Legarreta, Isidro

Área de identidad

Tipo de entidad

Persona

Forma autorizada del nombre

Legarreta, Isidro

Forma(s) paralela(s) de nombre

    Forma(s) normalizada del nombre, de acuerdo a otras reglas

      Otra(s) forma(s) de nombre

        Identificadores para instituciones

        Área de descripción

        Fechas de existencia

        1926 - 2016/06/16

        Historia

        "Muy joven, tuvo que exiliarse ya que en 1945, mientras realizaba el servicio militar en plena dictadura franquista fue detenido por su implicación política. Se escapó del juzgado militar número 1 de Bilbao y después de una rocambolesca huida, cruzó la muga por el monte. De inmediato se puso al servicio del PNV (le afilió al instante el propio Doroteo Ziaurritz, Presidente del EBB). Se fue a trabajar a Normandía desde donde viajaba a menudo hasta París para reunirse con otros jóvenes del exilio y atender las instrucciones del Partido y del Gobierno vasco. Todos ellos soñaban con liberar cuanto antes Euskadi.

        Sin embargo en 1949, en plena guerra fría y con la situación política vasca atascada, decidió emigrar a la Argentina donde le había reclamado un tío. Allí conoció a la que iba a ser su esposa y cómplice de múltiples aventuras, Mari Carmen Dindart, nieta de vascos de Iparralde. Se fueron a vivir a Tandil donde Isidro se implicó de lleno y hasta sus últimos días en la vida y dirección del Centro Vasco Gure Etxea. En Tandil nacieron además Maite, Javier y Amaya Legarreta Dindart.

        Isidro era un emprendedor nato, dotado de una mente inquieta donde pululaban nuevos proyectos y negocios. Montó cantidad de empresas de sectores muy diversos, desde explotaciones agrícolas a mataderos, pasando por concesionarias de automóviles. Uno de los pocos sueños que no logró realizar fue la creación de la Escuela Gastronómica Vasca en Argentina. ¡Se resarció a sus casi 80 años con la apertura de un restaurante vasco en Tandil!

        Volvió a Euskadi en 1960 pero hasta la muerte del dictador no pudo regresar a Hegoalde. Isidro Legarreta era un abertzale que seguía preocupado por la suerte de Euskadi y de su segunda patria, Argentina. En 1993, junto con otros vascos de Argentina, fundó el Instituto Vasco Argentino de Cooperación y Desarrollo, para impulsar todo tipo de relaciones institucionales y empresariales, pero también aportar su grano de solidaridad con proyectos de cooperación al desarrollo, como el Instituto de Formación Tecnológica de gran prestigio, que ha impartido formación a miles de jóvenes desfavorecidos, además de otros proyectos destinados a poblaciones marginadas como ex presidiarios. Todo ello ad honorem. Durante años, junto con su inolvidable amigo, Andoni Irazusta, impulsaron decenas de proyectos que acercaron los dos países y pusieron la semilla de lo que hoy es la Delegación de Euskadi en Argentina. Alguna vez que se le insinuó desde el Gobierno Vasco que se entendería que con su edad dejara la actividad que le costaba tiempo y dinero, nos contestó “que todavía no había devuelto a Euskadi y a la Argentina todo lo que le habían dado”.

        Así era Isidro: abertzale hasta la médula, recto como una I, impulsor de las relaciones entre sus dos grandes patrias, defensor de la cultura e identidad vasca en Argentina. Isidro, agur eta ohore.

        Isidro Legarreta, abertzale, euskaltzale, el roble y el ombú

        Por Andoni Ortuzar. "Me comunican la muerte de Isidro Legarreta, un pequeño gran hombre por el que siento una admiración inmensa. Por ser aber-tzale y antifranquista tuvo que abandonar muy joven Euskadi, su Hernani natal, y recaló en Argentina, donde se hizo aún más abertzale si cabe. No solo eso: consiguió contagiar su ilusión, su activismo, en pro de la Causa Vasca en decenas y decenas de euskaldunes que vivían, como él, en Argentina. Isidro era quizás el último ‘prohombre’ de aquella generación de abertzales que en tantos puntos del Mundo, pero especialmente en Argentina, batallaron por lo vasco, recreando su Patria a miles de kilómetros de distancia. Ellos montaron las Euskal Etxeak, ellos promovieron la enseñanza del euskera y la expansión de las danzas vascas, ellos marcaron el devenir de la hoy potente Federación de Entidades Vascas en Argentina, la FEVA, y mantuvieron el apoyo al PNV y al Gobierno vasco en los duros años del exilio. En definitiva, se nos ha ido uno de los grandes, uno de los más grandes.

        Si tuviera que definir los valores por los que me gustaría que fueran reconocidos los vascos, pondría como ejemplo a Isidro. Trabajador, honesto, positivo, entregado, humilde, tenaz, familiar, creyente en el sentido más profundo de la palabra, porque no solo creía en su fe religiosa: creía en las personas, en su Patria vasca y en su País argentino, en los valores que él había aprendido en Fagollaga y que luego transmitió en Tandil.

        Estoy profundamente agradecido a Isidro. Él, junto con su inseparable Andoni Irazusta (que nos abandonó desgraciadamente hace unos años), fueron mi guía, mis embajadores por Argentina cuando ocupé la Secretaría General de Acción Exterior. Con ellos aprendí a entender aquel País, pero sobre todo me sucedió algo que nunca hubiera pensado. De mi convivencia con ellos, al conocerlos y ver su obra, me hice aún más abertzale, me comprometí aún más con la Nación Vasca.

        Era lo mínimo que les podía devolver al ver lo gigantesco de su labor por Euskadi a 10.000 kilómetros de distancia. Ambos fueron para mimaixuak. Junto a Isidro y a Andoni, porque eran como el yin y el yang, una pareja perfecta que se complementaba, las dos caras de una misma moneda, una moneda vasca de oro de 24 quilates.

        Quiero mandar un abrazo emocionado a las dos familias de Isidro, a la personal y a la de los Centros Vascos. Seguro que Isidro se habrá ido como fue toda su vida. Sin hacer ruido pero dejando las cosas bien hechas. Pero si todos vamos a sentir su pérdida, seguro que los de su gran clan familiar (en Argentina y en Gipuzkoa) y quienes en FEVA tenían en él un cualificado colaborador, van a echarlo de menos de una manera especial. Se suele decir para engrandecer la existencia de una persona que era irrepetible. Creo que conocí un poco a Isidro y a él le gustaría que -modestamente, como era él- su figura y su trayectoria se repitieran, se encarnaran en las nuevas generaciones.

        Por eso, todos nosotros, especialmente sus hijos y nietos a los que tenía devoción, pero también toda la juventud vasca de Argentina, el mejor homenaje que podríamos hacer a este gran abertzale y jeltzale es seguir sus pasos, tener el mismo compromiso con nuestra Patria, profesar el mismo amor que él tuvo por lo vasco y replicar también su bonhomía y su generosidad con los demás. Y una mención especial y llena de cariño a ‘su’ Mari Carmen, a la que convirtió en vasca desde el primer día y con la que formó esa gran familia compuesta por Maite, Amaia y Jabier. Era una gozada oírles contar a ambos cómo se conocieron y enamoraron. Isidro, un hombre con dos amores: Euskadi y Mari Carmen. El roble y el ombú."
        [Por Iñaki Aguirre y Josu Legarreta tras el fallecimiento de Isidro]

        Lugares

        • Natural de Hernani (Gipuzkoa).
        • Vecino de Tandil (Argentina).

        Estatuto jurídico

        Funciones, ocupaciones y actividades

        • Miembro del PNV.

        Mandatos/fuentes de autoridad

        Estructura/genealogía interna

        Contexto general

        Área de relaciones

        Área de puntos de acceso

        Puntos de acceso por materia

        Profesiones

        Área de control

        Identificador de registro de autoridad

        Identificador de la institución

        Reglas y/o convenciones usadas

        Estado de elaboración

        Nivel de detalle

        Fechas de creación, revisión o eliminación

        Idioma(s)

          Escritura(s)

            Notas de mantención