 años en el cargo, cesó sus funciones el 11 de marzo de 2022 al finalizar el mandato de Piñera.

Comisionado experto de Chile (2023):
El 25 de enero de 2023 fue designado por el Senado como uno de los integrantes de la Comisión Experta, la cual está encargada de redactar un anteproyecto de texto constitucional que será debatido por el Consejo Constitucional como parte del proceso constituyente. Al ser el miembro de mayor edad de dicha comisión se transformará en el primer presidente de la instancia, de manera provisional.

Controversias:
Cooperativa La Familia:
En 1975 fue uno de los fundadores de la Cooperativa La Familia, institución financiera vinculada al gremialismo y que quebró en 1977, siendo sus ejecutivos procesados por el delito de estafa.

Defensa hacia Paul Schäfer y Colonia Dignidad:
Hernán Larraín fue un defensor de la polémica Colonia Dignidad y de su líder, Paul Schäfer, quien había sido acusado de diversos crímenes de abuso sexual y colaboración con la dictadura militar. Durante el gobierno de Patricio Aylwin en 1991, Larraín junto a Jaime Guzmán y otros 15 senadores UDI y RN, se opusieron a que se eliminara la personalidad jurídica de la institución, apelando al Tribunal Constitucional. A pesar de que se demostraron las violaciones de los derechos humanos, los casos de abusos sexuales, secuestros, torturas, detenciones ilegales y posesión de arsenal químico y militar, Larraín y varios de sus colegas discrepaban estas pruebas y defendieron las funciones que cumplía la Colonia.

Durante un reportaje realizado por el programa de TVN Informe Especial, en la que investigaba las irregularidades de la Colonia, Larraín acusaba que las incautaciones que realizaba la policía fueron un montaje y que deberían dedicarse a otros casos, en vez de lo que el consideraba como acusaciones falsas.

En 2020, un reportaje de la cadena alemana de televisión Deutsche Welle sobre Colonia Dignidad, culpó a Larraín de la falta de avances en las causas generadas por la secta, indicando que Larraín en su puesto de ministro de Justicia resulta un obstáculo para el avance de las causas.

El 1 de octubre de 2021, se estrenó en la plataforma de streaming Netflix el Documental "Colonia Dignidad: Una secta alemana en Chile", el cual nuevamente pone en la palestra la relación entre Larraín y la Colonia, con relatos e imágenes en cuanto a su defensa de la Colonia. Cabe destacar que los realizadores del documental pidieron una entrevista a Larraín, quien se excusó.

Condecoraciones:
Extranjeras:

  • Gran Cruz de la Medalla de Honor del Congreso de la República (Bandera de Perú Perú, 4 de noviembre de 2004).
  • Gran Cruz Extraordinaria de la Orden Nacional del Mérito (Bandera de Paraguay Paraguay, 30 de noviembre de 2004).
  • Gran Cruz de la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos (Bandera de Perú Perú, octubre de 2006).
  • Gran Cruz Extraordinaria con placa de oro de la Orden del Congreso de Colombia (Bandera de Colombia Colombia, 30 de mayo de 2005).
    Distinciones:
  • Exalumno Distinguido, por The London School of Economics and Political Science, el 9 de noviembre de 1995
  • Mejor senador, elegido por sus pares en encuesta realizada por La Segunda, 2002 y 2005
    +En junio de 2012, la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), lo reconoció por la presentación del proyecto de ley que se transformó en la Ley N° 20.285, sobre el acceso a la información pública. En enero del año siguiente, fue distinguido por «Chile Transparente», junto al senador Jaime Gazmuri, como impulsores de la citada ley.
    Historial electoral:
  • Elecciones parlamentarias de 1993
  • Elecciones parlamentarias de 1993, candidato a senador por la Circunscripción 11, (Maule Sur)
  • Elecciones parlamentarias de 2001
  • Elecciones parlamentarias de 2001, candidato a senador por la Circunscripción 11, (Maule Sur)
  • Elecciones parlamentarias de 2009
  • Elecciones parlamentarias de 2009, candidato a senador por la Circunscripción 11, (Maule Sur)
Lafuente Indo, Lucy
Persona · Nacimiento: 1939/07/03

Lucy Lafuente (Santiago, 3 de julio de 1939) es una escultora chilena.

Biografía:
Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde se tituló de profesora de Artes Plásticas. Continuó sus estudios en la Real Academia de San Fernando y en la Escuela Municipal de Cerámica La Moncloa, ambas en Madrid, así como en Escuela de Teatro de su alma mater y de escenografía en televisión en la Radiotelevisión Francesa en París.

Fundadora de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha, fue su primera decana en 1986; posteriormente se desempeñó como directora general de Extensión en la misma casa de estudios. También ha enseñado escultura en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.

Durante la exposición Euzkadi, la tierra de nuestros ancestros, celebrada en 2012 en el castillo Wulff, robaron su obra en resina y bronce Edad del bronce I, que representaba a un toro.

Lafuente, además del bronce, trabaja el alabastro, el mármol y la combarbalita. Entre sus temas destaca el relacionado con el "universo, los planetas y constelaciones, que se expresan en lunas y estrellas" y, como la escultora explica, para plasmar este tipo de obras, estudia "textos que hablan de los mitos que crearon los griegos para explicar los fenómenos celestes".

Premios y reconocimientos:

  • Premio Sociedad de Autores Teatrales de Santiago 1966, Primer Salón de Artes Plásticas de Gente de Teatro, Chile.
  • Medalla de Oro, Concurso Internacional de Belenes 1968, Madrid.
  • Primer Premio del Concurso del Ministerio de Obras Públicas de Chile 1998, por su obra Chamán; fue emplazado en el edificio Juzgados, Copiapó.
  • Segundo Premio en Escultura en el 2º Salón Internacional de Artes Plásticas 1999, ACEA, Barcelona.
  • Primer Premio al Mejor Artista Extranjero en Escultura, 7ª Salón Internacional de Artes Plásticas, ACEA, Barcelona, 2000, Acaballes Tercer Millenni.
  • Segundo Premio en el concurso nacional Monumento a la Mujer del Hombre de Mar de la Liga Marítima de Chile, 2001.
  • Primer Premio en el concurso público para monumento en conmemoración de los 140 años de la fundación de la Gran Logia de Chile, 2001; fue emplazado al año siguiente en la avenida Brasil, Valparaíso.
  • Segundo Premio Concurso Público de Anteproyectos para la Creación del Diseño Integral y la Ejecución del mobiliario del paseo Altamirano de Valparaíso, Ministerio de Obras Públicas, 2004.
  • Premio Regional al Mérito Cultural 2006, otorgado por la Corporación Cultural de la Quinta Región, Viña del Mar.
  • Distinción en reconocimiento a su gestión como primera decano de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha, Valparaíso, 2006.
  • Tercer lugar en el concurso de arte público Intervención artística en el Camino Internacional Ruta 60 CH, región de Valparaíso, 2008.
  • Proyecto de escultura en Plaza de los Poetas Neruda, Huidobro y Mistral; emplazados en la plaza Mena del cerro Florida, Valparaíso, 2008.

Obras en colecciones y lugares públicos:

  • Monumento a la Gran Logia de Chile, granito y bronce, 400 x 400 x 910 cm; avenida Brasil, Valparaíso.
  • Sagrada Familia, catedral de Copiapó.
  • Chamán, 1998, acero y piedra pizarra, 100 x 40 x 600 cm; edificio Juzgados, Copiapó.
  • Instituto Chileno Hispánico de Cultura, Santiago de Chile.
  • Incisión, 2002, piedra, madera, acero; Parque de las Esculturas Saval, Valdivia.
  • Germinación, escultura en bronce, Pinacoteca Universidad de Concepción.
  • Dibujos, siluetas de Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Vicente Huidobro, Colección de Dibujo Chileno, Pinacoteca Universidad de Concepción.
  • Busto de Pablo Neruda en la plaza de la ciudad de Combarbalá.
  • Luna de Saturno (Rectoría), Por la paz y la reconciliación (Taller de escultura, Patio), murales en colaboración con el Taller Alquimia Universum universitas, Pachamama y Estrella polar (Casa Central); Universidad de Playa Ancha.
  • Tauro ibérico, Universidad Técnica Federico Santa María, Valparaíso.
  • Museo de América, Madrid.