Mostrando 4 resultados

Registro de autoridad
Confederación Nacional del Trabajo
Entidad colectiva · Fundación: 1910/10/01

La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) es el nombre histórico de dos organizaciones sindicales presentes en la actualidad en el territorio español, CNT-AIT y simplemente CNT, también llamada por otros CNT-CIT, históricamente emparentadas, con un origen común. Ambas enfrentadas actualmente por el uso exclusivo de sus siglas y su patrimonio histórico. Estas organizaciones se inscriben en la tradición del sindicalismo revolucionario y del anarcosindicalismo.

Son sindicatos relacionados con el movimiento anarquista español, el cual desempeñó un papel fundamental en la consolidación del anarquismo en España en el primer tercio del siglo XX, creando un contraste con el resto de países donde el movimiento anarquista tuvo alguna incidencia, pero en declive por aquella época. Entre las agrupaciones políticas socialistas o de izquierda de España, la CNT —tanto la histórica (1910 a 1939) como su sucesora legal (1977) y otras informales— se ha caracterizado por la propuesta de una colectivización democráctica de la economía y la sociedad.

Fundada en Barcelona el 1 de noviembre de 1910 en el desaparecido Palacio de Bellas Artes, a partir de grupos organizados en torno al sindicato Solidaridad Obrera, las peticiones de dicha inauguración fueron hechas por el secretario general Anselmo Lorenzo Asperilla y el portavoz Francesc Ferrer y Guàrdia, aunque ya que Guàrdia no pudo asistir -pues fue ejecutado por pena de muerte un año antes de su realización-, Salvador Seguí fue en su lugar como representante de dicho sindicato.

En aquel encuentro se recogió el testigo del movimiento anarquista español que se traza desde la creación de la Federación Regional Española, más tarde Federación de Trabajadores de la Región Española, organización que sucedió a la sección española de la Primera Internacional. Sin embargo, en su fundación CNT acogía una variedad de facciones socialistas en pugna y no fue oficialmente una organización anarcosindicalista hasta 1919.

En 1922 fue miembro fundador de la organización sindical internacional Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT). De 1923 a 1930 estuvo ilegalizada por la dictadura de Primo de Rivera. Su influencia dentro del movimiento obrero español hasta la finalización de la guerra civil le permitió alcanzar una capacidad de movilización que le ayudó a apoyar o encabezar huelgas como la de 1917, la de La Canadiense o la Revolución de Asturias de 1934. Esta influencia le permitió alcanzar una capacidad de movilización de masas que la llevó a pasar de ser un sindicato a convertirse en uno de los actores importantes durante la guerra civil española. Durante ese conflicto defendió la revolución que se dio en el bando republicano y colaboró en los diferentes órganos de gobierno asumiendo 4 ministerios, lo que creó graves contradicciones y disputas internas. Al ser derrotado el bando republicano y con la ilegalización de la CNT en la dictadura de Francisco Franco, dirigentes y militantes de la CNT se dispersaron e intentaron mantener la organización en pie; sin embargo, se dieron varias escisiones y una dualidad entre la «CNT del interior» y «CNT del exilio».

Con el inicio de la Transición Española, agrupaciones que se identificaban con la Confederación Nacional del Trabajo histórica se organizan, unifican y en 1977 solicitan su legalización dentro de España. La participación en los comités de empresa produce una escisión en 1979 y otra 1983 que en conjunto provocaron la salida de una parte importante de sus militantes, que se reagruparon en 1984 en la «CNT Renovada». En la disputa judicial entre ambas organizaciones llamadas CNT, la CNT de 1984 perdió el uso legal de las siglas y debió cambiar su nombre a Confederación General del Trabajo (CGT), mientras la CNT de 1977, conservó el registro legal de las siglas históricas.

Historia:
Antecedentes:
El nacimiento de la CNT como ente confederal de toda España fue fruto de dos factores principalmente:

Una cantidad considerable de sociedades de resistencia esparcidas por España que no querían integrarse en la UGT, pues entendían que sus tácticas sindicales eran las más adecuadas. Estas sociedades tenían un núcleo principal en Cataluña, donde ya se había formado una confederación regional, Solidaridad Obrera.
Un cambio de mentalidad en algunos sectores del anarquismo español que creyeron conveniente el uso de los sindicatos como herramienta de resistencia y lucha.
Como heredera de Solidaridad Obrera, en su seno se encontraron multitud de influencias, de las que se podrían destacar: el socialismo, el anarquismo y el sindicalismo revolucionario. De estas tendencias, las que mantuvieron principalmente su presencia dentro de la confederación fueron el anarquismo y el sindicalismo revolucionario. Los elementos socialistas no vieron con buenos ojos una organización que compitiese a nivel estatal con la UGT y abandonaron la confederación antes de su fundación. Se debe mencionar también el radicalismo. Esta influencia se debe al prestigio que Lerroux tenía entre el proletariado catalán. Sin embargo, tras los sucesos de la Semana Trágica, este fue rechazado por la confederación sirviendo como base para el posterior apoliticismo de esta.

De 1910 a 1923:
La CNT nace en el año 1910, entre los días 30 de octubre y 1 de noviembre, en Barcelona. Este nacimiento fue fruto del segundo congreso del sindicato catalán Solidaridad Obrera con el objetivo de constituir una fuerza alternativa al sindicato mayoritario por entonces, la socialista UGT. La CNT comenzó siendo modesta: 96 sociedades presentes en el congreso y 46 adhesiones, estas agrupaban alrededor de 30 000 afiliados. Este congreso estaba planeado para 1909, pero tuvo que retrasarse a causa de la Semana Trágica. En este congreso se llegaron a los siguientes acuerdos, agrupados por su contenido:

De carácter orgánico: creación de una confederación nacional, organización por sindicatos y federaciones de oficio y la elaboración de un reglamento de funcionamiento interno.
De carácter ideológico: significado ideológico de la creación de la CNT, definición sindicalista revolucionaria y la cuestión táctica.
De carácter reivindicativo: abolición del trabajo a destajo y los alquileres abusivos, así como reivindicación de la jornada de ocho horas, el trabajo de la mujer y el salario mínimo.
La creación de la CNT no se planteó como una organización que rivalizase con la UGT; al contrario, uno de los puntos que se tratarían en sucesivos congresos fue la unión, fusión u absorción de una central por la otra como una forma de unir a todo el movimiento obrero de entonces. La reacción de la UGT fue diversa: algunas publicaciones socialistas saludaban a la naciente confederación con respeto mientras que otras atacaban su nacimiento como una barrera para la unificación de la clase trabajadora.

Los días 8, 9 y 10 de septiembre de 1911 se celebra el congreso de Bellas Artes, siendo el congreso en el que la confederación recibe definitivamente su nombre. Este congreso no hay que entenderlo como diferenciado del de 1910, sino como una consecución en un proceso de constitución orgánica. En este segundo congreso, donde volvieron a tratarse temas como la sindicación de la mujer, la estructura orgánica o el trabajo a destajo, también se tomaron otros acuerdos:

De carácter orgánico: creación de un diario nacional, sindicación de los inválidos, educación racionalista, la asistencia a detenidos sociales, el gasto de los congresos o la presencia de organizaciones no federadas a los congresos.
De carácter ideológico: campañas de propaganda, el rechazo del sindicalismo de base múltiple, la contratación colectiva, la domiciliación de los sindicatos en locales de entidades políticas, la actitud a tomar ante un movimiento revolucionario político, la huelga general y la unificación con la UGT.
De carácter reivindicativo: la nivelación de jornales, el salario mínimo, la jornada máxima y la abolición del trabajo a destajo.
Tras este congreso se declara una huelga general, este hecho provoca que el sindicato sea ilegalizado. Las vacilaciones de la UGT y la poca utilidad que demostró la Conjunción Republicano-Socialista durante este movimiento ampliaron el apoliticismo de la CNT y consolidó la acción directa como eje de sus tácticas sindicales. Durante este tiempo de clandestinidad, que finalizó con un indulto en 1913, la actividad de la confederación se redujo a los grupos anarquistas que mantuvieron en sus publicaciones las tesis sindicalistas. Hay que mencionar también a la FNOA, que mantuvo sus tesis dentro del mundo campesino. A partir de 1913 comienza a reorganizarse la regional catalana, y en 1915, a raíz del congreso de la Paz en Ferrol, se comienza la reconstrucción en toda España. Este proceso tendrá su culminación en 1919, en el Congreso del teatro de la comedia. Teniendo en cuenta que en 1915 contaba con unos 30 000 afiliados y en 1918 con 114 000, se puede ver lo vertiginoso del proceso. Durante este periodo uno de los mayores problemas internos que tuvo fue la formación de los cuadros y comités.

A partir de 1916 la CNT y la UGT tuvieron acercamientos mutuos a raíz de la campaña por el encarecimiento de las subsistencias. En primer lugar convocaron una huelga general de 24 horas y más adelante se establece un pacto de acción conjunta con este sindicato. El pacto fue firmado por: Ángel Pestaña, Salvador Seguí y Ángel Lacort por la CNT; Largo Caballero, Besteiro y Vicente Barrio por la UGT. Al año siguiente, ambas organizaciones convocan conjuntamente la huelga general de 1917.

Huelga de La Canadiense:
A partir de 1918 la CNT se fortaleció por una crisis en la industria catalana, lo que llevó a muchos obreros a afiliarse al sindicato. El sindicato tuvo un papel fundamental en el desarrollo de la huelga de La Canadiense. Como consecuencia de la nueva organización de la confederación regional catalana en sindicatos únicos, la huelga fue un éxito, llegando a conseguir en España la jornada laboral de ocho horas, reivindicación histórica del movimiento obrero internacional. A raíz de la importancia que la CNT estaba adquiriendo en España en general y en Cataluña en particular, la patronal catalana se organizó y realizó numerosas acciones para tratar de frenar y desarticular el auge de la confederación. Fue destacada la huelga también en el Puerto de Valencia, un espacio entonces cenetista apoyado por los trabajadores metalúrgicos, estibadores y toneleros. Sus acciones violentas en 1919 implicaron el uso de bombas caseras de latas, pólvora y mecha. Tras la huelga de La Canadiense se llevó a cabo otra huelga por la excarcelación del resto de presos políticos, saliendo victoriosa la patronal. Tras ello vinieron periodos represivos y un lock out que mermó a la regional catalana. Es en este periodo cuando el pistolerismo comienza a hacer mella entre los obreros, ante los que articularon los grupos de acción anarquista.

En 1919 se desarrolla el congreso de La Comedia. A este congreso asisten más de 450 delegados en representación de casi 800.000 afiliados. Durante el congreso se acuerda una declaración de principios en la que el anarcocomunismo se plantea como finalidad; también, en cuanto a las tácticas, se adopta un dictamen que defiende la acción directa, rechazando todo tipo de arbitraje, y el empleo del sabotaje. Por último se estudió la posibilidad de la fusión de la confederación con la UGT para contribuir a una mayor unidad del movimiento obrero español. Finalmente se rechaza esta idea. En el mismo congreso se aprueba la vinculación provisional de la CNT a la Tercera Internacional. Vinculación que, tras la visita de Ángel Pestaña a la URSS, y por consejo de este, finalizará en 1922.
En 1922 se forma en Berlín la Asociación Internacional de los Trabajadores, organización a la que se adhiere la CNT. En 1923, con la imposición de la dictadura de Miguel Primo de Rivera, el sindicato es ilegalizado.

La dictadura de Primo de Rivera
El general Miguel Primo de Rivera aplicó una política completamente diferente a la CNT y a la UGT. Mientras que intentó atraerse a los socialistas, provocando una división en su seno entre los partidarios y los contrarios a la colaboración con la dictadura, sometió a la CNT a una represión implacable.

Las primeras medidas que tomó el Directorio militar estuvieron encaminadas a controlar a los Sindicatos Únicos de la CNT, dominantes en Cataluña, al exigir que presentaran sus estatutos, registros y libros de contabilidad, lo que también sirvió de coartada para cerrar sedes societarias y encarcelar y desterrar sin juicio a sus representantes, valiéndose de los poderes de excepción del estado de guerra. Ante esta presión muchas organizaciones obreras, como la Federación local barcelonesa de la CNT, optaron por pasar a la clandestinidad. En Sevilla fueron detenidos y desterrados Pedro Vallina y otros miembros del Comité Nacional de la CNT, que se había trasladado a esa ciudad andaluza en agosto de 1923. Una de las consecuencias de la "virtual clandestinidad en que estaba sumida la dirección cenetista" fue la radicalización de la misma como lo confirmaron los Plenos regionales de Mataró del 8 de diciembre de 1923, de Granollers del 30 de diciembre y de Sabadell del 4 de mayo de 1924.

En mayo de 1924, aprovechando la oportunidad que brindó el asesinato el 7 de mayo del verdugo de Barcelona, los Sindicatos Únicos fueron prohibidos —y el diario de la CNT Solidaridad Obrera cerrado–, lo que supuso el hundimiento de la CNT, especialmente en Cataluña, donde estaba muy debilitada a causa de la intransigencia patronal, la acción de los Sindicatos Libres, la brutal represión, el pistolerismo y las pugnas internas de los "años de plomo" (1919-1923). Al mes siguiente, junio de 1924, era detenido el nuevo Comité Nacional de CNT establecido en Zaragoza, "lo que impidió de forma permanente el funcionamiento regular del sindicato a escala nacional".

La implacable represión a la que sometió la dictadura a la CNT suscitó un duro debate interno entre los sindicalistas, como Joan Peiró o Ángel Pestaña, que abogaban por buscar fórmulas que permitieran a la CNT actuar en la legalidad; y los anarquistas "puros" como Diego Abad de Santillán y Emilio López Arango, que acusaban a Peiró y a Pestaña de "reformistas" y que defendían la "acción directa" y el espontaneísmo revolucionario de las masas. Estos últimos encontraron un amplio respaldo entre los cenetistas exiliados en Francia, que en febrero de 1924 constituyeron en París un Comité de Relaciones Anarquistas que proponía el asalto al Estado por medio de un "Ejército revolucionario", por lo que fueron motejados por los sindicalistas con el sobrenombre burlón de "anarcobolcheviques".

La primera "acción directa" organizada por el Comité de Relaciones Anarquistas fue un intento de invasión de España desde Francia por Vera de Bidasoa (Navarra) y por la frontera catalana, que tuvo lugar a principios de noviembre de 1924, y que fue acompañado del intento de asalto del Cuartel de las Atarazanas y de la Maestranza de Artillería de Barcelona. Las dos operaciones resultaron un completo fracaso, porque al parecer la policía española estaba informada de ellas. El 7 de noviembre hubo un enfrentamiento armado en Vera de Bidasoa en el que murieron dos guardias civiles, un carabinero y tres insurrectos, y tres más resultaron heridos. Fueron detenidos catorce revolucionarios, y el resto logró huir a Hendaya, donde la Gendarmerie arrestó a veinte españoles y a un francés. En cuanto al grupo que debía invadir España por Cataluña, que estaba dirigido por Francisco Ascaso y Juan García Oliver, fueron interceptados por la Gendarmerie, que había sido alertada por la policía española, cuando intentaban cruzar la frontera, siendo detenidos 22 insurrectos, mientras el resto conseguía escapar. Los dirigentes anarquistas que lograron huir abandonaron Francia y buscaron refugio en Bélgica o en América Latina. Esta última fue el destino de Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti, "Los Errantes", donde desarrollaron "una amplia labor de propaganda anarquista plagada de acciones violentas rayanas en el delito común".

El fracaso de la intentona de Vera de Bidasoa abrió el debate sobre la participación de la CNT en conspiraciones de tipo político para derribar la dictadura, lo que ahondó las diferencias entre los sindicalistas y los anarquistas "puros". En la primera discusión que tuvo lugar en el Congreso Nacional celebrado clandestinamente en Barcelona en abril de 1925, ganaron los primeros al ser aprobada la propuesta de colaboración «con cuantas fuerzas tiendan a la destrucción del régimen actual por medios violentos», aunque con la salvedad de que «estos pactos no supongan que se contraen compromisos de ningún género para limitar el alcance y desarrollo de la revolución que, en todo momento, deberemos propulsar hasta sus extremos radical y positivo». Fruto de este acuerdo fue la entrada de la CNT en el Pacto de la Libre Alianza creado por el líder catalanista Francesc Macià y que organizaría el frustrado complot de Prats de Molló.

En 1927 comenzó la ruptura interna del sector sindicalista cuando Ángel Pestaña planteó como medio para recuperar la legalidad participar en las elecciones para Comités Paritarios de la recién creada por la dictadura Organización Corporativa Nacional (OCN), en los que la representación obrera estaba siendo copada por la UGT. La propuesta fue rechazada por la mayoría encabezada por Joan Peiró porque rompía con los principios "apolíticos" que definían a la CNT desde su fundación. La ruptura entre Peiró y Pestaña se consumó cuando este último fundó en Barcelona en octubre de 1929 una Unión Local de Sindicatos y Asociaciones Obreras al margen de la Federación Local de Sindicatos Únicos de Barcelona de la CNT, y cuando además se acercó a nacionalistas catalanes y republicanos para formar un frente antidictatorial. La ruptura no duró mucho tiempo porque la dimisión de Primo de Rivera en enero de 1930 impidió que la organización de Pestaña pudiera participar en la OCN, y así en marzo de aquel mismo año Pestaña y Peiró se reconciliaron.

La fractura del sector sindicalista propició el crecimiento del sector anarquista "puro" que defendía la coordinación orgánica entre la CNT y las organizaciones anarquistas. Diego Abad de Santillán en El anarquismo en el movimiento obrero (1925), propuso recurrir a la táctica de la "trabazón" aplicada por la FORA argentina —y que consistía en el establecimiento de órganos de enlace entre los sindicatos obreros y los grupos específicamente anarquistas— para asegurar el predominio anarquista en la CNT. La organización específica de carácter anarquista que aplicaría esta táctica de la "trabazón" en España fue la FAI.

La Federación Anarquista Ibérica (FAI) fue fundada en Valencia el 24-26 de julio de 1927 a partir de la fusión de la Uniâo Anarquista Portuguesa, la Federación Nacional de Grupos Anarquistas de España y la Federación de Grupos Anarquistas de Lengua Española, fundada en Francia para la organización de los cenetistas exiliados. La FAI propugnaba el establecimiento de formas de representación orgánica de la misma en los órganos de gobierno de la CNT –la trabazón- para asegurar el carácter anarquista de la Confederación. Según el historiador Eduardo González Calleja, "el objetivo declarado era la conversión de la FAI en la vanguardia inspiradora del sindicato", por lo que "sus miembros actuaban como militantes de choque, y se reunían en grupos de afinidad de tres a diez miembros, organizados a escala federal de forma paralela a la CNT, con la que se coordinaban a través de los comités de relaciones y los comités mixtos [CNT-FAI] de acción".

Siguiendo la táctica de la "trabazón", la FAI controló el Comité de Acción de la CNT afincado en Badalona, que entró en conflicto con el Comité Nacional presidido por Peiró y radicado en Mataró. La FAI proponía lanzar un movimiento insurreccional en solitario, contando con el apoyo de algunos militares afines como el capitán Fermín Galán, mientras que el Comité Nacional apostaba por la participación en la conspiración encabezada por el conservador José Sánchez Guerra y que culminaría en el intento de golpe de Estado de enero de 1929. El fracaso del golpe obligó al Comité Nacional a dimitir, siendo sustituido por un Comité Nacional oficioso formado por Pestaña.

La Segunda República:
Primer bienio:
Tras la proclamación de la Segunda República Española en abril de 1931 la CNT se mantuvo a la expectativa, aunque llena de reservas. Pero esa posición cambió a medida que vio cómo las medidas represivas del gobierno provisional de “plenos poderes” se cebaban con ella —como en los tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera— y a medida que se fue promulgando la nueva y prolija legislación laboral —especialmente los "jurados mixtos" que les recordaba demasiado a los comités paritarios de la Dictadura durante la cual la CNT había sido ferozmente perseguida— que intentaba imponer el modelo sindical “corporativo” de UGT por la vía del decreto, y que la CNT consideró como un intento de restarle influencia sobre la clase obrera —y contrario a la acción directa que ella defendía— y como una traición a la verdadera revolución social.

La política de confrontación con la República tuvo repercusiones internas porque reforzó a la tendencia propiamente anarquista —identificada con la Federación Anarquista Ibérica, FAI— frente a la tendencia sindicalista, que lideraban Juan Peiró y Ángel Pestaña, que llegarán a difundir sus tesis contrarias al insurreccionalismo en un Manifiesto de los Treinta en agosto de 1931. Muchos de estos "treintistas" serán expulsados de la CNT a lo largo de 1932 y la escisión se consumará el febrero de 1933 poco después del fracaso de la insurrección del mes anterior cuyo hecho más destacado habían sido los Sucesos de Casas Viejas, con la fundación de la Federación Sindicalista Libertaria, con Pestaña como secretario general; Pestaña, acabará rompiendo con los "treintistas" “posibilistas” de Peiró, que no rechazan mantener relaciones con la FAI aunque en el campo estrictamente sindical, y fundará el Partido Sindicalista, poniendo fin así a uno de los postulados básicos del "apoliticismo" anarquista.

La primera muestra importante de la política de confrontación de la CNT fue la convocatoria en julio de 1931 de una huelga de los empleados de la Compañía Telefónica Nacional de España, una empresa subsidiaria de la norteamericana International Telephone & Telegraph Corporation, que dio lugar a sangrientos incidentes en Sevilla, donde hubo 30 muertos y unos 200 heridos. “Los anarquistas descubrieron que una República los podía tratar con la misma severidad que un Gobierno monárquico”, afirma Gabriel Jackson.

A esta huelga siguieron otras, no solo en las ciudades (como la del metal en Barcelona el 4 de agosto) sino también en el campo, donde además se produjeron ocupaciones de fincas por jornaleros en demanda de la reforma agraria. Esto culminó en la organización de un movimiento insurreccional en el Alto Llobregat (Cataluña) en enero de 1932, al que siguieron otras dos insurrecciones en 1933, la primera en enero, durante la cual se produjeron los sucesos de Casas Viejas, y la segunda en diciembre, al inicio del segundo bienio de la Segunda República Española. En aquel entonces, el núcleo principal de la CNT seguía estando en Cataluña, pero en otras regiones ganaba importancia como en Aragón (donde era mayoritario frente a UGT) o Andalucía.

El 9 de mayo de 1934 Juan García Oliver y un grupo de líderes cenetistas visitan el Palacio de la Generalidad de Cataluña. Entre los líderes figuran Carbó, Esgleas, Sanz y Herrero. El titular de prensa es sorprendente: "La C.N.T. reconoce la autoridad del gobierno de la Generalidad de Cataluña".

Revolución de Asturias:
Cuando los socialistas convocaron una insurrección en octubre de 1934 —conocida como la Revolución de octubre de 1934— la CNT no la apoyó, excepto en Asturias, precisamente el único lugar donde no fracasó. Allí la CNT se integró en la Alianza Obrera promovida por la organización obrera hegemónica la UGT y que había preparado la insurrección minuciosamente, con convocatorias de huelgas generales previas, y el aprovisionamiento de armas y de dinamita obtenidas mediante pequeños robos en las fábricas y en las minas, además del adiestramiento de grupos de milicianos. La alianza de las organizaciones obreras se había formalizado a través de la UHP con el pacto UGT-CNT de Asturias.

En la que sería conocida como la Revolución de Asturias se formó un “comité revolucionario”, dirigido por el diputado socialista Ramón González Peña que coordinó los comités locales y trató de mantener el “orden revolucionario” (en algunos sitios se llegó a suprimir el dinero), aunque no pudo impedir la ola de violencia que se desató contra propietarios, personas de derechas y religiosos.

En La Felguera, y en el barrio de El Llano de Gijón, se llegaron a dar breves experiencias de anarcocomunismo:

En la barriada de El Llano se procedió a regularizar la vida de acuerdo con los postulados de la CNT: socialización de la riqueza, abolición de la autoridad y el capitalismo. Fue una breve experiencia llena de interés, ya que los revolucionarios no dominaron la ciudad. [...] Se siguió un procedimiento parecido al de La Felguera. Para la organización del consumo se creó un Comité de Abastos, con delegados por calles, establecidos en las tiendas de comestibles, que controlaban el número de vecinos de cada calle y procedían a la distribución de los alimentos. Este control por calle permitía establecer con facilidad la cantidad de pan y de otros productos que se necesitaban. El Comité de Abastos llevaba el control general de las existencias disponibles, particularmente de la harina.
Manuel Villar. El anarquismo en la insurrección de Asturias: la CNT y la FAI en octubre de 1934
El 10 de octubre desembarcaban en Gijón tropas coloniales, mientras que desde Galicia alcanzaba Oviedo una columna al mando del general Eduardo López Ochoa. El día 14 Ramón González Peña ordenó la retirada hacia las montañas, aunque algunos grupos de milicianos se negaron a obedecer y siguieron combatiendo en las calles de Oviedo. El día 18 de octubre los insurrectos se rendían, tras las negociaciones entre el nuevo dirigente de la insurrección Belarmino Tomás y el general López Ochoa. El balance de víctimas fue de unos 1.100 muertos y 2000 heridos entre los insurrectos, y unos 300 muertos entre las fuerzas de seguridad y el ejército.

Tras la rendición las cuencas mineras asturianas fueron sometidas a una durísima represión militar, primero, y de la guardia civil, después. Hubo ejecuciones sumarias y torturas a los detenidos a causa de las cuales murieron varios de ellos. Los tribunales militares dictaron 17 sentencias de muerte, aunque solo se cumplieron dos (un sargento del ejército que se había pasado al lado de los insurrectos y un obrero acusado de varios asesinatos).

La exitosa huelga de transportes en Zaragoza, continuada por huelga general, que duró más de dos semanas, se convocó en unidad con la UGT en 1935. Sin embargo, la colaboración no cuajó en siguientes acciones.

Frente Popular:
Las elecciones de 1936 tras el desmoronamiento del gobierno de Lerroux colocaron en una compleja tesitura a la CNT. Las opiniones dentro de la organización se repartían entre el tradicional abstencionismo, el dejar vía libre a los obreros para votar, o directamente a pedir el voto para el Frente Popular. Este tenía entre sus promesas electorales la amnistía para los presos.
Tras la victoria de la izquierda en las elecciones generales de febrero de 1936 la CNT volvió a mostrar su hostilidad al gobierno "burgués" del "Frente Popular", así como la Federación Anarquista Ibérica que seguía propugnando el «método insurreccional para la conquista de la riqueza social». A primeros de mayo la CNT celebraba su Congreso Confederal en Zaragoza y allí se reafirmó en su objetivo de alcanzar el comunismo libertario y ofreció a UGT una alianza revolucionaria cuyo fin sería "destruir completamente el régimen político y social vigente", ofrecimiento que UGT no aceptó porque hubiera supuesto la ruptura inmediata del Frente Popular. Pero en el Congreso de Zaragoza también se produjo por primera vez el reconocimiento público de los errores de la táctica insurreccional y se optó por centrar las reivindicaciones en cuestiones concretas como los salarios y las condiciones de trabajo.

En el Congreso se definió de la siguiente forma el comunismo libertario:

Terminado el aspecto violento de la revolución, se declararán abolidos: la propiedad privada, el Estado, el principio de autoridad y, por consiguiente, las clases que dividen a los hombres en explotadores y explotados, oprimidos y opresores.
Socializada la riqueza, las organizaciones de los productores, ya libres, se encargarán de la administración directa de la producción y del consumo.
Establecida en cada localidad la Comuna Libertaria, pondremos en marcha el nuevo mecanismo social. Los productores de cada ramo u oficio, reunidos en sus sindicatos y en los lugares de trabajo, determinarán libremente la forma en que este ha de ser organizado.
En el Congreso también se acordaron las medidas para defender la nueva sociedad comunista libertaria instaurada tras el triunfo de la revolución «ya sea contra el peligro de una invasión extranjera capitalista, ya para evitar la contrarrevolución en el interior del país»:

El pueblo armado será la mayor garantía contra todo intento de restauración, por esfuerzos del interior o del exterior, del régimen destruido. Existen millares de trabajadores que han desfilado por los cuarteles y conocen la técnica militar moderna. Que cada comuna tenga sus armamentos y elementos de defensa, ya que hasta consolidar definitivamente la revolución estos no serán destruidos para convertirlos en instrumentos de trabajo. Recomendamos la necesidad de la conservación de aviones, tanques, camiones blindados, ametralladoras y cañones antiaéreos, pues es en el aire donde reside el verdadero peligro de invasión extranjera. Si llega este momento, el pueblo se movilizará rápidamente para hacer frente al enemigo, volviendo los productores a los sitios de trabajo tan pronto hayan cumplido su misión defensiva.

La Guerra Civil:
Tras el fallido golpe de Estado del 17 de julio la CNT realiza diferentes acciones en diferentes ciudades y provincias. El 18 de julio desde Madrid, el Comité Nacional de la confederación declara la huelga general revolucionaria. El 19 de julio se combate en Barcelona, siendo sofocado el levantamiento tras horas de lucha entre militares sublevados por un lado y obreros, guardias civiles y guardias de asalto por el otro. Al día siguiente la rebelión es sofocada en Madrid. En Valencia la situación es idéntica que en Madrid y Barcelona, de esta manera da comienzo la Guerra Civil. Durante este periodo y hasta el final de la Guerra Civil, el sindicato colaboró con las otras fuerzas del llamado bando republicano para oponerse al bando sublevado. Esta colaboración creó grandes debates y contradicciones en la organización, llegando a formar parte del gobierno de la República con varios ministerios y altos cargos de la administración.

En Barcelona los anarquistas se hicieron con el control, colectivizando gran parte de las actividades, hecho del que fue testigo George Orwell:

"Por primera vez en mi vida, me encontraba en una ciudad donde la clase trabajadora llevaba las riendas. Casi todos los edificios, cualquiera que fuera su tamaño, estaban en manos de los trabajadores y cubiertos con banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas; las paredes ostentaban la hoz y el martillo y las iniciales de los partidos revolucionarios; casi todos los templos habían sido destruidos y sus imágenes, quemadas. Por todas partes, cuadrillas de obreros se dedicaban sistemáticamente a demoler iglesias. En toda tienda y en todo café se veían letreros que proclamaban su nueva condición de servicios socializados; hasta los limpiabotas habían sido colectivizados y sus cajas estaban pintadas de rojo y negro. Camareros y dependientes miraban al cliente cara a cara y lo trataban como a un igual. Las formas serviles e incluso ceremoniosas del lenguaje habían desaparecido. Nadie decía señor, o don y tampoco usted; todos se trataban de «camarada» y «tú», y decían ¡salud! en lugar de buenos días".
George Orwell, Homenaje a Cataluña

En agosto de 1936 cuando el frente de Aragón comenzó a estabilizarse, dos quintos de la región estaban bajo control de los rebeldes, aunque comprendiendo a la mitad de la población puesto que controlaban las tres capitales de provincia y Calatayud. A pesar de la importancia de la CNT en esta región no fue capaz de responder y la represión pronto fue acabando con la organización en las zonas controladas por el bando sublevado.

En la otra parte del Aragón dividido, el Estado republicano quedó igualmente anulado. Las milicias de la CNT que ocuparon el Bajo Teruel y Huesca, establecieron comités de defensa que sustituían a los antiguos ayuntamientos. En las zonas con mayor presencia anarquista previa a la guerra comenzó con fuerza el proceso de colectivización de la tierra. Estas primeras colectivizaciones eran voluntarias y se establecían a partir de las tierras propiedad de los miembros y las requisadas a los huidos o desaparecidos. Aquellos que quisieran mantener la propiedad de la tierra no podían contratar a terceras personas, que no fueran de su familia, y las tierras que no labraran pasaban a control de la colectividad.

George Orwell comentó acerca de las características de la nueva sociedad que se creó en las colectividades:

"Yo estaba integrando, más o menos por azar, la única comunidad de Europa occidental donde la conciencia revolucionaria y el rechazo del capitalismo eran más normales que su contrario. En Aragón se estaba entre decenas de miles de personas de origen proletario en su mayoría, todas ellas vivían y se trataban en términos de igualdad. En teoría, era una igualdad perfecta, y en la práctica no estaba muy lejos de serlo. En algunos aspectos, se experimentaba un pregusto de socialismo, por lo cual entiendo que la actitud mental prevaleciente fuera de índole socialista. Muchas de las motivaciones corrientes en la vida civilizada —ostentación, afán de lucro, temor a los patrones, etcétera— simplemente habían dejado de existir. La división de clases desapareció hasta un punto que resulta casi inconcebible en la atmósfera mercantil de Inglaterra; allí sólo estábamos los campesinos y nosotros, y nadie era amo de nadie".
George Orwell, Homenaje a Cataluña

Algunas de las colectividades más importantes fueron las de Alcañiz, Calanda, Alcorisa, Valderrobres, Fraga o Alcampel. No solo se colectivizaron las tierras, sino que se emprendieron labores colectivas como la residencia de ancianos de Fraga o la recuperación de hospitales (como en Barbastro o Binéfar, La Casa de Salud Durruti); así como la fundación de escuelas. Estas obras serían destruidas durante la guerra por las tropas franquistas.

Para proteger las nuevas organizaciones rurales el comité organiza un pleno regional extraordinario de representantes sindicales de los pueblos liderados, respaldado por Buenaventura Durruti. En contra de la opinión del comité nacional de la CNT, fundamentalmente catalán, se crea el Consejo Regional de Defensa de Aragón.

El 23 de diciembre de 1936, tras recibir en Madrid una comitiva formada por Joaquín Ascaso, Miguel Chueca y tres líderes republicanos e independientes, el gobierno de Largo Caballero en el que se habían integrado como ministros cuatro anarquistas (Joan García Oliver, Juan López, Federica Montseny y Juan Peiró), reconoce la formación del Consejo Nacional de Defensa, órgano revolucionario en que estaban representados tanto anarquistas como socialistas y republicanos, en el que la CNT disponía de dos Consejeros.

A mediados de febrero de 1937 se celebra un congreso en Caspe con el propósito de crear una federación de colectividades regional al que asisten 500 delegados que representan a 80 000 colectivistas del Aragón anarcosindicalista.

En un pleno de la CNT de marzo de 1937, el comité nacional pedía un voto de censura para la supresión del Consejo Regional. La amenaza de dimisión de todo el comité regional aragonés lo impidió. Las Jornadas de mayo en Barcelona y la caída del gobierno de Largo Caballero seguida del gobierno de Juan Negrín precipitaron el derrumbe de la experiencia anarcosindicalista.

A principios de julio las organizaciones aragonesas del Frente Popular apoyaron públicamente al Consejo a su presidente, Joaquín Ascaso. Cuatro semanas después la 11.ª División de Enrique Líster entró en la región. El 10 de agosto de 1937 el gobierno republicano establecido en Valencia disolvía el Consejo Regional de Defensa de Aragón. La división de Líster se disponía a una ofensiva en el frente de Aragón, pero también fueron utilizadas para someter a la organización anarquista y desmontar las estructuras colectivas creadas en los doce meses anteriores.

Otras figuras clave de la época son Francisco Ascaso y Miguel García Vivancos.

Existió también un espíritu de revolución sexual. La organización Mujeres Libres estableció liberatorios para la prostitución en donde se daba una alternativa a las mujeres que querían dejar esa actividad. La mujer adquirió un papel que nunca había tenido en la sociedad española hasta entonces, combatiendo en el frente y trabajando en los tajos, lugares que hasta entonces les habían sido vedados. El amor libre se popularizó, aunque las suspicacias de algunos padres hicieron que se creasen los casamientos revolucionarios, ceremonias informales en las que se hacían constar los emparejamientos, y que podían ser anulados si las partes afectadas no querían continuar la relación.

La CNT bajo la dictadura franquista
La CNT fue ilegalizada por el Bando sublevado por el Decreto 108 de la Junta de Defensa Nacional, que declaraba fuera de la ley a toda organización que combatiera a la rebelión militar, incautando para la sublevación todas sus propiedades en la zona nacional, y por el Decreto de Unificación que disolvía todas las organizaciones políticas que no estuvieran integradas en FET y de las JONS. En 1939, poco antes de acabar la guerra, el primer gobierno franquista promulgó la Ley de responsabilidades políticas, siendo ratificado por un gobierno civil el Decreto 108 de la Junta de Defensa Nacional, confirmando la ilegalización de la organización y expropiandose sus bienes; inmuebles, material, vehículos, cuentas bancarias, empresas colectivizadas y documentación. Por aquel entonces la CNT contaba con un millón de afiliados y la infraestructura que la soportaba era amplia.

La CNT funcionó de forma clandestina dentro de España durante el franquismo, dándose también actividades de cenetistas en el exilio y siguió la lucha contra el régimen de Francisco Franco hasta 1948 a través de algunos maquis y la guerrilla urbana durante unos años más. Durante los años 1940, Sigfrido Catalá Tineo, Ramón Rufat y José Expósito Leiva son entre los que organizan la resistencia interna, la propaganda y las exfiltraciones, son arrestados o ejecutados regularmente. A partir de entonces, posturas divergentes propiciaron un debilitamiento de la organización que hizo que ésta perdiese influencia entre la población. En 1961 se revitalizó consolidándose a lo largo de las décadas de 1960 y 1970 gracias a la penetración del ideario anarcosindicalista en organizaciones obreras católicas antifranquistas como Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y Juventud Obrera Cristiana (JOC).

Durante la Transición:
Tras la muerte de Franco en noviembre de 1975 y el comienzo de la Transición, la CNT celebra su primer congreso desde 1936 así como diversos mítines multitudinarios, el más destacado en Montjuïc (Barcelona) y participa en la organización de unas Jornadas Libertarias Internacionales en Barcelona celebradas en 1977. De sus conclusiones surgirán algunas de las líneas de actuación que marcan su actividad en los centros de trabajo. No participación en las elecciones sindicales, no reconocimiento de los comités de empresa, no aceptación de subvenciones estatales o empresariales, apoyo a la formación de secciones sindicales.

La CNT se vio afectada en 1978 por el caso Scala. Un incendio provocado en una sala de fiestas barcelonesa. Los cenetistas han mantenido que se buscó criminalizar a la organización:

Resultaba evidente que la policía no buscaba nada ni a nadie —ya tenían a los culpables— se trataba simplemente de amedrentar a los cenetistas y de ahuyentar de la organización a miles de trabajadores afiliados que, si bien se identificaban con la línea sindical de los anarconsindicalistas, no estaban dispuestos a llegar demasiado lejos en su adhesión, ni mucho menos a desafiar una represión policial de aquella envergadura. La cosa no era de broma, las noticias de nuevas detenciones crearon un ambiente de inseguridad en gran parte de la afiliación. Por otra parte, la certeza de la implicación de la CNT en el atentado fue afianzándose en la opinión pública, lo que provocó un serio deterioro en la imagen de la organización y de los anarquistas por extensión. Si a esto añadimos las noticias de agresiones y asaltos por parte de grupos fascistas, que en aquellos días se incrementaron de forma muy considerable, podemos hacemos una imagen aproximada de la situación. Ser libertario en aquellos momentos se convirtió en algo bastante desagradable. Los medios de comunicación lo hicieron impopular, la policía y los grupos de la ultraderecha lo hicieron peligroso.
Revista Polémica: El Caso Scala. Un proceso contra el anarcosindicalismo
En este primer congreso, celebrado en 1979 en Madrid, un sector minoritario, partidario de las elecciones sindicales, se escinde y pasa a llamarse CNT Congreso de Valencia (en referencia al Congreso alternativo realizado en esa ciudad) y posteriormente, perdidas judicialmente las siglas en abril de 1989, a CGT. Un año después un grupo de afiliados de la CGT se marcha de este sindicato por recibir subvenciones y funda Solidaridad Obrera (SO).

La CGT se diferencia de la CNT por su participación en las elecciones sindicales y los comités de empresa, así como por la aceptación de la figura del liberado sindical. Por ello, al margen de su participación en programas de formación, y de acuerdo a la legislación vigente, recibe las oportunas subvenciones económicas fijadas por el Estado. Más allá de personalismos, todas estas cuestiones son causa de polémica entre las dos organizaciones y la razón última que impide el entendimiento entre ambas.

En 1987 la CNT constituye la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo con el objetivo de preservar y difundir la cultura libertaria.

A partir de su legalización, se inicia un movimiento para la reparación de las expropiaciones de 1939, que se concretará en la ley 4/1986 que obligaba a la devolución de los bienes incautados y el derecho a la cesión y uso de inmuebles por parte de los sindicatos. Desde entonces, la CNT viene reclamando la devolución de bienes por parte del Estado.

De 1990 a 2015:
En la década de 1990 se procedió a la ocupación de las instalaciones del Consejo Económico y Social, con sede en Madrid, organismo encargado de la repartición del patrimonio sindical acumulado. En el año 2004 se llegó a un acuerdo entre la fiscalía y la CNT por el cual el centenar de procesados por dicha ocupación quedaban libres con cargos.

En 1996 se produjo una escisión en la CNT en Cataluña, debido a la desfederación de 14 sindicatos. El grupo escindido es conocido con el nombre de CNT Joaquín Costa debido a que su actual sede es en la calle del mismo nombre en Barcelona. Actualmente quedan al menos 4 grupos activos de esta escisión, que en 2019 ingresaron en la CNT-AIT.

En 2002 se desarrolla una huelga de recogida de basuras en Tomares, hecho que parecía ejemplificar una situación extrapolable a toda la organización, donde estaba entrando gente nueva que quería darle un nuevo impulso.
En el año 2005, el gobierno de España continuó la devolución del patrimonio sindical incautado durante y tras la Guerra Civil a los sindicatos UGT y CNT. Desde algunos colectivos sociales y medios de comunicación, se calificó esta devolución como una muestra de favoritismo hacia la UGT, pues en 1936 la afiliación en la central anarcosindicalista era superior a la del otro sindicato y el gobierno devolvió ese año a la CNT alrededor de siete millones de euros mientras que a la UGT devolvía una cantidad mucho mayor . La CNT sigue reclamando a día de hoy la devolución de su patrimonio histórico incautado por las tropas franquistas.

En julio de 2006 se celebró el 70.º aniversario de la Revolución Española de 1936, motivo por el cual la CNT y la FAI organizaron unas jornadas conmemorativas con distintos eventos como ponencias, debates, proyecciones, exposiciones y actuaciones musicales. Actos similares se realizaron el año 2010 para conmemorar el centenario de su fundación.

Durante la primera década del siglo XXI la CNT mantuvo multitud de conflictos laborales, algunos de ellos muy duros, como la pasada Huelga de Mercadona, la huelga más larga de la historia de Cataluña. También su activa participación en la huelga del metro de Madrid, contando con el apoyo de los trabajadores y militantes de base del resto de sindicatos del metro y de gran parte del movimiento social madrileño; y organizando grandes movilizaciones huelguísticas en varios municipios andaluces en el año 2009.

En 2012, la CNT participó de forma muy activa en varias huelgas, entre ellas, la del 29 de marzo, donde hubo manifestaciones, piquetes, asambleas y mítines del sindicato en todo el estado. También cabe destacar la huelga general del 14 de noviembre de 2012 donde la CNT participó en numerosas manifestaciones, más nutridas que las de la anterior huelga, convocando piquetes, manifestaciones y concentraciones a lo largo de todo el territorio español. En algunas localidades como en Castro Urdiales (Cantabria), la CNT fue el único sindicato que convocó manifestación, concentrando a unas quinientas personas en la manifestación

Crisis de la AIT:
Hacia el 2015-16, la CNT tuvo un enfrentamiento interno entre dos corrientes, que culminó con la expulsión o el abandono voluntario de más de una veintena de sindicatos. Los motivos y las características de esta crisis son diversos: según los expulsados se debía a que la CNT había entrado en una deriva que la alejaba del anarcosindicalismo y a que proliferaba en ella "la corrupción y el verticalismo". En cambio, la corriente mayoritaria defendía que los sindicatos desfederados lo fueron o bien por no pagar las cuotas o bien por no aceptar los acuerdos congresuales del X y XI Congreso, generando numerosos problemas internos con actitudes nadas constructivas. Además enfatizaba que la escasa afiliación de muchos de esos sindicatos expulsados y su falta de realidad sindical los convertía en una rémora para la Confederación, ya que eran más colectivos que sindicatos.

Por su parte, a nivel internacional, la CNT pretendía refundar la AIT por no estar sirviendo a los intereses del anarcosindicalismo. La razón argumentada por la CNT para ser expulsada por la AIT fue que no existía una sintonía entre el secretariado de la AIT con la Confederación, y que además éste había apoyado abierta o secretamente a los diversos sindicatos de los que conformarían la actual CNT-AIT. Por su parte, la AIT expulsó a la CNT por no pagar las cuotas correspondientes a la internacional. En definitiva, la crisis de la AIT provocó la salida no sólo de la CNT, sino también la de otros sindicatos como la Freie Arbeiter-Union alemana, la Federación Obrera Regional Argentina o la Unione Sindacale Italiana, a la sazón los más grandes de aquella internacional. En mayo de 2018 estas organizaciones fundaron la Confederación Internacional del Trabajo (CIT). El resto de la AIT quedó reducido a sindicatos con una escasa realidad sindical.

En 2017 algunos de los sindicatos desfederados se organizaron junto con otros pertenecientes a la CNT para llevar a cabo un Congreso llamado "de re-estructuración" de cara a seguir militando como CNT y volver a entrar en la AIT, siendo finalmente aceptados por la misma como sección española. Además, la pequeña organización llamada CNT Catalunya (conocida como CNT de Joaquín Costa, como se ha dicho antes), que surgió de otra desfederación anterior en los años 90, ingresó a principios de 2019 con la CNT-AIT. Con todo ello, se fue conformando una nueva central sindical con presencia en diversos lugares del estado, si bien de tamaño bastante reducido.

En definitiva, esto ha ocasionado que existan dos organizaciones diferentes que utilizan las siglas CNT y se consideren herederas de la CNT histórica: la CNT afiliada a la CIT, que utiliza normalmente la denominación CNT, y la CNT-AIT. Esto ha llevado a la CNT a denunciar a su escisión por la utilización de las mismas siglas alegando la confusión que se genera ante la gente externa a la organización. Los juicios se celebraron en 2024, dándole la justicia la razón a la Confederación.
[Artículo continua en: https://es.wikipedia.org/wiki/Confederaci%C3%B3n_Nacional_del_Trabajo]

Entidad colectiva · Fundación: 1962

La Confederación Sindical de CC.OO. de Euskadi - Euskadiko Langile Komisioak es una organización sindical del País Vasco (España) que está confederada con las del resto de las confederaciones de CC.OO. de las otras de comunidades autónomas formando la Confederación Estatal de CC.OO.. Las CC.OO. de Euskadi son miembros de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) europea y de la CIOLS mundial.

Se define como «una organización sindical plural y democrática que hace de la participación una de sus señas de identidad junto a su carácter reivindicativo y solidario».

En la actualidad tiene unos 54.000 afiliados con 3.279 delegados elegidos en las empresas y administración. En el País Vasco es el tercer sindicato en representación, tras ELA y LAB, con el 18,81% de delegados, y tiene presencia en todos los sectores industriales o de servicios. Hasta el 8º congreso, realizado en el 2004, incluía a la confederación Navarra que optó por separarse y constituirse en Confederación independiente.

Historia:
Las luchas obreras que se producen en el País Vasco en los años cincuenta y sesenta del siglo XX centradas en las grandes zonas industriales del país, margen izquierda del Nervión, Bajo Deva, etc., son el caldo de cultivo de donde nacerían las Comisiones Obreras de Euskadi.

Las huelgas por la negociación de convenios que se produjeron en el año 1962 en importantes empresas guipuzcoanas como la CAF de Beasáin, la Basconia o La Naval en Vizcaya que movilizaron a más de 35.000 trabajadores en una época de falta de libertad y de dura represión, plena dictadura de Franco fueron el punto de inflexión que dio paso a la creación de las primeras Comisiones Obreras.

En la Zona Minera de Vizcaya la Mina del Alemán se convierte en símbolo de organización sindical, movimiento que se extiende por la zona industrial de Ezkerraldea con sus importantes empresas como Altos Hornos de Vizcaya, Babcock & Wilcox y La Naval. El movimiento se va conformando en reuniones ilegales, que costarían muchas detenciones de trabajadores y militantes obreros, por toda la zona de La Arboleda, en Valle de Trápaga. De estos movimientos surgen un buen número de comisiones que van siendo más o menos admitidas por los responsables de las empresas y van negociando acuerdos al margen de los canales legales establecidos (la Organización Sindical conocida como el Sindicato Vertical) por el régimen. Los contactos entre las diferentes comisiones de las fábricas cuajó en una reunión de donde surgió una plataforma supraempresarial de carácter permanente que durante dos años trató de actuar como interlocutor de los trabajadores de la provincia. Esta Comisión era alegal y estaba consentida por el propio régimen.

Esta nueva organización, la Comisión Obrera Provincial, tenía como rasgos característicos el pluralismo y la autoorganización, lo que se empezó a considerar como el nuevo movimiento obrero. Las fuerzas sindicales importantes de aquel tiempo, ELA y UGT, no se integraron en la Comisión y junto con la CNT formarían la Alianza Sindical de Euskadi. El carácter heterogéneo de la organización haría que se produjeran varias escisiones pero aportaría frescura a la misma.
Durante década de los sesenta se van dando diversos posicionamientos ante el sindicalismo oficial, hasta que en 1966 se decide presentar listas a las elecciones a representantes, en contra de la decisión de los sindicatos históricos de clase agrupados en torno a la Alianza Sindical, logrando una amplia representación que desplaza a una gran parte de los anteriores enlaces y vocales en los jurados y accediendo a los primeros órganos de representación. El 7 de agosto de este año nacen las Comisiones Obreras de Guipúzcoa.

Huelga de Bandas
Artículo principal: Huelga de Bandas
La empresa "Laminaciones de Bandas en Frío Echévarri" contaba con 960 trabajadores y su plantilla se declaró en huelga el 30 de octubre de 1966, durando la histórica protesta hasta el 20 de mayo del año siguiente por un problema de rebaja de primas y aumento del ritmo de trabajo. Este hecho fue de gran trascendencia para el sindicato. Se participó activamente en el conflicto utilizando los instrumentos que permitía la legalidad vigente, pero también encierros y manifestaciones. La empresa, por su parte, apoyada por la dictadura llegaría a traer esquiroles, retirar la cobertura sanitaria (que se sustituyó por médicos voluntarios) y a amenazar con echar de sus casas (propiedad de la compañía) a los trabajadores en huelga. La solidaridad se extendió por todas las organizaciones y estamentos del País Vasco llegando a toda España e incluso el extranjero, y se sumaron a la protesta desde los estudiantes universitarios hasta la Iglesia católica.

El problema nacional vasco y CC.OO.
El año 1967 las Comisiones Obreras de Guipúzcoa hacen una declaración en el que abordan el problema nacional vasco, en esta declaración se dice

se pretende, como fin último, eliminar la explotación del hombre por el hombre, realizando la liberación del pueblo vasco(...) Luchará para que el pueblo vasco pueda autogobernarse, venciendo la opresión nacional que sufre actualmente. (...) como comisión Obrera Vasca que es, se proclama independiente de cualquier comisión de fuera de Euzkadi
Se atribuye esta declaración a la influencia de sectores del Partido Comunista de Euskadi (PCE-EPK) y de Euskadi Ta Askatasuna (ETA) que participaron activamente en la creación y desarrollo del movimiento.

La intención de constituir una Comisión Obrera nacional española, sería criticada porque el término podría ir en contra de "la naturaleza multinacional de la sociedad Ibérica" por lo que se exige un carácter confederal en la misma. Se denomina Comisión Obrera Nacional de Euskadi (CONE, así como de Cataluña) y el órgano estatal pasa a ser la "Coordinadora general". En la asamblea de Barcelona de 1976 se adopta la denominación de Confederación Sindical que deja claro el carácter multinacional de la organización estatal.

Represión, el proceso 1001 y la reunificación
En 1971, el año siguiente a las movilizaciones en torno al Proceso de Burgos, se incrementó la represión. Varios obreros murieron en la represión policial de manifestaciones. Se produjeron numerosos despidos y detenciones entre ellas las de los miembros de la cúpula de la entonces Coordinadora General, que fueron juzgados y condenados a penas de prisión de 12 a 20 años.

El pluralismo que había ido creciendo en el seno de la organización dio lugar a dos corrientes: la denominada CONE (Comisión Obrera Nacional de Euskadi), mayoritaría y CECO (Coordinadora de Euskadi de Comisiones Obreras), cada una con una idea diferente de como entablar la lucha y de participar o no en las elecciones de aquel año. El 1 de junio de 1976 se firmó un acuerdo de unidad que dio origen a Comisiones Obreras de Euskadi.

Asamblea de Barcelona:
En agosto de 1976 se realizó la Asamblea General de Barcelona clandestinamente. Ya el régimen agonizaba después de la muerte del dictador. En la iglesia de Santa María del Pino se constituyó la Confederación Sindical de CC.OO.

En la legalidad
Al año siguiente, el 1 de abril, se realizó en Lejona (Vizcaya) el congreso fundacional de CC.OO. de Euskadi, también en la clandestinidad. Se constituyó el sindicato, que seguía definiéndose como un sindicato de clase y vasco. Tanto en la asamblea de Barcelona como en la de Lejona hubo alguna discrepancia.

A raíz de ese momento y con la vuelta de las libertades democráticas se abrió el frente del enfrentamiento entre sindicatos. Las elecciones sindicales de 1978 fueron conflictivas por el enfrentamiento con la UGT, que quería ser el sindicato socialista marcando a CC.OO. como el comunista y a ELA como el nacionalista.

El estatuto de autonomía dibujó un nuevo marco en las relaciones laborales y se abrió la negociación en materia laboral con el gobierno del País Vasco y Navarra. En los últimos años 70 nació, también, el sindicato LAB que pasaría a ser una fuerza importante en el panorama sindical del País Vasco.

Los años ochenta traerían una dura crisis industrial que afectaría seriamente al País Vasco y desmantelaría empresas señeras como Altos Hornos de Vizcaya y los astilleros Euskalduna. Fueron años donde el sindicato tuvo que trabajar duramente para defender los derechos de los trabajadores.

Las diferentes crisis por las que ha pasado la negociación colectiva dependiendo de los movimientos políticos y sus relaciones con las fuerzas sindicales han marcado el escenario habitual de las relaciones laborales vascas.

La incorporación de la mujer al trabajo remunerado, así como los nuevos problemas surgidos por la llegada de trabajadores de otros países hacen que no se decaiga en el esfuerzo de defensa de los intereses de clase. Estas directrices han sido mantenidas en el último congreso.

En el año 2017 ostenta el 18,81% de la representación en las empresas encontrándose como tercer sindicato más representativo del País Vasco, por detrás de ELA, que mantiene una representación del 40,44%, y de LAB, con el 18,99%.

Órganos de dirección:
Secretario general:

  • Dolores García.
    Comisión Ejecutiva de CC.OO. de Euskadi:
  • Sabino Santolalla. Secretaría de organización, afiliación, elecciones sindicales y finanzas.
  • Eduardo García. Secretaría de acción sindical e institucional. coordinador de área pública.
  • Javier López Irisarri. Secretaría de política sectorial, negociación colectiva y comunicación.
  • Dolores García. Secretaría de organización y coordinación federativa; formación y empleo.
  • Felisa Piedra. Secretaria de la mujer, política social e internacional.
  • Jesús Uzkudun. Secretario de salud laboral y medio ambiente.
  • Santi Martínez. Secretaría de juventud
  • Mª Cruz Vicente. Responsable territorial de Álava.
  • Mikel Vázquez. Responsable territorial de Vizcaya.
  • José Mª García. Responsable territorial de Guipúzcoa.
    Vocales:
  • Roberto Ortega.
  • Alfonso Peraita.
  • Ana Uranga.
  • Iñaki Merino.
  • Manu Casado.
  • Pilar Ortega.
  • Xabier Olabeaga.
  • Carlos Fernández.
  • José María Sarasa.
  • Pablo García de Vicuña.
  • Mari Carmen Sánchez.
  • Susana Salinas.
  • Elena Pérez.
  • Ángel Madrazo.
  • Jaime Gómez Devesa.
    Federaciones:
  • Federación Agroalimentaria.
  • Federación de Servicios a la Ciudadanía.
  • Federación Construcción y madera – FECOMA.
  • Federación de Enseñanza.
  • Federación de Industria.
  • Federación Textil, Química y Afines-FITEQA.
  • Federación de pensionistas y jubilados.
  • Federación de Servicios.
  • Federación de Servicios Financieros y Administrativos. COMFIA.
  • Federación Trabajadores de la Salud.
    Secretarios Generales:
  • Tomás Tueros: 1978-1987
  • Santiago Bengoa: 1987-2000
  • Josu Onaindi: 2000-2009
  • Unai Sordo: 2009-2017
  • Dolores García: 2017-actualidad
Entidad colectiva · Fundación: 1911/07/23

Eusko Langileen Alkartasuna-Solidaridad de los Trabajadores Vascos (ELA-STV, o simplemente ELA) es un sindicato de ideología nacionalista vasca con presencia en el País Vasco y Navarra. Se define como "sindicato nacional y de clase" e "independiente de partidos políticos".

Es el sindicato mayoritario en el País Vasco, con un 40,44% de la delegación en 2017, el doble que el segundo, LAB (19%). En Navarra es el tercer sindicato con mayor representación, 22,74% de la delegación en 2017 frente al 25,57% de UGT y el 23,85% de CCOO. Mantiene una relación estrecha con el sindicato vascofrancés ELB. Su fundación se denomina Manu Robles-Arangiz Institutua, con presencia también en el País Vasco francés.

Su creación estuvo ligada al Partido Nacionalista Vasco, al surgir principalmente en los Astilleros Euskalduna, propiedad de la familia Sota, participante de la fundación de la formación nacionalista. No obstante, en la actualidad no se encuentra orgánicamente ligado a ningún partido político.

Historia:
Creación:
Fue fundado el 23 de julio de 1911 en Bilbao bajo el nombre Solidaridad de Obreros Vascos (SOV) y con la intención de aminorar la influencia de los sindicatos de clase (UGT y CNT) entre los trabajadores vascos, en concreto entre los de origen vasco, en contraposición de los provenientes de otros lugares.

En sus primeras fases el sindicato realizaba labores de asistencia social entre sus afiliados. La expansión de ELA-STV fue muy rápida en los territorios de Guipúzcoa y Vizcaya, pero más lenta en Navarra y Álava.

Congresos:
Primer Congreso (1929)
Su primer congreso se celebró los días 12 y 13 de octubre de 1929 en el frontón Astelena de Éibar.

Segundo Congreso (1933)
Fue celebrado en Vitoria durante los días 29 y 30 de abril y 1 de mayo. Se produce el cambio de nombre de SOV a ELA-STV.

Tercer Congreso (1976)
Estaba previsto celebrarse en Pamplona en 1936, pero el estallido de la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, que ilegalizó todos los sindicatos a excepción de los oficiales, interrumpieron las actividades de este sindicato durante 40 años. Posteriormente se celebraría en Amorebieta y Éibar. Este congreso aprobará los nuevos principios y estatutos del sindicato, que se convertirán en sus señas de identidad: sindicato nacional y de clase, independencia respecto de los partidos políticos, abierto a todos los trabajadores y trabajadoras de Euskal Herria, independencia económica (financiación a través de las cuotas), incompatibilidad de cargos, carácter confederal, caja de resistencia, solidaridad internacional, etc. Esta línea será ratificada y ganará en profundidad en los congresos venideros. Durante la Transición ELA se opuso a los Pactos de La Moncloa.

Cuarto Congreso (1979)
En el mismo ELA apoyó el Estatuto de Guernica, aunque advirtió de sus carencias en políticas sociales.

Financiación de Estados Unidos:
Durante los años 1980 el sindicato recibió financiación de la Fundación Nacional para la Democracia de Estados Unidos a través del Free Trade Union Institute para enfrentarse al «movimiento separatista ETA» y servir «como una fuerza moderadora en la región contra los sindicatos vascos radicales y el sindicato Comisiones Obreras de orientación comunista». El sindicato recibió por esta vía una cantidad indeterminada en 1984, 259.687 dólares en 1985, 86.149 en 1986, 119.680 en 1987 y 131.690 en 1988.

Escisión en la Ertzaintza y creación del Sindicato ESAN:
Tras años de discrepancias internas, la asamblea de afiliados de ELA en la Ertzaintza decide por mayoría romper con ELA y crear el sindicato ESAN de la Ertzaintza. El Sindicato ESAN se funda en Guernica, el 26 de abril de 2006,con su creación el sindicato ELA pierde su representación de forma progresiva hasta quedar, en la actualidad, fuera de la mesa de negociación de la Ertzaintza. En la actualidad ESAN es la segunda central sindical de la Ertzaintza y tiene implantación en los diferentes Ayuntamientos de los municipios de Euskadi.

Representatividad:
En la actualidad es la primera central sindical del País Vasco en número de afiliados y delegados, y la tercera de Navarra, con una representatividad del 40,44% y un 22,74%, respectivamente. Según sus datos, en 2021 cuenta con 100.925 afiliados. Es uno de los sindicatos más representativos de España junto con CCOO, UGT, LAB y CIG.

Entidad colectiva · Fundación: 1888/08/12

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) es una organización sindical obrera española. Fundada en el Congreso Obrero de Barcelona de 1888, ha evolucionando desde el clásico marxismo hacia una orientación socialdemócrata.

En número de personas afiliadas y de representantes es el segundo sindicato de España por detrás de Comisiones Obreras (CC.OO.).

Historia:
Fundación:
En agosto de 1887 el Centro de Clases de Mataró dirigió un escrito al Centro de Clases de Barcelona proponiéndole la celebración de un congreso obrero de ámbito estatal. Fruto de esta iniciativa se nombró una comisión que organizara el congreso, presidida por Toribio Reoyo. Esta comisión tenía el apoyo de la Federación Tipográfica Española de Pablo Iglesias Posse, que esparció la idea y el proyecto, y el 28 de junio de 1888 hacía público un comunicado con la fecha, el orden del día y las normas del congreso, coincidiendo con la celebración de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. El congreso fundacional, tuvo lugar en Barcelona, en el Teatro de Jovellanos, del 12 al 15 de agosto de 1888, con asistencia de 26 delegados que representaban a 30 sociedades y 5.154 afiliados de las localidades de Barcelona, Caldas de Montbuy, Castellón de la Plana, Villa de Gracia, Madrid, Manresa, Mataró, Tarragona y Santander.
En los trabajos relacionados con dicha Exposición se había empleado a miles de personas en tareas de construcción, que realizaban su trabajo en duras condiciones, lo que había generado cierta conciencia de la necesidad de organizarse para defender sus intereses. En la segunda sesión, Pablo Iglesias, propuso que la organización nacional de sociedades obreras que pretendían crear se denominase Unión General de Trabajadores. Durante el congreso se aprobaron los estatutos y se decidió que la sede de la nueva Unión General de Trabajadores se estableciera en Barcelona y las sociedades de esta ciudad eligieron un Comité formado por: Antonio García Quejido, (presidente), Salvador Ferrer (vicepresidente), Ramon Colado (tesorero), Francesc Parera (secretario), Joan Graells (vicesecretario), Basili Martín Rodríguez (vocal) y Joaquim Manresa.

La UGT nació en íntima relación con el socialismo marxista, a pesar de su apoliticismo estatutario.

Inicios hasta la guerra civil:
Las sociedades tipográficas fueron los núcleos iniciadores y más afines a la UGT en el congreso fundacional, de los 5.154 adheridos representados, 1.391 eran de la Federación Tipográfica, que ya disponía de una notable organización e implantación en Barcelona, Madrid, Tarragona y Valencia. Los primeros congresos se celebraron cada dos años. El segundo en 1890 en Villanueva y Geltrú, el tercero en 1892 en Málaga, el cuarto en 1894 en Madrid, el quinto en 1896 en Valencia, y todos los demás los celebraron en Madrid. Tras el 6º congreso en Madrid en septiembre de 1899 la sede del Comité se trasladó a Madrid a pesar de la oposición de José Comaposada y Gili, presidente de la UGT en 1892-1894. En este congreso fue elegido nuevamente secretario del Comité Antonio García Quejido, y después las secciones de Madrid eligieron presidente al tipógrafo Pablo Iglesias que lo sería hasta su muerte en 1925.

Se organizó en federaciones de oficios (herreros, panaderos, marbristas, etc.) y a partir de 1928 en federaciones nacionales de industria. Mantuvo una estrecha relación con la Segunda Internacional, gracias a Antonio García Quejido y Pablo Iglesias. La UGT fue la encargada de nombrar al Secretario Internacional de Trabajo, en 1891. Con el tiempo fue asimilando agrupaciones sindicales locales como la Unión Tipográfica Balear.
En el periodo de la Primera Guerra Mundial se produjeron tácticas de acercamiento y unidad de acción con los anarcosindicalistas de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). La UGT creció rápidamente después de 1917 y, para 1920, contaba con 200.000 miembros. Hasta su XIV Congreso de 1920 no asumió la lucha de clases como principio básico de la acción ugetista. Aunque nunca llegó a establecer un órgano mixto de conexión institucional con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el sindicato sí estuvo relacionado con el partido desde su nacimiento, ya que hasta la década de los '80 la sindicación a UGT suponía la afiliación al PSOE y viceversa. Las relaciones con CNT se interrumpieron bruscamente al advenimiento de la Dictadura de Primo de Rivera, en la que la UGT apostó por un distanciamiento posibilista frente al régimen, mientras que la CNT era prohibida y perseguida. En efecto, el general Miguel Primo de Rivera quien otorgó un monopolio legal de la organización laboral a su propio sindicato patrocinado por el gobierno, la Unión Patriótica, y aplicó una política completamente diferente a la CNT y a la UGT. Mientras que la CNT optó por una confrontación radical con el régimen y fue prohibida y sometida a una represión implacable por ello; la UGT, aunque en desacuerdo con la dictadura, adoptó una actitud colaborativa para seguir operando legalmente, provocando una división en su seno entre los partidarios y los contrarios a la colaboración con la Dictadura.

Durante la época de la Segunda República UGT rebasó el millón de afiliados. El último censo completo de afiliados del periodo se realizó en junio de 1932 y dio como resultado la cifra de 1 041 539. Gran parte de este crecimiento se produjo en su federación de trabajadores de la tierra, la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), que pasó de 36.639 en junio de 1930 a 392.953 en junio de 1932, elevando la proporción de trabajadores de la tierra en la UGT del 13 por ciento al 37%. Pero en diciembre de ese mismo año uno de sus dirigentes, Trifón Gómez, corrigió esa cifra durante una reunión del Comité Nacional del sindicato: «Aprovecho esta ocasión para decir que el movimiento de la Unión General de Trabajadores no es del millón ni del millón doscientos mil del que se ha llegado a hablar. La realidad es de 797 796 afiliados, de los cuales están fuera del reglamento 199 860, y que hoy dentro del reglamento, adeudando uno o dos trimestres, no hay más de 597 846 afiliados». La llegada de estos jornaleros provocó la radicalización del sindicato con Largo Caballero al frente, fue el principal protagonista, junto con el PSOE, de la revolución de 1934.

Durante la Guerra Civil, llevó a cabo, junto con la Confederación Nacional del Trabajo, la Revolución social española de 1936 iniciada en la zona republicana tras el golpe de Estado de julio de 1936. De hecho su líder, Largo Caballero, asumió la presidencia del gobierno republicano a principios de septiembre de 1936. El periódico Las Noticias, fundado por Rafael Roldós, ejerció de portavoz de la UGT.

Después de la dictadura:
En el exilio, el Partido Comunista de España (PCE) promovió en Francia una junta central de la UGT, y el PSOE formó otra UGT liderada por Pascual Tomás Taengua y Trifón Gómez San José, que pasó a formar parte del Gobierno de la República española en el exilio, constituido en agosto de 1945 y este segundo núcleo ugetista se convirtió en la organización definitiva de la UGT de España en el exilio.

Tras el exilio forzado por la represión franquista, las actividades de la central pasaron de la clandestinidad durante la dictadura a su resurgimiento en el marco de la transición democrática, junto con Comisiones Obreras (CCOO), constituyéndose como las opciones con mayor afiliación en la España democrática. Seis meses después de la muerte del dictador Francisco Franco, se celebró el XXX Congreso (abril de 1976). En 1977 fue legalizada y el sector mayoritario USO histórica de Unión Sindical Obrera encabezado por José María Zufiaur se fusionó. En 1978 se celebraron las primeras elecciones sindicales libres, en las que el que CCOO resultó vencedor con el 37,8% de los votos, por delante de UGT, con el 31%, y en las elecciones sindicales de 1982 se convirtió en el primer sindicato a nivel estatal. En el ciclo de elecciones sindicales de 2019 fue el segundo sindicato con más delegados elegidos (87.663, el 32%).

Desde la Transición hasta 1994 su secretario general fue el histórico sindicalista Nicolás Redondo; le sustituyó Cándido Méndez, reelegido en 1995, 1998, 2002, 2005 y 2009. Convocó junto a CC.OO. las huelgas generales de 1988, 1992, 1994, 2002, 2010 y las dos de 2012 (la del 29 de marzo y la del 14 de noviembre). Alcanzó también la segunda posición como central sindical en número de delegados.

En el año 1994 tuvo que hipotecar todo su patrimonio en un crédito del ICO a causa de una deuda generada por la asunción de la totalidad de lo adeudado por su cooperativa de viviendas PSV tras su quiebra, que afectó a casi 20.000 cooperativistas. Posteriormente, Carlos Sotos exgerente de PSV fue condenado a dos años y cuatro meses de prisión menor por un delito de apropiación indebida sin lucro personal y a indemnizar a los casi 20 000 afectados. UGT declarado responsable civil subsidiario, tuvo que hacer frente a las indemnizaciones.

Orientación y organización:
La UGT se define como «una institución eminentemente de trabajadores, organizados por grupos afines de oficios y profesiones liberales que, para mantenerse en sólida conexión, respeta la más amplia libertad de pensamiento y táctica de sus componentes siempre que estos tiendan a la transformación de la sociedad, para establecerla sobre bases de justicia social, de igualdad y de solidaridad».

Desde su legalización en 1977, tras la dictadura franquista, UGT está estructurada internamente como una confederación sindical integrada por federaciones estatales que agrupan a los trabajadores en función de los diferentes sectores económicos. Para la coordinación de estas estructuras en los ámbitos administrativos territoriales existen las uniones de comunidad autónoma.

l principal órgano de dirección de UGT es el congreso confederal, que se reúne de forma ordinaria cada cuatro años y está compuesto por delegados elegidos democráticamente por las federaciones estatales (60 por ciento de los delegados) y las uniones de comunidad autónoma (40 por ciento). En el Congreso se eligen a los componentes de los restantes órganos de UGT.

La Comisión Ejecutiva Confederal es la dirección del sindicato. Tras el último Congreso, celebrado en Barcelona los días 25 a 27 de noviembre de 2024, la composición de la CEC , quedó compuesta por :

Secretario general: Pepe Álvarez Suárez
Vicesecretaria general: Lola Navarro Giménez
Vicesecretario general Area Interna: Rafael Espartero García
Vicesecretario general de Política Sindical: Fernando Luján de Frías
Secretario de organización : Andres J. Orta Pérez
Secretario de Recursos y Estudios: Luis Pérez Capitán
Secretaria Ejecutiva: Cristina Estévez Navarro
Secretaria de Salud Laboral: Patricia Ruiz Martinez
Secretario de Relaciones Internacionales: Jesús Gallego García
Secretaria de Políticas Europeas: Mari Carmen Barrera Chamorro
Secretario ejecutivo: Diego Martinez Isern
Secretaria ejecutiva : Amparo Burgueño Luengo
Secretaria ejecutiva : Alejandra de la Fuente Donoso.
El Comité Confederal es el máximo órgano de decisión entre congresos, y se reúne de manera ordinaria dos veces al año.

Tras el 43.º Congreso Confederal de UGT, celebrado en Valencia, se aprobó el cambio de nombre por el de "Unión General de Trabajadoras y Trabajadores de España", conservando el acrónimo UGT.

Comisiones Ejecutivas Confederales de UGT: desde 1888 hasta 2016 ha habido 47 ejecutivas.

Otros órganos confederales son la Comisión de Garantías y la Comisión de Control Económico.

Estructura organizativa
Las Federaciones y Uniones Estatales, responden a la agrupación por oficios y son las siguientes:

  • Industria, Construcción y Agro (FICA).
  • Servicios, Movilidad y Consumo (FeSMC).
  • Servicios Públicos (FeSP).
  • Jubilados y Pensionistas (UJP).
  • Unión de Trabajadores por Cuenta Propia (UTCP). La UTCP no es un organismo de UGT sino que agrupa a la UPA, Unión de Pequeños Agricultores, y a la UPTA, Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, organismos estos últimos que actúan autónomamente aunque se les agrupe a efectos de calcular su representatividad dentro del sindicato y acudan a los congresos de UGT unificados en la UTCP.
  • Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA)
  • Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA).

Las Uniones Territoriales se ajustan al mapa autonómico español, habiendo tantas uniones como autonomías y ciudades autónomas.

  • Uniones Territoriales de la Unión General de Trabajadores.
  • Sedes de la Unión General de Trabajadores en España.

Otros órganos:

  • Fundación Francisco Largo Caballero
  • Escuela Julián Besteiro
  • Instituto Sindical de Cooperación al Desarrollo - ISCOD
  • Sector Ferroviario y Servicios Turísticos de Castilla y León

Congresos de la UGT:

  • Congreso Fundacional (Barcelona, agosto 1888). Antonio García Quejido es elegido presidente del nuevo sindicato socialista, denominado Unión General de Trabajadores de España a propuesta de Pablo Iglesias.
  • II Congreso (Villanueva y Geltrú, 1890). García Quejido es reelegido presidente.
  • III Congreso (Málaga, 1892). García Quejido abandona la presidencia del sindicato, siendo sustituido por Josep Comaposada i Gili.
  • IV Congreso (Madrid, 1894). García Quejido se reincorpora a la dirección, como secretario. Es elegido presidente Basilio Martín Rodríguez.
  • V Congreso (Valencia, 1896). Luis Zurdo Olivares es elegido presidente de la UGT; García Quejido es reelegido secretario junto con Toribio Reoyo.
  • VI Congreso (Madrid, 1899). Se acuerda el traslado del Comité Nacional del sindicato de Barcelona a Madrid. Zurdo es sustituido por Pablo Iglesias, que ostentará la presidencia de la UGT hasta su muerte; García Quejido se mantiene en la secretaría y Francisco Largo Caballero se incorpora a la dirección sindical como tesorero.
  • VII Congreso (Madrid, 1902). García Quejido y Largo Caballero son elegidos secretario y vicesecretario general, respectivamente.
  • VIII Congreso (Madrid, 1905).
  • IX Congreso (Madrid, 1908).
  • X Congreso (Madrid, 1911). La UGT sustituye sus Sindicatos de Oficios por Sindicatos de Industrias, lo que mejora la capacidad reivindicativa del sindicato.
  • XI Congreso (Madrid, 1914).
  • XII Congreso (Madrid, 1916). Se aprueba el pacto con la CNT.
  • XIII Congreso (Madrid, 1918).
  • XIV Congreso (Madrid, 1920). Se rompe el acuerdo con la CNT.
  • XV Congreso (Madrid, 1922).
  • XVI Congreso (Madrid, 1928).
  • XVII Congreso (Madrid, 1932). Julián Besteiro se alza con el liderazgo de la UGT y Francisco Largo Caballero renuncia a la secretaría general.
  • I Congreso en el exilio (Toulouse, 1944), Pascual Tomás es elegido secretario general.
  • II Congreso en el exilio (Toulouse, 1946).
  • III Congreso en el exilio (Toulouse, 1949).
  • IV Congreso en el exilio (Toulouse, 1951).
  • V Congreso en el exilio (Toulouse, 1953).
  • XI Congreso en el exilio (Toulouse, 1971). Victoria de las tesis del sector renovador del interior sobre las del exilio. Nicolás Redondo es elegido secretario político del sindicato.
  • XII Congreso en el exilio (Toulouse, 1973). Redondo es reelegido en su puesto.
  • XXX Congreso Confederal (Madrid, abril de 1976): A la unidad sindical por la libertad. Se recupera la figura de secretario general, denominada secretario político desde 1971.
  • Congreso Extraordinario de Unificación UGT-USO (Madrid, diciembre de 1977): El socialismo es nuestra unión.
  • XXXI Congreso Confederal (Madrid, mayo de 1978): Y la lucha sindical continúa.
  • XXXII Congreso Confederal (Madrid, abril de 1980): Un sindicalismo para todos.
  • XXXIII Congreso Confederal (Madrid, junio de 1983): Desde el poder sindical a la solidaridad.
  • XXXIV Congreso Confederal (Madrid, abril de 1986): El sindicato para una nueva sociedad.
  • XXXV Congreso Confederal (Madrid, abril de 1990): UGT, el sindicato.
  • XXXVI Congreso Confederal (Madrid, abril de 1994): Seguimos haciendo el sindicato, hoy. Cándido Méndez sustituye a Nicolás Redondo al frente de la secretaría general del sindicato.
  • Congreso Extraordinario (Madrid, abril de 1995). Méndez es reelegido secretario general de UGT.
  • XXXVII Congreso Confederal (Madrid, marzo de 1998): Empleo y solidaridad. UGT, por las 35 horas. Méndez es reelegido líder del sindicato.
  • XXXVIII Congreso Confederal (Madrid, marzo de 2002): Tu fuerza, la Unión. Nuestra fuerza, la igualdad.
  • XXXIX Congreso Confederal (Madrid, junio de 2005): Trabajo y progreso. Movilizándonos por los cambios. Cándido Méndez revalida su cuarto mandato al frente de la central sindical.
  • XL Congreso Confederal (Madrid, abril de 2009): El Trabajo es primero. Cándido Méndez revalida su mandato al frente de la central sindical.
  • XLI Congreso Confederal (Madrid, abril de 2013): La Unión por el Trabajo. Acción y Solidaridad. Cándido Méndez revalida su mandato al frente de la central sindical.
  • XLII Congreso Confederal (Madrid, marzo de 2016): La Unión en pie. Pepe Álvarez accede a la Secretaría General del sindicato.
  • XLIII Congreso Confederal (Valencia, mayo de 2021): REDvolución 6.0. Pepe Álvarez, respaldado por casi la totalidad de la organización, revalida su mandato.