Edificios religiosos [#mat00000000000000000000003910180#]

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              Entidad colectiva · Fundación: 1732

              La iglesia de Nuestra Señora del Pilar es una basílica ubicada en el barrio de Recoleta en Buenos Aires; en su día formó parte del convento de Franciscanos recoletos. Su construcción, que concluyó en 1732, se debe al mecenas aragonés Juan de Narbona. Desde el siglo XIX es una de las parroquias de la ciudad de Buenos Aires y el segundo templo más antiguo de la ciudad.

              Fue declarada monumento nacional histórico en 1942 y constituye una obra de inigualable valor hístico cultural junto con el convento de los frailes franciscanos, actualmente Centro Cultural Recoleta.

              Historia:
              En el 1700 Buenos Aires era un caserío que comenzaba a mejorar su aspecto. Los franciscanos buscaban construir sus conventos fuera de las ciudades, para llevar una vida de oración y silencio, pero al mismo el tiempo, próxima a la ciudad para que los fieles se acerquen a las celebraciones, es por eso que eligieron el barrio de Recoleta para su construcción. En 1705 el capitán Pedro Bustinza pidió licencia al gobernador de Buenos Aires, Juan Alonso de Valdez, para edificar el Convento de los Recoletos de la Orden Reformada de San Francisco. Pero recién en 1716, por Real Cédula de Felipe V de España se autorizó la construcción. Como Bustinza ya había muerto, el comerciante aragonés Juan Narbona se ofreció para construirlo como mecenas y patrocinador de la obra. Se aceptó su propuesta, así como la dedicación a la Virgen del Pilar, en recuerdo y homenaje a su ciudad natal, Zaragoza (España), donde es muy venerada esta advocación.

              Comenzó a construirla el arquitecto jesuita italiano Andrés Bianchi (conocido en los textos de arte como Andrés Blanqui) y la terminó Juan Bautista Prímoli, inaugurándose el 12 de octubre de 1732 bajo la advocación (como ya se ha dicho) de Nuestra Señora del Pilar y como segundo patrono San Pedro de Alcántara. El obispo franciscano de Asunción de Paraguay consagró la iglesia el 30 de mayo de 1734.

              En 1821 surge la ley de la reforma eclesiástica generando que el gobernador Martín Rodríguez y su Ministro de Gobierno Bernardino Rivadavia, expulsaran a los frailes recoletos, teniendo que emigrar a Catamarca y expropiaran sus bienes. El convento quedó cerrado por años y en el solar que había sido su huerta se creó el Cementerio de la Recoleta y en el solar de otras dependencias monásticas, el Centro Cultural Recoleta. El 18 de noviembre de 1829 se erigió en parroquia y el papa Pío XI la elevó a la dignidad de basílica menor en 1936. La iglesia fue sufriendo reformas a lo largo del tiempo que no condicen con su aspecto original, finalmente, el historiador e ingeniero, Andrés Millé, entre 1930 y 1945 emprende la reforma y trata de devolverle su aspecto original y genuino de la época a la basílica.

              Fue declarada Monumento Histórico Nacional por decreto 120.412 del 21 de mayo de 1942.

              Descripción:
              Su fachada fue proyectada por fray Andrés Blanqui,se ubica a lado opuesto del convento con orientación de rumbo oblicuo a la cuadrícula urbana hacia el sudeste y está conformada por un conjunto de pilastras dobles bajo un frontis clásico. Del lado derecho hay una espadaña de dos arcos, que culmina en un reloj esférico del año 1740, construido por el maestro inglés Thomas Windmill, en Londres, y es considerado el primero que tuvo la ciudad. Del lado contrario hay una torre que termina en un tambor con cupulín con forma de campana, revestido con azulejos provenientes de Calais (Francia) en 1866.

              La iglesia cuenta con una pequeña cripta y un lugar llamado Los Claustros, vestigio de lo que fue el claustro del monasterio, dedicado en la actualidad a museo.

              Presenta dos capillas a ambos lados del ingreso del templo, efecto de refuncionalización colonial del primitivo nártex.

              Interior:
              Consta de una sola nave con un crucero muy desarrollado cubierto por bóveda vaída (casquete rebajado). Las capillas laterales son poco profundas. El presbiterio es rectangular, se le agrega uno de los tramos en 1891, modificado junto con una nueva sacristía durante la reparación neo colonial de la década de 1930. Contiene un coro alto a los pies.

              Destaca el retablo del altar mayor, de arte barroco, con la imagen titular en el centro y a sus costados dos santos franciscanos. El altar mayor es una pieza muy singular, con ornamentación inca del Alto Perú, muy ricamente trabajado en plata.

              Los altares laterales de la única nave, también son barrocos. La talla de madera de San Pedro de Alcántara —copatrono de la iglesia— es del siglo XVIII y se le atribuye al escultor Alonso Cano, mientras que el Altar de las Reliquias, según la tradición, fue un regalo del rey Carlos III de España. El púlpito es también de factura barroca.

              El mármol ónix grueso de color blanco, que se encuentra constante en la iglesia, es traslúcido y permite que entre la luz y se conservar la temperatura en el espacio.

              Carlos Pellegrini realizó una litografía en el año 1841, representando una imagen de cómo era el templo en sus comienzos, y muestra la distribución de los bancos lateralmente. La iglesia constaba de una sola nave.

              Puede verse también los famosos azulejos provenientes de Pas de Calais como elementos decorativos en los muros.

              En el siglo XIX se añadieron algunos elementos que se quitaron al ser restaurada en 1930 por el arquitecto André Millé, para darle su aspecto original.

              Los claustros:
              Se trata de los tres pisos de las galerías originarias del claustro edificado por los franciscanos, pegadas a la nave del Evangelio de la iglesia. Desde este lugar había un acceso al púlpito de la iglesia y una escalera que conducía al campanario. Parte de sus dependencias estaban ocupadas por herramientas agrícolas y otra parte eran primitivas celdas de monjes, en espera de la construcción definitiva del convento. En la actualidad se ha dispuesto allí un pequeño e interesante museo abierto al público. Pueden verse pinturas, esculturas, manuscritos, imágenes de devoción, objetos litúrgicos, etc. A través de las ventanas de estas galerías se puede contemplar el cementerio de Recoleta en toda su extensión.

              Entidad colectiva · Construcción Siglos XIII – XVI

              La Catedral de Bayona (también Catedral de Sainte-Marie de Bayona) es una catedral católica gótica en la ciudad de Bayona, Francia. Es la sede episcopal de la diócesis de Bayona, Lescar y Oloron, e históricamente lo fue de la diócesis de Bayona.

              El sitio estuvo ocupado anteriormente por una catedral románica que fue destruida por dos incendios en 1258 y 1310. La construcción de la catedral actual se inició en el siglo XIII y se concluyó a principios del siglo XVII, a excepción de las dos torres que no se terminaron hasta el siglo XIX. La estructura ha sido muy restaurada y renovada, en particular por Émile Boeswildwald, arquitecto del gobierno francés en el siglo XIX, y un discípulo de Eugène Viollet-le-Duc.

              La catedral se encuentra en el Camino de Peregrinación de Santiago de Compostela, por lo que fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1998 con el código 868-016.[1]

              Dimensiones
              Longitud: 76,96 m
              Anchura: 33,40 m
              Altura de la nave central: 26,50 m
              Altura de los pasillos: 12 m
              Altura de las torres: 70 m
              Descripción
              Construido en piedra Mousserolles (piedra ocre) y piedra Bidache (piedra blanca), la catedral de Sainte-Marie se encuentra en el corazón de la ciudad de Bayona, en el distrito histórico. Está ubicado en una colina con vistas al río Adur y al Nive. Pertenece al radiante estilo gótico con influencia de Champagne especialmente en el ábside y el deambulatorio. Hacia el sur, un claustro rectangular colinda con la catedral. La cara oeste, que está frente a la biblioteca municipal, anteriormente el Palacio Episcopal, consiste en una gran puerta y dos flechas que rodean esta entrada. Es el más reciente de la catedral. El lado este, que está en el lado del Nive, es la cabecera de la catedral. El plano de la catedral es clásico con una forma de cruz, una nave y dos colaterales. Alrededor del coro, el ambulatorio se abre en siete capillas. La parte más antigua es el ábside y data del siglo XIII. El trabajo del crucero, la nave y los pasillos tuvo lugar durante el siglo XIV.

              Descripción de Victor Hugo:
              La catedral de Bayona fue visitada por el escritor Victor Hugo durante su viaje a los Pirineos en 1843. Esta es la descripción que da en su libro Alpes y Pirineos:

              "La catedral de Bayona es una bonita y pequeña iglesia del siglo XIV de yesca, toda mordisqueada por el viento del mar. No he visto salmonetes en el interior de las cintas de la fenestración más ricas y más caprichosas. Es toda la firmeza del siglo XIV que se mezcla sin enfriarla con toda la fantasía del XV. Quedan aquí y allá algunas ventanas hermosas, casi todo el siglo XVI. A la derecha de lo que era el gran portal, admiré una pequeña bahía cuyo diseño consiste en flores y hojas maravillosamente enrolladas en roseta. [...] La iglesia se aborda al sur de un gran claustro de la misma época, que se está restaurando en este momento con suficiente inteligencia y que anteriormente se comunicaba con el coro por un magnífico portal, ahora amurallado y encalado. Su ornamentación y estatuas recuerdan por su gran estilo a Amiens, Reims y Chartres. Había muchas tumbas en la iglesia y el claustro, que fueron arrancadas. Algunos sarcófagos mutilados todavía se adhieren a la pared. Están vacíos. No sé qué horrible polvo puede reemplazar el polvo humano. Las arañas hacen girar sus telarañas en estas casas oscuras de la muerte".

              Entidad colectiva · Construcción: 1200-siglo XIX

              La catedral de Santa María (en euskera: Santa Maria Katedrala), conocida popularmente como catedral vieja es un templo católico de estilo gótico situado en Vitoria, capital del País Vasco, España. Desde 2015, forma parte del conjunto de bienes del Camino de Santiago del Norte de España declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

              Contexto:
              Situada en lo alto de una colina que domina la Llanada Alavesa, la Catedral de Santa María forma parte del trazado original de la ciudad de Vitoria-Gasteiz, fundada en 1181 sobre la antigua aldea de "Gasteiz", con el nombre de "Nova Victoria", por el rey Sancho VI de Navarra (Sancho el Sabio), y que dio origen posteriormente a la ciudad actual. Su ubicación estratégica le confirió una doble función religiosa y defensiva, integrándose como parte del sistema de murallas de la ciudad medieval.

              La construcción del templo comenzó en el siglo XIII y su historia está estrechamente ligada a la evolución urbana de la ciudad. El edificio actual se asienta sobre estructuras previas y sobre importantes rellenos artificiales que nivelaron el terreno. Estos condicionantes geotécnicos han influido decisivamente en su historia arquitectónica y estructural.

              Con la creación de la diócesis de Vitoria en el año 1861, la colegiata de Santa María fue elevada un año más tarde a la categoría de catedral, de manera provisional, en espera de que fuese construido un templo mayor para desempeñar la función de sede episcopal. Es, por ello, conocida como la Catedral Vieja, para distinguirla de la posterior catedral Nueva, dedicada a la Inmaculada Concepción de María, que fue construida en el siglo XX en estilo neogótico.

              A causa de sucesivas intervenciones en su arquitectura a lo largo de la historia, el edificio sufría daños estructurales que amenazaban su integridad. La caída de un fragmento de una bóveda provocó su cierre en 1994 para abordar un plan de restauración. El 25 de abril de 2025 finalizó el proceso de restauración, abierto al público, que sirvió para subsanar los problemas del edificio y ampliar los conocimientos sobre la arquitectura del templo.

              El plan de restauración ha obtenido diversos reconocimientos internacionales y ha dado relevancia al monumento.

              El edificio se caracteriza por arrastrar problemas estructurales desde su nacimiento. A raíz del cierre al público, se procedió a la realización del Plan Director de Restauración Integral, cuyos resultados fueron publicados en el año 1998, y que tiene como característica destacable la visitabilidad de las obras de restauración, bajo el lema 'Abierto por obras'. El Plan recibió el Premio Europa Nostra 2002 en la categoría de estudios excepcionales de restauración. La gestión la lleva a cabo la Fundación Catedral de Santa María, constituida en 1999 por la Diputación Foral de Álava, el ayuntamiento de Vitoria, y el obispado de Vitoria. La financiación de los trabajos está apoyada en las aportaciones periódicas de las tres Instituciones presentes en el Patronato, y por las realizadas por el Gobierno Vasco mediante convenios suscritos al efecto, lo cual permite acometer la compleja recuperación con la flexibilidad necesaria y sin que el rigor metodológico se vea afectado. Así mismo, el Gobierno de España ha apoyado de manera continuada y notable, aunque irregular, una parte de las intervenciones realizadas, principalmente en la torre y naves.

              Posiblemente sea esta manera sostenible de acometer una restauración de manera integral (no sólo estructural, sino también atendiendo a nuevas potencialidades funcionales y culturales posibles), mediante una unidad de gestión, algo hasta ahora inusual en el contexto de las catedrales españolas, la que puede explicar este apoyo decidido. De facto, en su conjunto, es posiblemente ya la más alta concedida a ningún plan de catedrales en España. En nueva forma de abordar el patrimonio recibió el Premio del Patrimonio Arqueológico Europeo 2019 otorgado por la Asociación Europea de Arqueólogos (EAA).

              Otros apoyos institucionales y también provenientes del mecenazgo privado, están permitiendo el desarrollo paralelo de un rico programa cultural consolidado en la ciudad (recuperación de la capilla de Música, conciertos en las zonas recuperadas, unidades didácticas escolares, conferencias temáticas, etc), de cuyas actividades destaca el ya citado programa "Abierto por Obras"(c), lema (y método) registrado por primera vez por la Fundación Catedral Santa María, y que ha alcanzado una estimable proyección exterior. Hay ya varias Instituciones (arzobispado de Sevilla en la Colegiata de El Salvador, Comunidad de Madrid, etc.) que han convenido su aplicación en diversos lugares, según se indica en la página de la propia fundación y en la ventana con el mismo nombre del Canal Patrimonio de la Fundación Santa María la Real.

              Descripción:
              La catedral de Santa María está constituida por un conjunto de edificaciones diferentes realizadas a lo largo de los siglos para diversos usos.

              La iglesia de Santa María es el edificio principal y más antiguo del conjunto. Tiene orientación este oeste con una ligera inclinación al norte en el extremo oriental.

              La capilla de Santiago, abierta en el hastial del brazo del transepto en el lado de la Epístola (sur), es en la actualidad la iglesia parroquial de Santa María, que tiene una acceso independiente, desde la plaza de Santa María.

              En el lado sur se encuentra el pórtico absidado que protege la portada y sobre él, en su tercio meridional, se levanta la torre del campanario que se remata con un chapitel alcanzando una altura de unos sesenta metros.

              Por el lado oriental se ubican una serie de edificios de servicios, entre los que destaca la sacristía tardobarroca.

              El templo presenta planta de cruz latina, con tres naves, la central de mayor altura que las laterales, y cubiertas con bóvedas de crucería, con amplio transepto y cabecera. En su interior tiene cuatro capillas rectangulares y una girola a la que se abren otras tres capillas poligonales. Cuenta, además, con un hermoso y frágil triforio y un pórtico del siglo XIV que contiene esculturas muy interesantes.

              El pórtico:
              A lo largo del siglo XIV la iglesia de Santa María de Vitoria organizó sus accesos en el brazo sur del crucero y en un pórtico tripartito dispuesto a los pies de la construcción, siguiendo una fórmula ya canónica del gótico clásico de tres portadas. Estas adquirieron un carácter monumental en cuyo ornato trabajaron importantes talleres de cantería. La portada del pórtico Santa María está considerada como una de las mejores manifestaciones de la plástica peninsular del siglo XIV. La capilla de la Piedad, construida a instancias de Diego Fernández de Paternina, abad de Santa Pía y canónigo y arcediácono de la iglesia colegial en el siglo XVI, lo altera en el lado norte.

              Se añadió al conjunto catedralicio en el siglo XV y se modificó en el siglo XVI. En un principio se prolongaron las naves norte, centro y sur en tramos de luces iguales pero se le añadió un fondo absidado en el norte y se amplió la luz en la dirección este-oeste invirtiendo la proporción de los tramos de la iglesia. Se conformó, finalmente, un espacio de tres tramos rectos siendo el del medio de planta ligeramente cuadrada y rematado por un "ábside" pentagonal.

              El espacio del pórtico se cubre con bóvedas de mayor amplitud que las de las naves del templo que apoyan sobre arcos fajones de traza más chata. Entre sus claves hay una mezcla de terceletes, ligaduras y combados. Las bóvedas primera y tercera, que corresponden a la prolongación de las naves laterales, tienen los nervios rectos, mientras que en la bóveda central y en la del fondo son combados para el arriostramiento de los nervios mediante los medallones.

              La portada está realizada según un esquema de fachada tripartita. En el portal izquierdo se aprecia en su tímpano escenas de la vida de San Gil (estudios iconográficos actuales ponen en duda esta afirmación). Está planteado como una superposición de frisos la cual incrementa la narrativa. En los registros inferiores se representan la salvación de unos marineros y el encuentro con el monarca, en el segundo registro y la resurrección de un niño y la construcción de un monasterio en el tercero. Acompañando a la portada continúan las arquivoltas y pilastras en la composición de los arcos formeros y nervaduras de las bóvedas.

              En el portal central se relata la vida de la Virgen. El central representa la Ascensión, Pentecostés, el viaje de los apóstoles y la muerte de María y se remata con la escena de la coronación de la Virgen por su hijo. El tímpano de este portal está ocupado por una imagen de la Virgen con el niño del siglo XV.

              El portal derecho muestra el juicio final. En él se puede observar a San Miguel pesando las almas, las cuales se dirigen, bien a la puerta de la Gloria o al cortejo del infierno.

              En las jambas se ubican diferentes imágenes que representan figuras del Antiguo Testamento como Isaías, Ezequiel, Salomón o la Reina de Saba y figuras de santas como Margarita, Magdalena, Marta, etc. Hay también imágenes de la Virgen con el niño, el arcángel Gabriel y la Anunciación. Originalmente todo el pórtico estaba policromado.

              Para evitar corrientes de aire se cerraron los vanos que han sido abiertos y cubiertos por cristaleras recientemente. Mediante un sistema de proyección de vídeo, denominado "el pórtico de la luz" se puede apreciar la evolución de la policromía a lo largo del tiempo, desde el siglo XVI al XX.

              La torre:
              Entre los siglos XVI y XVIII se levantaron sobre el primer tramo del pórtico los distintos elementos que conforman la actual torre campanario. Está realizada en sillería en su fachada principal, la sur que da a la plaza, y en mampostería en los otros tres lados. Sobre el fuste se construyó una gran cornisa de buena cantería sobre la que va el cuerpo de campanas de planta octogonal y, sobre este, el chapitel de madera y teja plana de pizarra. El 20 de enero de 1856, un cohete lanzado para celebrar el final de la epidemia de cólera en la ciudad produjo un incendio que la destruyó, aunque sería restaurada posteriormente. Como consecuencia, hubo de reconstruirse el chapitel, con algunas diferencias con respecto a la estructura original, que era muy similar al de la iglesia de San Pedro. Esta destrucción por el fuego puede ser la causa de que las campanas litúrgicas y de los cuartos sean posteriores a 1843. Solamente la campana de las horas es de la época de construcción de la torre, 1596.

              Nave:
              La nave tiene una superficie de 404 m² con forma de cruz latina y tres naves con cinco tramos, con la central más alta que las laterales. Con capillas laterales, transepto, cabecera y girola en la que se ubican otras tres capillas. La nave está recorrida por triforio y está cubierta por bóvedas de crucería.

              En las naves laterales se han realizado capillas entre los arranques de los estribos de los arbotantes. Estas capillas se cubren con bóvedas ovijales apoyadas en robustos arcos.

              La nave central se cubre con bóvedas ojivales, ligeras y sencillas. A sus pies, debido a la remodelación del siglo XVII está realizada con terceletes y ligaduras y sobre arcos de menor sección resistente. La nave se ilumina con ventanas apuntadas en su parte sur que dan a la plaza e intramuros y un pequeño óculo en el lado norte.

              La restauración de Manuel Lorente, en los años sesenta, realizó una fuerte alteración en los ventanales, en el primer trapo se puso un gran óculo en el testero occidental. Entre el segundo y el cuarto tramo hay seis óculos pequeños iluminan la nave (cuatro de ellos realizados por Lorente) y en el tramo anterior al crucero hay dos ventanales estrechos y altos.

              Durante las obras de restauración se ha excavado todo el suelo descubriendo los cimientos del templo y sacando a la luz restos del templo anterior a la construcción actual. Tras la reconstrucción, en el 2012, se recubrirá con un solado definitivo que apoyará en grandes vigas de madera, que a su vez descansaran en los arcos de sillería que enlazan las bases de todos los pilares, dando estabilidad estructural al edificio.

              En el subsuelo se han hallado más de dos mil enterramientos, un centenar de ellos pertenecientes a un antiguo cementerio exterior que data de los siglos XI y XII. A partir del siglo XIV se comienza a realizar enterramientos interiores pero sin abandonar el cementerio exterior que funcionó hasta el siglo XVI. A partir del siglo XV se comienzan a realizar por parte de la clase social pudiente de la ciudad, mausoleos y capillas privadas en las que las esculturas y las inscripciones son elementos importantes. Ejemplo de ello son las capillas de San Bartolomé, la de la Concepción y la del Santo Cristo.

              En 1705 se procede a regular el cementerio interior mediante lotes funerarios que pertenecen al difunto y a su familia. La acumulación de enterramientos hace que en el siglo XVIII ya no se pueda seguir dando el servicio y poco después, las normas de salubridad impulsadas por Carlos III en 1787 obligan a realizar los enterramientos en cementerios exteriores, en Vitoria en 1809 se construiría el cementerio de Santa Isabel a la entrada de la ciudad.

              La girola:
              De forma decágonal tiene un deambulatorio con tramos trapeciales que dan entrada a cinco capillas siendo las tres centrales de geometría hemidecagonal y las dos extremas trapezoidales. las capillas absidales se iluminan mediante ventanales que se abren al paso de ronda y se ubican entre los contrafuertes de las bóvedas. Las capillas de forma de trapecio tienen una única ventana, que también da al paso de ronda. Los muros que forman las capillas son parte de la muralla que circundaba la ciudad.

              La cubierta de la girola y sus capillas son de crucería, siendo las del deambulatorio y las capillas extremas cuatripartitas simples y las de los absidiolos son bóvedas hexapartitas de plementos correspondientes a cada lado de la capilla y a su entrada.

              Por el exterior no hay casi traza que detecte la girola a excepción de las ventanas y contrafuertes que se alzan sobre la muralla la cual oculta cualquier otro rastro de su construcción.

              El transepto:
              Al contrario de la girola, el transepto es perfectamente visible desde el exterior del edificio. La altura de la nave central lo hace destacar sobre las capillas, la girola y las naves laterales. Es un espacio esbelto que ha quedado mermado en su amplitud por los soarcos del contrarresto. Tiene tres tramos en cada uno de sus brazos y desde él se accede al deambulatorio y a las capillas.

              Está realizado en mampuesto con alguna sillería. En su lado oriental hay sendas capillas rectangulares que se ubican en los espacios libres entre dos torreones. Las capillas se iluminan con ventanas saeteras y se cubren con bóvedas ojivales cuatripartitas construidas en sillería.

              El altar mayor queda cubierto con bóvedas de crucería de gran amplitud y ligereza, con arcos fajones y ojivas de menor sección y plementos más delgados que los de las bóvedas inferiores.

              La nave se ilumina mediante ventanas abiertas en el muro este, de ellas 4 son de factura antigua y 2, las de los extremos, realizadas en la restauración de Lorente que también añadió unos arquillos en los testeros de la parte sur.

              Capillas:
              Dentro de la catedral hay varias capillas de diferentes formas origen, las más relevantes son:

              Capilla de San Bartolomé:
              Situada en el muro sur de la nave se accede a ella mediante una arco jónico con pilastras estriadas. Esta cubierta por bóvedas de crucería con terceletes y 9 claves. En la clave central se ha colocado el escudo de armas de lo Sáez de Maturana y las demás están decoradas con las figuras de los apóstoles y padres de la iglesia. En 1826 se enterró aquí a Prudencio María de Verástegui.

              Capilla de la Concepción:
              Fue fundada por el canónico Fernán Martínez de Pangua a finales del siglo XVI en un temprano barroco. La portada es toscana con frontón roto en el que figuran dos escudos. Uno, el pequeño es del fundador de la capilla y el otro, el mayor, corresponde a Gabriel de Ortiz de Caicedo quien renovó la misma en el año 1578. Se halla en ella enterrado el fundador y el renovador y su esposa tienen sendas figuras orantes de alabastro.

              Capilla del Santo Cristo
              Con planta octogonal y cubierta por una cúpula esférica que en el exterior es una bóveda de aljibe, fue construida por Francisco de Galarreta. El acceso es por la nave mediante una puerta con una reja de hierro toscana, sobre la misma un frontón roto y sobre él un escudo de armas.

              Esta capilla fue utilizada como baptisterio de la catedral y en ella hay una pila bautismal. Bajo su suelo hay una cripta que ha sido utilizada como panteón episcopal. Esta cripta está recubierta por estuco de color azul ultramar, color del manto de la virgen en la iconografía medieval. Las escaleras de acceso y el basamento del cobre de bronce que se ubica en mitad del espacio de la cripta, está realizados en mármol negro de Marquina. En el cofre de bronce se guardan los féretros de los obispos Ramón Fernández de Pieola, Carmelo Ballester, Mateo Mújica y José María Larrrauri.

              Capilla de los Reyes:
              Juan de Ugalde Garibay fundó esta capilla en la primera mitad del siglo XVI. En el siglo XIX se tuvo que clausurar intentando remediar los problemas estructurales del edificio al colocar en su interior un contrafuerte. Se volvió a abrir en la reforma de 1960 colocando un arco escarzano (arco que es menor que la semicircunferencia del mismo radio). Se ha utilizado como sanscritista de monaguillos y de sala de infantes del coro.

              Capilla del nacimiento de Jesús:
              Se cerró en la reforma de principios de los años 1960 para poner unas altas cristaleras que sustituyeron a las cancelas de madera.

              Capilla de San José:
              A finales del siglo XVIII se construyó esta capilla aprovechando el espacio entre dos contrafuertes. Es una de las capillas de mayor devoción popular.

              Capilla de Santa Elena o de Santa Victoria:
              Se realizó en el siglo XV y se reformó en el XVI. Sobre su entrada figura el escudo de armas de la familia Pérez de Anda. Fue Martín Pérez de Anda, propietario de la Torre de Anda ubicada junto a la catedral y que en la actualidad es el edificio más antiguo de la ciudad, quien la mandó construir.

              Capilla de Santiago:
              Durante la segunda mitad del siglo XIV se construye en el extremo sur del crucero la capilla de Santiago. Se trata de un recinto de una sola nave con dos tramos que se cierra con un ábside hemidecagonal con anteábside recto. A los lados de la nave se ubican cuatro capillas, siendo las dos del lado sur más largas que las del norte. Esta capilla está adosada a la muralla la cual obliga a realizar la adaptación correspondiente a la que obedece la falta de simetría de las capillas.

              La capilla quedaba a extramuros de la primera muralla y aprovecha la misma en los lados norte y oeste. La defensa aportada por la nueva muralla permite la realización de ventanales con vidrieras típicos del gótico.

              La nave está cubierta por bóvedas de crucería de factura sencilla con ligaduras entre las claves realizadas por arcos fajones y ojivas. La fábrica es de sillería y se realiza mediante plementos de gran espesor y arcos de mediana rigidez.

              Está capilla se constituyó en parroquia independiente de la catedral manteniéndose abierta al culto en esta función hasta la actualidad.

              El coro:
              El coro se sitúa a los pies de la nave. Se realizó en 1530 como parte del enriquecimiento del templo al ser convertido en colegiata. Se levanta sobre una bóveda de crucería de terceletes que tiene las claves con rica ornamentación realizada en estilo plateresco. El tema central es la Asunción de la Virgen. El resto de las claves están decoradas con santos, santas y apóstoles.

              El coro se completa con un órgano de la firma alemana "Walcker de Ludwigsburg" que se realizó en el siglo XX reaprovechando partes de un órgano anterior del siglo XIX. La restauración del templo de los años 1960 dañó el órgano, que se tuvo que restaurar en 1979.

              La sacristía:
              En el siglo XVIII se construye en la parte sureste entre la girola y el transepto, la sacristía. Esta es de planta octogonal y se cubre con bóveda de rasillas. Complementan esta estancia una serie de espacios adosados con entrada desde ella y desde la calle destinados a diferentes usos, almacén, despachos, trastero, aulas... que ocupan y se desarrollan en dos o tres pisos entre el nivel de la calle y el del piso de la catedral. Algunos de estos espacios fueron construidos a la vez que la sacristía mientras que otros fueron agregados posteriormente.

              Historia:
              El nacimiento del templo:
              La ciudad de Vitoria fue fundada sobre la aldea de Gasteiz en el año 1181 por el monarca navarro Sancho VI como parte de la línea de defensa del reino de Navarra con el de Castilla. Pocos años después, en el año 1200, la plaza es tomada por el rey castellano Alfonso VIII el cual, después del incendio que asoló la ciudad en el año 1202 emprendió una labor de reconstrucción de la misma expandiéndola hacia occidente con tres nuevas calles. Fruto de esa reconstrucción urbanística fue la Iglesia de Santa María, que nació con el objetivo de servir de perímetro defensivo amurallado a la renaciente ciudad

              La ciudad venía ya creciendo desde los asentamientos anteriores a su fundación, este crecimiento se produjo ininterrumpidamente desde, al menos, el siglo VII. El proyecto de Alfonso VIII sorprende por su magnitud. El templo debía de cumplir la doble función de servir en la defensa de la ciudad y de tener el rango acorde a la ciudad que se estaba levantando. La ubicación coincide con la antigua iglesia de la cual se aprovecha el ábside. Mientras se levanta la nueva construcción se realiza un templo provisional para mantener el servicio religioso a los fieles.

              El templo se alzó como parte del perímetro fortificado de la ciudad, se conservan los paños más antiguos de la muralla cerrando la parte norte del pórtico y se calcula que la muralla tenía 7 metros de alto y 4 metros y medio de ancho.

              El templo construido a comienzos del siglo XIII, que marcaría la forma sorprendentemente arcaica del transepto, tenía cripta y era sorprentemente castrense, integrado en la muralla defensiva de la ciudad. Esta primera edificación se conserva casi íntegramente en algunos tramos, como la zona norte del crucero, con muros de gran espesor y alturas de casi 20 metros.

              La construcción de la catedral interfirió con la muralla de tal forma que obligó a tirar la puerta principal de acceso que se tuvo que reubicar al lado de la nueva construcción. La nueva puerta, que duró hasta el siglo XV, fue nuevamente derruida cuando se construye el pórtico que protege el ingreso principal a la catedral.

              Los hallazgos realizados en referencia al templo anterior y la forma de construcción del actual son relevantes por las siguientes razones:

              • Se halla un resto monumental importante por su antigüedad y estado de conservación.
              • Se evidencia un templo anterior que se desconocía o ignoraba hasta la fecha y justifica características constructivas del actual.

              Durante el reinado de Alfonso VIII (1252-1284), el templo será modificado al gusto que venía de la vecina Francia, principalmente en su interior. Se selló la cripta y se procedió al revestimiento de los muros interiores. Durante la segunda mitad del siglo XIII y todo el siglo XIV se procedió a dotar al templo del aspecto gótico que presenta en la actualidad.

              El proyecto se realizó en dos fases. En la primera fase se forró con sillería las paredes de mampostería. A la vez se abrieron ventanas en los absidiolos y en las capillas rectangulares contiguas a estos y se abovedó los techos de los absidiolos y la girola. Se acabó de construir la parte del paño occidental del crucero sur y nave de la epístola y se realizaron los pilares de separación entre las naves hasta el tramo segundo.

              En la segunda fase, comenzada después de un tiempo de la primera y realizada por diferentes artesanos y con diferentes técnicas, se cierra el perímetro del templo levantando la portada de Santa Ana, levantan la capilla de Santiago, construyen el triforio en su zona central y realizan las bóvedas con materiales ligeros. Aún sin terminar la construcción la iglesia queda abierta al culto, suponiéndose que las bóvedas altas serían de madera.

              La colegiata:
              El 14 de febrero de 1498 la parroquia se convierte en Colegiata tras la bula del 7 de octubre de 1496 que trasladaba la Colegiata de Armentia, templo actualmente conocido como la Basílica de San Prudencio de Armentia, a Vitoria. Este traslado obedecía a la operación que la oligarquía de Vitoria realizó para prestigiar la ciudad. De esta forma Santa María pasa a ser Iglesia Colegial y centro eclesiástico del territorio.

              Al elevarse la categoría del templo se comienzan a realizar reformas y actuaciones de embellecimiento del mismo. Desde finales del siglo XV y durante todo el XVI de realizan diferentes actuaciones; se construye la torre, el coro y las capillas de San Juan y de la Inmaculada Concepción, así como los altares del Cristo, San Roque, San Marcos, San Prudencio, la Piedad, San Bartolomé, San José... y sepulcros como los de las familias de Ortiz de Caicedo, Cristóbal Martínez de Alegría y Martín Sáez de Salinas.

              En el siglo XVI se termina la parte alta del edificio, se cubren las nuevas construcciones con bóvedas de piedra y se cambian las bóvedas ligueras de los tramos viejos también por bóvedas de piedra. Para ello se precisa de la construcción de contrafuertes y arbotantes exteriores.

              Estas actuaciones, que cambiaron radicalmente los equilibrios de fuerzas del edificio, fueron el origen de los problemas estructurales que acompañaron al mismo en su larga historia.

              Las deformaciones:
              El edificio original no había sido diseñado para soportar grandes empujes horizontales. La sustitución de la ligera bóveda de madera por una pesada bóveda de piedra dio lugar a la alteración del equilibrio estructural que no logró recuperarse con la construcción de los contrafuertes y arbotantes. El desequilibrio estructural se plasma en grandes deformaciones en los pilares y en los arcos y en la aparición de grietas en los muros en las bóvedas.

              El gótico:
              Los problemas estructurales obligan en el siglo XVIa construir los arcos codales, que recibieron el nombre popular de "arcos del miedo". Aun así el deterioro avanza tanto que en el siglo XVII la situación es de amenaza de ruina inminente. Un documento de 1647 dice:

              lo que al presente necesita reparar en dicha Iglesia de Santa María es levantar todos los tejados así de la nave principal como los cruceros... por estar fundados sobre las bóvedas, y ser esto causa de haber reventado los arcos torales y cruçero y haber desplomado las paredes principales.
              Para aligerar las cargas se recrece el tejado, que apoyaba en las bóvedas, y en 1856 y 1870 el arquitecto Martín de Saracíbar construye dos grandes contrafuertes sacrificando las capillas de Santa Victoria y de los Reyes y ocultando la portada de Santa Ana.

              En la década de 1960, se realizó una intervención importante que tuvo la finalidad de devolver el aspecto gótico original. Esta intervención influyó muy negativamente en los problemas estructurales agravando la situación considerablemente. Se sustituyeron los arcos codales por tirantes metálicos, se reabrieron vanos cerrados y se crearon nuevos y se recorta parte del contrafuerte que ocultaba la portada de Santa Ana para volver a sacarla a la luz, lo que ocasionó que empezasen de nuevo los movimientos del edificio hacia el oeste.

              El deterioro del templo es tal que en 1994 es cerrado al culto y en 1997, la Diputación Foral de Álava, ante el estado general del edificio que se escora ineludiblemente, se plantea acometer un plan integral de restauración, con el fin de solucionar todos los problemas históricos y dotarlo de una estructura y cimientos sólidos que permitan su continuidad futura. Un año después se tiene el resultado del llamado "Plan Director de Restauración Integral" y se comienza la consolidación y restauración del templo que se espera finalice para 2012.

              Restauración del templo:
              En 1967, durante la ceremonia de inauguración de la restauración de los años 1960, el entonces obispo de la diócesis, Monseñor Peralta, aseguraba que la catedral había recuperado su esplendor original y estaba salvada al menos para otros 600 años.

              La restauración no fue acertada y 26 años después se cerraba el templo al culto por los graves problemas estructurales y la falta de mantenimiento y conservación desde la inauguración de la última restauración. El deficiente y complicado sistema de evacuación de aguas de las cubiertas produjo humedades, lo que unido a la falta de limpieza en los tejados y al desarrollo de vegetación en los mismos fueron dañando las estructuras lígneas de las cubiertas.

              A los problemas estructurales crónicos y a las humedades se unió el daño causado por la contaminación atmosférica que se producía en los polígonos industriales que se ubican al norte de la ciudad y es traída por los vientos dominantes, esta contaminación produjo la meteorización de la piedra, particularmente en la torre, produciendo desprendimientos.

              Los cambios litúrgicos y la desaparición de algunas actividades y funciones de la catedral provocaron que algunas dependencias se convirtieran en trasteros de materiales de culto no utilizados. La inauguración de la catedral Nueva fue dejando sin función a la catedral Vieja, que se mantenía con una misa diaria y una mayor los domingos, utilizando el órgano.

              Enmarcada en el acuerdo entre la Diputación Foral de Álava y la Diócesis y amparado por la legislación que responsabilizaba a la Diputación del mantenimiento del patrimonio monumental, la Diputación toma cartas en el asunto y manda a un equipo técnico para comenzar el estudio de la degradación del edificio.

              Se detectan fisuras laterales en los muros de sillería del encuentro de la nave lateral con la del crucero debidas al agotamiento por compresión de la piedra. Se agarban las fisuras de las bóvedas de la nave principal y del crucero con incidencia especial en el brazo sur, en los tramos 2.º y 3.º. Todas las fisuras eran de nueva creación, producidas después de la inauguración de 1967, evidenciando la reproducción de los problemas estructurales.

              Como primera medida se intentó determinar el origen y el cuadro de fisuras y el margen de seguridad que se disponía para poder empezar a plantear las primeras actuaciones y la prioridad de las mismas.

              En el año 1991 el arquitecto y Diputado Foral de Urbanismo y Arquitectura Álvaro Amann Rabanera decide actuar. Consultó con el ingeniero Giorgio Croci, profesor de la Universidad Sapienza de Roma, que se hallaba en Azpeitia, en un simposio internacional sobre cúpulas, bóvedas y arcos exponiendo sus investigaciones, sobre los problemas de la cúpula del Santuario de Loyola.

              En 1992 se constituyó un Grupo de investigación internacional bajo la dirección de Giorgio Croci en la que también participaba el departamento de Física Aplicada de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de San Sebastián.

              El grupo de estudio se conformó con dos equipos complementarios que se centraron en el estudio del comportamiento estructural del edificio en las que utilizaron las teorías de simulación matemática de los comportamientos estructurales de edificios tipológicamente coherentes y el levantamiento de la planimetría.

              Mediante el software SUPERSAP, un programa de análisis estructural empleado en ingeniería civil y arquitectura para evaluar y simular el comportamiento de edificios, monumentos o infraestructuras en proyectos de rehabilitación, se realizó un análisis elástico global del templo. Con el programa ANSYS se realizó el análisis de régimen elastoplástico y de grandes deformaciones. Se realizaron catas de material, se midieron tensiones en los sillares y se analizaron las características de la piedra y morteros usados en la construcción del templo. Se hicieron prospecciones en el interior y exterior del templo y se determinaron los niveles freáticos y la profundidad de los terrenos en los que se asentaba el edificio.

              La complejidad estructural e histórica del edificio es tal que los datos recogidos distaban mucho de dar una imagen completa del mismo. La simulación realizada por ordenador no dio los resultados esperados al ser una construcción realizada con materiales muy heterogéneos. Esto llevó a la instalación de sensores que monitorizaron los diferentes parámetros del edificio, como la humedad, temperatura, inclinación, etc.

              Después de un año y medio de estudios de los diferentes parámetros y medidas obtenidas, ambos equipos concretaron, en 1994, un documento en el que se exponía la existencia de un proceso evolutivo de ruina parcial y con riesgo para el uso del edificio. Se manifestaba la necesidad de concluir el levantamiento de planos y completar la documentación histórica. Esto sería el embrión del nacimiento del Plan Director. Como efecto práctico, la catedral queda cerrada al público. El Plan Director de la Catedral se presentó en el Primer Congreso Europeo sobre Restauración de Catedrales Góticas que se celebró en Vitoria en 1998.

              El Plan Director:
              Se pueden distinguir 5 fases claves dentro del proceso de restauración:

              • Trabajos encaminados a mejorar la seguridad para acometer la restauración, principalmente en los refuerzos del edificio.
              • Restauración de la torre y el pórtico.
              • Reforzamiento de los pilares de las naves.
              • Cripta funeraria.
              • Estudio artístico del pórtico.
                El presupuesto inicial era de unos 24 millones de euros (4000 millones de pesetas) a invertir en 10 años. Para gestionar todo este dinero y las aportaciones de los patronos, así como el propio Plan Director, surgió en 1999 a iniciativa de la Diputación Foral de Álava, la Fundación Catedral Santa María, que está formada por la Diputación Foral de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria y el Obispado de Vitoria. En una primera etapa su gestión estaba estructurada mediante una dirección «bicéfalica» en la que el director gerente, Gonzalo Arroita, y el director técnico (el arquitecto Juan Ignacio Lasagabaster, coordinador del Plan Director para la Restauración Integral y entonces jefe del Servicio de Patrimonio Histórico-Arquitectónico de la Diputación Foral de Álava) compartían responsabilidades. Desde 2008, es Juan Ignacio Lasagabaster quien asume la dirección general y actualiza la estructura de la Fundación de manera transversal mediante tres áreas funcionales coordinadas entre sí: Área Técnica, Área de Gestión del Conocimiento y Divulgación y Área Económico-Administrativa.

              El trabajo de restauración ya había arrancado en los años 1997-1998, con la primera fase que perseguía dotar al templo de una seguridad mínima para poder empezar las investigaciones arqueológicas en el subsuelo y realizar los primeros trabajos de consolidación y restauración.

              Una vez iniciada la gestión por la Fundación creada al efecto y en la idea de que el proceso iniciado, aun teniendo una previsión de 10 años de duración, tenía que desarrollarse con el rigor y flexibilidad necesarios y, por lo tanto, poseía un alto grado de indeterminación en sus plazos y requerimientos, se tomó la decisión de que, en lo posible, todo este proceso se realizara de manera didáctica, accesible y participada a la sociedad alavesa. Para ello, conforme los trabajos fueron avanzando, y aprovechando las estructuras de apeo preventivo requeridas para asegurar la estabilidad de las naves durante la excavación del interior de la catedral, se instalaron sobre ellas una serie de pasarelas elevadas por las que desde entonces se han podido visitar las obras de la catedral contemplando desde una perspectiva inmejorable todo el proceso de restauración de una catedral gótica del siglo XIII, así como los restos del urbanismo preexistente.

              La labor desarrollada en la catedral ha servido para explicar aspectos significativos de la historia medieval de Vitoria, y ha propiciado hallazgos espectaculares, como el de la muralla fundacional de la ciudad que atraviesa la planta del templo actual, identificar la gran puerta de acceso a la villa, la más antigua de todas las que se conservan, que estaba integrada en el muro del pórtico norte, así como documentar y fechar la muralla fundacional de la Ciudad descubierta en el interior propiciando la puesta en valor de la misma con actuaciones ya realizadas a partir de entonces por el Ayuntamiento de Vitoria. Además, en el subsuelo se han encontrado vestigios de otra iglesia anterior, y abundantes restos de enterramientos correspondientes a ambas iglesias (la actual y la anterior).

              Metodología:
              La metodología utilizada en la restauración de la catedral de Santa María se basa en la experiencia de los responsables de la misma en el mundo de la restauración e investigación del patrimonio arquitectónico. Se ha tratado de desarrollar una metodología de trabajo, con el empleo de las herramientas y especialistas necesarios, para tratar con un enfoque transdisciplinar e integral este caso tan complejo, evitando las aproximaciones excesivamente lineales, tópicas y/o parciales que por desgracia se suelen utilizar en este tipo de tareas. Asociar investigación, documentación e intervención como un todo indisoluble y necesariamente relacionado durante todo el proceso y convertir éste en una actividad cultural y didáctica, posibilita, además, que puedan ir adquiriéndose hábitos tendentes a la implantación de una cultura de la «conservación continua y preventiva» de los monumentos.

              Los problemas derivados de la propia construcción del edificio, considerada como un proceso histórico continuo y sus modificaciones y añadidos que han culminado en un precario estado del equilibrio físico del mismo, sumada a la infrautilización de las instalaciones, a la falta de mantenimiento y a la degradación del entorno urbano del complejo catedralicio, son las causas que llevaron a la dramática situación que aconseja la intervención de restauración. La alarma social creada por el desprendimiento de material de una bóveda de la nave sur del transepto, provoca la reacción de las Instituciones responsables y posibilita la utilización de las herramientas más potentes que se pudieron disponer para el estudio en la búsqueda de soluciones.

              La compleja multiplicidad del cuadro de deformaciones solo se ha podido abordar desde una detallada documentación planimétrica de alta precisión realizada mediante técnicas fotográficas tridimensionales procesadas por aplicaciones informáticas específicas. La evolución histórica se aborda mediante técnicas y métodos estratigráficos de análisis de paramentos y excavación aplicando la disciplina hoy denominada arqueología de la arquitectura.

              La recuperación del complejo catedralicio en la memoria colectiva ciudadana se ha conseguido mediante la exposición pública de los resultados de los diferentes estudios y abriendo las acciones de restauración al público así como mediante la publicación y difusión de toda esa información en tiempo real.

              Los resultados del Plan Director dependen del buen entendimiento entre los técnicos conocedores del edificio y los responsables de la Administración pública, huyendo de las decisiones unilaterales y personales.

              Estudio:
              Como preparación a la intervención en el monumento se abre una fase de estudio con la doble intención de documentar y registrar el estado de la catedral y el de indagar en el origen de las patologías que sufre el monumento para poder así establecer un diagnóstico de las mismas.

              En aras de conseguir el primero de los objetivos se realiza un profundo estudio para determinar la forma y geometría, las características de los materiales utilizados, la configuración de los elementos constructivos, las formas en las que han quedado los materiales en esa construcción, la historia del edificio, etc.

              La intervención en el edificio obliga a realizar cambios en el mismo que variarán aspectos constructivos e históricos del mismo, por ello antes del comienzo de las actuaciones, y aprovechando el estudio, es necesario realizar un registro detallado de las características y del estado de la catedral.

              La definición de las patologías que aquejan a la catedral, así como su origen y su diagnóstico es una de las tareas fundamentales que ha permitido llevar a buen puerto la intervención integral del edificio. Ha sido preciso definir y establecer un diagnóstico completo de las patologías mediante el estudio y los ensayos precisos que han permitido documentar, describir y localizarlas.

              La fase de estudios fue una de las principales fases del Plan Director y sirvió para establecer un modelo de la catedral que sirvió para dejar constancia documental del estado y definición del edificio al comienzo de las obras de restauración y para establecer un diagnóstico de las patologías que aquejaban al mismo permitiendo la búsqueda de soluciones concretas. El estudio fue la parte más importante y larga del Plan Director y en él intervinieron un gran número de especialistas de muy diversas disciplinas: topografía, química, mecánica, construcción, biología, geología, historia, arqueología, restauración, etc. Hubo que planificar los trabajos y desestimar aquellos que no eran necesarios, bien por su no idonicidad o bien por su repetición o coincidencia entre unos y otros.

              Reconocimientos:
              Las obras del templo se han convertido en un referente mundial. El programa de visitas guiadas que ha atraído a más de 350 000 personas en cinco años ha trasladado a todas ellas la ilusión y la posibilidad de poder pasear y contemplar una de las catedrales góticas más bellas de Europa.

              Además, se han desarrollado numerosos congresos, seminarios y conferencias con personalidades literarias como Paulo Coelho, Ken Follett, Arturo Pérez-Reverte o José Saramago.

              Por el trabajo realizado, la catedral de Santa María recibió el premio Turismo Vasco 2000, concedido por el Gobierno Vasco, así como el premio Europa Nostra 2002, la máxima distinción que la Unión Europea concede a los trabajos de restauración y conservación del patrimonio. En 2019 recibió el Premio del Patrimonio Arqueológico Europeo, otorgado por la Asociación Europea de Arqueólogos que destacó «la excelencia científica y los resultados del proyecto a largo plazo así como el uso visionario de su potencia educativo, y el impacto que ha tenido en términos de política de gestión urbana, turismo y renovación regional».

              Otros acontecimientos:
              Como se ha señalado anteriormente, la catedral ha sido escenario de numerosos acontecimientos. El 9 de enero de 2008, Ken Follett presentó en el pórtico de la catedral, que en la actualidad está acristalado y provisto de bancos y megafonía para su uso como centro cultural, su novela Un mundo sin fin, continuación de la conocida Los Pilares de la Tierra. El autor quería reconocer la inspiración que el templo le había prestado y la ayuda que había recibido de la Fundación.

              Entidad colectiva · Construcción: 1835

              Erigida en la crestería caliza de Urkulu que separa el valle de Araotz del de Arbe, a unos 750 metros de altura, cerca de la casería de Ugaztegi. En sus inmediaciones se encuentra la estación dolménica de Liñatza.
              Pertenece a la parroquia de Araoz aunque sus feligreses más habituales fueron los pastores de Ugaztegi y los devotos de Goronaeta. Incluso estuvo servida por el párroco de Goronaeta.

              Para acceder, puede partirse del barrio de Araotz; de regreso hacia Oñate, a unos 300 metros, se toma a la izquierda una pista asfaltada primero y rural después, que conduce hacia el portillo de Ugastegi. Son unos 2,5 kms.

              El Libro de Cuentas de 1835 señala la fecha de su construcción “·200 reales de la ermita nueva, construida en el alto de Ugastegi de orden del señor Vicario de la parroquia de Oñate”, con nuevas asignaciones los años siguientes, hasta conseguir su terminación. Sin embargo, la imagen que se puso en ella, debió ser anterior al citarse en el mismo libro “80 reales de vellón satisfechos a Bernardo Ramírez por la limpia y retoque a las efigies del santo Cristo de la ermita de Santa Cruz y de Santa Ana y pinturas de cajones y lustre a dichas imágenes”. Su estado actual es fruto de las obras de conservación realizadas en auzolan hacia 1970.

              El edificio es rectangular de unos 11 x 7 metros, muros de sillarejo, esquinales de sillería, tejado a dos aguas con cruz de hierro en el hastial. En el dintel de la puerta, anagrama de Cristo con aguabenditera a su derecha. En su interior, un sencillo altar con un Cristo Crucificado pintado. Una pequeña ventana en el muro izquierdo.

              Se celebra misa el domingo más próximo al 3 de mayo. Antiguamente en esta fecha, se subía desde la parroquia de Araotz en procesión, rezando las letanías. Tras la misa se efectuaban los conjuros. Otra, se celebra en julio, el día de Santiago.

              Entidad colectiva · Fundación: 1770

              La Iglesia del Monasterio del Carmen Bajo de San Rafael es un templo católico ubicado en la Avenida Independencia, en la comuna homónima de la ciudad de Santiago, Chile. Fundado el monasterio en 1770, funcionó como tal hasta 1958, y desde 1985 es sede de la Vicaría Episcopal Zona Norte del Arzobispado de Santiago. En conjunto con las construcciones remanentes del antiguo monasterio fue declarada Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Supremo nº 1412, del 24 de noviembre de 1983.

              Historia:
              El corregidor de Santiago Luis Manuel de Zañartu elevó una petición al rey Carlos III para construir un monasterio de las Carmelitas Descalzas en la ciudad el 30 de enero de 1762. Por Real cédula fue concedida la instalación del monasterio en julio de 1766, siendo ubicado en el sector de La Cañadilla, al norte del río Mapocho.

              Las obras de la construcción fueron iniciadas en el año 1767, siendo concluidas en 1770. La iglesia comenzó su edificación en 1774 bajo la dirección de Marcelino de la Peña y Juan Solís. Este templo fue inaugurado el 24 de octubre de 1777 por el corregidor Zañartu y la Real Audiencia.

              Una inundación debido a la crecida del río Mapocho en 1783 dañó los cimientos de la iglesia, viéndose las religiosas en la obligación de salir del edificio, y ocupando provisoriamente una casa de los dominicos, cerca de la Recoleta Dominica. En 1870 el arquitecto Fermín Vivaceta hizo reformas al templo, agregando en la torre una imagen del Arcángel Rafael.

              El monasterio funcionó hasta el 20 de febrero de 1958, cuando las religiosas de la congregación se trasladaron hacia La Reina. La antigua iglesia quedó abandonada hasta el año 1985, cuando fue transformada para acoger la sede de la Vicaría Episcopal Zona Norte del Arzobispado de Santiago, luego de años de deterioro en donde incluso albergó bodegas de la Vega Central.

              Descripción:
              La iglesia se encuentra paralela a la Avenida Independencia, en un volumen rectangular. Presenta una torre adosada de base cuadrada, y está precedido de un atrio enrejado en su lado sur.

              El claustro es de estilo colonial, con varios cuerpos que se entrelazan formando diversos patios. Está formado de muros de adobe con pilares esbeltos, y cubierta de tejas.

              La iglesia es de estilo neoclásico, teniendo en su fachada diversos resaltes formado por las diversas pilastras, columnas de orden corintio, arquivolta, y frontón curvo en el acceso principal.

              La torre es de ladrillo hasta el cornisamiento superior, completada por cuerpos de madera forrada por hierro estampado, siendo rematada por una imagen del Arcángel Rafael.

              Persona · Inauguración: 1918/11/24

              La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús es una iglesia parroquial ubicada en la ciudad chilena de Puerto Varas, en la región de Los Lagos. Por su ubicación y estilo característico lo convierte en el templo más representativo de la arquitectura del sur de Chile.

              Historia:
              Antecedentes
              Con la llegada de los colonos alemanes a la zona del Lago Llanquihue y consigo inicio de la vida social y religiosa, surge la necesidad de un templo para profesar el catolicismo de los habitantes. A fines del siglo XIX Puerto Varas tuvo una iglesia ubicada en los terrenos de la actual Plaza de Armas y posteriormente tuvo otra iglesia a inicios del siglo XX, ambas iglesias fueron destruidas por incendios.

              Construcción:
              En 1911 un grupo de habitantes de la ciudad se reúne para la construcción de un nuevo templo en la zona alta de la ciudad, pues los anteriores habían sido destruidos en incendios. El terreno vendido a la Parroquia fue de Isabel Felmer con el fin de ser destinado a erigir un templo católico. En enero de 1914 en un acto solemne es bendecida la pone la primera piedra. El 22 de enero de 195 comienza la construcción por parte de Edmundo Niklitschek Lückeheide, Bernardo Klenner Droppelmann y Adalio Morales bajo la supervisión del Padre Sander, obra que se extendió de 1915 a 1918.

              Se inauguró el 24 de noviembre de 1918 con una ceremonia religiosa. Su estructura fue fabricada usando ulmo y roble. Los revestimientos interiores son de mañío y laurel. Externamente se encuentra revestida en muros por planchas de fierro, y en la techumbre por tejuelas de alerce. Su diseño está basado en planos de las iglesias de Baden-Wurtemberg, Alemania. Esta construcción es un exponente de la influencia de la colonización alemana de la cuenca del Lago Llanquihue.

              La iglesia de Puerto Varas resistió en gran medida el terremoto de Valdivia de 1960, sufriendo daños menores, debido a los materiales sólidos de la base y a su estructura en general.
              Fue declarada Monumento Nacional de Chile en junio de 1992, mediante el D.S. 290 04/06/1992. En ese mismo decreto se declararon un conjunto de otros inmuebles considerados como de valor patrimonial, además de establecer la zona Típica de la ciudad.

              Arquitectura:
              La iglesia es de estilo neorrománica con elementos del barroco. La planta mide 41,8 m de largo por 15 m. El crucero mide 21,7 m de largo por 8,3 m de ancho. La base de la torre principal mide 5 m por 5 m y alto de 29,2 m. El cimiento es de cemento y la construcción de madera. El tingle es de lata y el techo exterior es de alerce. En 2003 se colocan 3 relojes en la parte alta, frontal y laterales de la torre principal, donados por feligreses de Suiza gestionado por el Padre José Neudorfer.

              En su interior, posee un altar estilo gótico de 1,06 m por 2,48 m por 0,6 m. En lo alto posee una imagen del Sagrado Corazón de Jesús de 1,5 m de alto. La iglesia posee unos de los pocos armonio existentes en las templos católicos del país, adquirido del fabricante Aloys Maier de Fulda, Alemania. Tanto la nave central y lateral, el crucero, el Ábside y el presbiterio están construidos en madera, específicamente en mañio, ulmo, laurel y alerce.

              Mantenimiento:
              En 2003 comienza una campaña en la comuna con el fin de reunir recursos para la refacción de la iglesia,como forma de conservación del patrimonio arquitectónico e histórico de la estructura. En 2004 comienza la restauración de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, extendiéndose por 18 meses. Las obras se realizaron tanto en la parte interior y exterior, incluyendo el reemplazo de vigas estructurales de la planta, muros, torres y el campanario. Se reemplazó el piso de madera, la hojalatería de la techumbre y las terminaciones de maderas nativas en la fachada. Las obras de restauración se dieron por finalizadas en 2005. Desde 2025 está en proceso la futura obra de mantenimiento exterior del templo debido a su deterioro, etapa que se encuentra en estado de espera por el Consejo de Monumentos Nacionales.

              En 2013, la construcción de un muy polémico mall por parte de la empresa Pasmar (la misma que construyó el Mall Paseo Chiloé de Castro, con análogos resultados), de desproporcionadas dimensiones y tosco estilo arquitectónico (según la opinión pública), tapó la visibilidad de la iglesia desde el Paseo Puerto Varas, en el centro de la ciudad.

              Desde su inauguración en 1918, la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, ha sido centro de eventos religiosos, eucarísticos, culturales y eventos de gran significancia local y nacional, transformándose en un símbolo de la ciudad visible desde diferentes puntos y postal de la cuenca del lago Llanquihue y del sur de Chile.

              Entidad colectiva · Fundación: 1879

              El monasterio de la Visitación de Santa María, también conocido simplemente como monasterio de las Salesas, es un cenobio sito en el actual paseo de la Universidad de la ciudad española de Vitoria.

              Historia y descripción:
              Otrora monasterio-colegio, fue fundado por Rosario del Wal, religiosa profesa del matritense convento de las Salesas Reales. Para su construcción, hizo abrir un concurso privado para la presentación de un proyecto de la gran fábrica que pensaba levantar. El 26 de mayo de 1878, se eligió el ideado por Cristóbal Lecumberri, arquitecto oriundo de San Sebastián. Sin embargo, unas graves dolencias le impidieron acometer el encargo, que fue a parar a manos de Fausto Íñiguez de Betolaza, que se hizo cargo de los planos el 11 de junio de 1879. Si bien este arquitecto director se ciñó al primitivo proyecto en todo lo principal, varió algunos detalles, lo que, según asegura Colá y Goiti, contribuyó «al mejor efecto de la fábrica en construcción».

              Hechos los estudios preparatorios necesarios, el 8 de diciembre de ese mismo año se colocó la primera piedra, puesta bajo el primer pilar del crucero en el lado del Evangelio, en el cual se grabaron, además de las cruces que exigía el ritual, unas inscripciones que señalaban el año y mencionaban al obispo, al arquitecto, a la propia Rosario de Wal y a Pablo Yurre, deán.

              En origen, el edificio, construido al estilo de los del siglo XIII, aparecía levantado en el interior de un gran rectángulo de 228 metros de fondo por 223 m de fachada, que da sobre el paseo, con una gran verja en la parte central, dos pabellones destinados a los capellanes y el gran muro de circunvalación de clausura. La fachada del monasterio dista veinte metros de la verja mencionada y paralela a esta mide 406 metros y las laterales, 69 m. El cuerpo general de la fábrica, señala Colá y Goiti, puede considerarse dividido en tres cuerpos que realmente aparecen distintos y determinados, así por su disposición como por los destinos a cuyo servicio se levantan. Esos cuerpos son dos iguales y simétricos de 38 m de frente por 69 m de fondo, destinados el del oeste a convento y el del este a colegio, y otro en el centro de ambos, con treinta metros de frente por 55 m de fondo, entrante la fachada principal y posterior y destinado a iglesia. Esta fachada posterior de la iglesia corresponde con dos galerías superpuestas de tallada piedra de sillería y del estilo ojival, que es el del edificio, y las dos laterales del convento y colegio se interrumpen en su centro por dos cuerpos salientes coronados de almenas y destinados a escaleras y otros servicios accesorios.

              La iglesia consta de tres naves, de 33 m de largo, sin contar el pórtico, por quince de ancho; las naves son de cinco arcadas incluido el cruce, y los coros de religiosas, educandas y de música están bien separados por grandes patios, el último de aquellos con salida independiente de la clausura. Los dos cuerpos laterales tienen igual distribución y se componen de grandes sótanos de ventilación, pisos bajos destinados a la vida diario o de comunidad y los superiores, para dormitorios. Los dos cuerpos están alumbrados interiormente por grandes patios, en cuyo derredor corren grandes claustros de bóveda y aristones de piedra.

              La crujía del mediodía, formada por toda la fábrica, la ocupan las esbeltas galerías mencionadas y las enfermerías para las hermanas y las educandas. «Será en su exterior realzada grandemente, según parece, por ricas y amplias graderías de ingreso, hechas de mármol blanco, y en su interior por numerosas estatuas de la misma materia encargadas ya a los más notables artistas nacionales. Resumiendo: este Monasterio será uno de los primeros monumentos de Vitoria y de España», aventuraba Colá y Goiti antes de que la instalación estuviese lista.

              En 2020, vivían en el monasterio veintidós monjas de clausura.

              Entidad colectiva · Inauguración: 1908/04/26

              El Santuario de la Inmaculada Concepción del Cerro San Cristóbal es uno de los principales lugares de culto de la Iglesia católica en Chile, además de ser un ícono de la ciudad de Santiago. Se caracteriza por la gran imagen a la Inmaculada Concepción, que se ubica en la cumbre del Cerro San Cristóbal, a unos 863 metros sobre el nivel del mar.

              La imagen y el santuario:
              La imagen de la Inmaculada Concepción de la Virgen María mide 14 metros de alto y el pedestal en el cual se posa 8,30 metros. Su peso es de 36 610 kilogramos. En su pedestal hay una pequeña capilla, obra del arquitecto francés Eugenio Joannon, en la cual, el 1 de abril de 1987, S.S. Juan Pablo II oró y bendijo la ciudad de Santiago de Chile. La imagen es alumbrada de noche por focos eléctricos situados a sus costados, por lo cual puede ser observada desde toda la capital de Chile durante el día y la noche. El modelo de la imagen pertenece al escultor italiano Ignazio Jacometti, y es de similares condiciones a la que se encuentra en la Plaza España en Roma. Fue construida en hierro fundido por la Fundición Val D'Osne, de París por medio del embajador en Francia Enrique Salvador Sanfuentes. El costo fue de 35 274 francos de la época.

              A los pies de la imagen, se encuentra un anfiteatro para oficiar misas u otro oficio religioso. A un costado de la estatua también hay una pequeña capilla, consagrada a la Maternidad de Santa María Virgen, donde los feligreses pueden orar, está reservado el Santísimo Sacramento de manera permanente, y los domingos y días de fiesta se celebra la Santa Misa. La capilla está decorada por esculturas y frescos realizados por el artista alemán Peter Hörn, recientemente restaurados. La entrada principal del templo se encuentra frente a la plaza Vasca.

              Al Santuario se puede acceder por el camino que une todo el Parque Metropolitano de Santiago, por el Funicular de Santiago o por el Teleférico de Santiago, el cual tiene su última estación a un costado del santuario mariano. Por el acceso de la ruta del Parque Metropolitano, fue inaugurado en 2015 el Camino de las Siete Palabras, una rampa que contiene siete cruces de concreto, pintadas en diferentes estilos pictóricos por artistas chilenos, que representan las Siete Palabras, las últimas frases pronunciadas por Jesús durante su crucifixión.

              Historia:
              Anterior a la llegada de las huestes españolas a Chile, el lugar donde se encuentra el santuario era conocido por los aborígenes bajo el nombre de Tupahue, lo que en mapudungún significa 'lugar de tupas'.

              Un tiempo después de la fundación de Santiago, se colocó en la cumbre del cerro una cruz de unos 10 metros de alto, la cual permaneció ahí hasta fines del el siglo XIX. Es, a fines de aquel siglo donde surge la idea de construir un gran santuario en la cumbre del Cerro. El 22 de noviembre de 1903, el sacerdote José Alejo Infante, propuso al Arzobispado de Santiago que se levantara un santuario mariano para conmemorar el 50.º aniversario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción. La idea fue inmediatamente aprobada por el entonces Arzobispo de Santiago Monseñor Mariano Casanova.

              El terreno sobre el cual se comenzó a construir el santuario, fue donado por las Comunidades de la Recoleta Dominica y de las Carmelitas de Santa Teresa. La primera piedra fue colocada el 8 de diciembre de 1904 y el santuario fue inaugurado oficialmente el 26 de abril de 1908. En 1987 fue visitado por S.S. Juan Pablo II.