El convento de San Francisco es uno de los más antiguos de Bizkaia, según los documentos existentes. El conde Tello y su esposa Juana de Lara ordenaron su construcción 1357. La obra se terminó a finales del siglo XVI.
En siglos posteriores, el edificio ha tenido diferentes usos: cuartel, cárcel, escuela y juzgado, entre otros. Además, el claustro ha servido como mercado durante varios años.
Hoy por hoy, el conjunto está formado por la iglesia, el claustro y una parte del convento completamente transformada. La iglesia tiene una sola nave, ábside poligonal y está cubierta por una bóveda de crucería. La nave está iluminada con vanos de arcos apuntados, y la entrada principal cuenta con decoración floral.
No obstante, el claustro constituye el elemento más importante de esta construcción. Se abre al patio central a través de arcos apuntados sostenidos por pilares decorados por tres pequeñas columnas. Las cuatro esquinas cuentan con un arco escarzano sostenido en ménsulas decoradas con motivos figurados: frailes rezando, cantando o predicando.