Diáspora
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Breve historia del Centro Basko «Euzko Etxea»
Introducción:
Aunque los vascos residentes en La Plata y sus alrededores solían reunirse en el Parque Pereyra Iraola para conmemorar festividades tradicionales —como San Fermín, San Ignacio y otras jornadas al aire libre—, estos encuentros no pasaban de ser celebraciones esporádicas sin una estructura organizativa formal.
Fue el padre capuchino Casiano de Goldaraz quien, reconociendo el deseo de cohesión de la comunidad vasca local, impulsó una iniciativa concreta. En ocasión del 61° aniversario de la fundación de la ciudad de La Plata, el 21 de noviembre de 1943, promovió una jornada cultural vasca que incluyó una misa en la Catedral acompañada por el Coro Lagun Onak, un festival de danzas tradicionales en el Teatro Argentino y una romería en la confitería “La Navarra”.
Nacimiento institucional y primera Comisión Directiva:
Como resultado del entusiasmo generado por los primeros encuentros de la colectividad vasca en la región, se decidió dar continuidad a esas iniciativas mediante la creación de una entidad formal que representara sus intereses y valores. Es así como, el 1º de enero de 1944, se funda oficialmente el Centro La Casa de los Baskos «Euzko Etxea» (CCBEE), con el propósito de preservar, promover y difundir la cultura vasca en la ciudad de La Plata y sus alrededores.
La primera Comisión Directiva quedó constituida así:
Presidente: Jesús Juan Torre • Vicepresidente: Francisco Clúa • Secretario: Rubén Ordoqui • Prosecretario: Raúl Clúa • Tesorero: Miguel Ibargoyen • Protesorero: Vicente Iza • Vocales: Juan Dupláa, Pedro Caubet, Ernesto Etcheguía, Gregorio Arruti, José A. Arruti y Marcelo Azarloza.
Este acto fundacional marcó el inicio de una trayectoria institucional sostenida por el compromiso colectivo, la transmisión intergeneracional y la vocación de mantener viva la identidad vasca en el marco de la sociedad argentina.
Misión, Objetivos Institucionales y Desarrollo Histórico:
Objetivos Institucionales:
- Preservar y cultivar las costumbres y usos tradicionales de Euskadi (País Vasco), promoviendo el conocimiento de su historia, cultura, derechos y expresiones artísticas y religiosas.
- Fomentar la integración entre la colectividad vasca y la comunidad argentina, estrechando vínculos de respeto mutuo, cooperación y pertenencia al bien común.
- Desarrollar una biblioteca institucional, priorizando tanto literatura argentina como de origen vasco, como herramienta de difusión y formación cultural.
- Establecer lazos con otras asociaciones vascas nacionales e internacionales para favorecer el intercambio y la colaboración entre instituciones afines.
- Rendir homenaje a figuras destacadas de la historia argentina y vasca, así como a descendientes de vascos que se hayan sobresalido en acciones acordes a los principios institucionales.
- Promover el bienestar de la colectividad vasca y de todas las personas vinculadas a la entidad, ofreciendo un espacio de encuentro, contención y desarrollo cultural y social.
- Proveer un espacio físico adecuado para actividades sociales, culturales y recreativas, procurando que la institución sea un hogar común donde prevalezcan el respeto, la cordialidad y el espíritu comunitario.
Desarrollo Histórico:
En sus primeros meses, el Centro Basko alquiló un espacio en la calle 6 Nº 1090. Sin embargo, debido al rápido aumento de socios y a la necesidad de mayores instalaciones, en 1945 se adquirió una sede propia en la calle 63 Nº 631, donde comenzaron a desarrollarse actividades culturales como romerías, danzas, música, conferencias y clases de euskera.
El crecimiento institucional llevó a concretar un sueño largamente anhelado: la construcción de una cancha de pelota. Esto fue posible gracias a la adquisición, en septiembre de 1947, de la sede actual en calle 58 esquina 14.
Desde entonces, la actividad del Centro ha sido ininterrumpida, integrando a nuevas generaciones y a personas interesadas en la cultura vasca, sin distinción de origen.
Actividades y Logros:
• Fiestas institucionales como Aberri Eguna, San Ignacio, San Fermín, aniversarios y reconocimientos a socios vitalicios.
• Competiciones y torneos deportivos: pelota, mus, canasta, concursos literarios y fotográficos, con reconocimientos nacionales e internacionales.
• Viajes y encuentros con otras colectividades y euskal etxeak, incluyendo las Semanas Nacionales Vascas en 1982, 2004 y 2008.
• Colaboración con universidades e instituciones nacionales e internacionales como la Universidad Nacional de La Plata, Universidad Tecnológica Nacional, Gobierno Vasco, Eusko Ikaskuntza, entre otras.
El trabajo conjunto de Comisiones Directivas, subcomisiones y socios ha sido crucial para el cumplimiento de los objetivos institucionales y para sostener la vitalidad cultural del Centro Basko.
LA FUNDACIÓN Y LOS PRIMEROS AÑOS.
El 13 de marzo de 1877, trece jóvenes vascos deciden fundar el Centro Laurak Bat. Lo hacen en respuesta a la abolición por ley de los fueros vascos en 1876. Centro Laurak Bat surge íntimamente ligado a la abolición de los fueros vascos.
Los fundadores de esta casa fueron Francisco Aranguren, Francisco Beobide, José María Berasategui, Juan M. Elgarresta, Vicente Ganuza, Anselmo Gomendio, Juan Sebastián Jaca, Pablo Larburu, José Antonio Lasarte, Canuto Lasaga, Daniel Lizarralde, Hilario Mayora y Ramón Sorondo.
LA RAZÓN SOCIAL.
El acto inicial, celebrado de manera informal, tuvo lugar en un café de la calle Cangallo. El grupo fundador fijó allí las bases de la actividad futura del centro: la defensa inclaudicable de los fueros y libertades vascas, el establecimiento de contactos permanentes con los Círculos Vascos del país de origen, la creación de una biblioteca para nutrirla con obras que propendiesen al conocimiento y transmisión de la cultura vasca y la organización de una orquesta y un coro.
Otra de las funciones importantes del Centro Laurak Bat en aquel tiempo fue la de constituirse como una entidad mutualista. En 1878, se creó la Caja Protectora con el fin de prestar ayuda apoyo a las actividades políticas y de todo orden que tenían lugar en el país. La ayuda mutual se extendía en dos direcciones al mismo tiempo: una, dirigida a hospitales y asilos; otra, en el auxilio individual a los vascos que lo necesitaban. En cumplimiento de uno de los objetivos fundacionales, se creó, en 1879, el orfeón Euskarina que animó las primeras fiestas vascas que permitieron que los vascos se mostrasen públicamente vestidos con sus trajes típicos.
LA PLAZA EUSKARA.
El 1 de noviembre de 1882, bajo la presidencia de Antonio de Apellaniz, quedó formalmente inaugurada la Plaza Euskara, la cual fue bendecida por el Pbro. Francisco Laphitz y apadrinada por Toribio Ayerza y su esposa Adelaida Zabala. A la ceremonia asistieron el Intendente Municipal, Torcuato de Alvear y otras personalidades, además de una gran cantidad de público. En aquella ocasión se jugó el primer partido de pelota. Indalecio Sarasketa, apodado "Chiquito de Eibar" contra Pedro Zabaleta ,"Paysandú".
El progresivo incremento de las apuestas de dinero llevó a convocar jugadores profesionales, como una manera de elevar el nivel de juego y alimentar el aumento de los ingresos obtenidos, pero ajena al espíritu que dio origen a la plaza. En 1902, se decidió su venta.
Con el dinero obtenido de la venta se pudo cancelar la deuda que tenía el centro y se pudo adquirir el terreno de calle Belgrano, donde en 1904, se inauguró la nueva sede. Hasta ese momento, el Laurak Bat había ocupado sucesivamente diferentes solares. Primero, en Potosí 292, y luego, en Belgrano 924. A este último solar se transplantó el retoño de Gernika desde la Plaza Euskara, pero el árbol, de poco más de 20 años de vida no resistió el cambio y se secó. De la madera de aquél ejemplar, está hecho el sillón de la presidencia del centro.
En 1906, el presidente de la entidad, Nicomedes Landaburu, trajo otro retoño del roble ancestral que fue directamente plantado en la sede social.
EL LAURAK BAT Y EL NACIONALISMO VASCO.
El comienzo del siglo XX trajo consigo las primeras prédicas nacionalistas, entre otros, por medio de Sebastián de Amorrortu, Nemesio de Olariaga y Tomás Otaegui Cueto. Con ello aparecieron las diferencias internas que en la "sociedad vasco española" -tal el nombre estatutario del centro- se sostuvieron en el tiempo a través de las alas nacionalista y españolista (esta última encarnada principalmente en Félix Ortiz San Pelayo). El sector nacionalista fue ganando adeptos progresivamente hasta que en 1918 ganó la primera elección institucional, por margen pequeño.
En 1923 los nacionalistas ya eran mayoría, aunque después de esta fecha aparecieron diferencias internas dentro de esa corriente de pensamiento (reflejo de las divisiones del nacionalismo en Euskadi), que produjeron el alejamiento de la línea intransigente. Y los españolistas no dejaban de balancear el juego institucional con una presencia fuerte.
En ese proceso de crecimiento nacionalista el embajador español dejó de ser socio honorario del centro -como era habitual hasta entonces-, apareció la ikurriña y comenzó a desplegarse el euskera en los documentos institucionales.
1923-1936.
Durante este período se produjeron nuevas separaciones y alejamientos. Varios socios -con el concurso del embajador español Ramiro de Maeztu- se fueron del centro y fundaron el Club Vasco Argentino Gure Etxea, de carácter más elitista.
El último tramo de este lapso, entre 1930 y 1936, es un período de meseta en el crecimiento. Posteriormente el centro sufrió los mismos conflictos que la península ibérica, durante los oscuros años de la guerra civil. En ese tiempo no se realizaron actividades festivas y tampoco hubo una toma de postura institucional frente a los sucesos de Europa.
LA GUERRA CIVIL Y LOS CAMBIOS DE ÉPOCA.
La inauguración de la nueva casa coincidió con el inicio de un período de auge de la cultura vasca, con la llegada de emigrados destacados a partir de la década del '40, que tuvieron una actuación descollante en los años siguientes. Con el brillo cultural el Laurak Bat se convirtió más fuertemente en el segundo hogar de los vascos, el centro destacado de la diáspora nacionalista y antifranquista.
Una sola cifra da cuenta del crecimiento vertiginoso que inauguró la mitad del siglo: el centro pasó de menos de 400 socios en 1938 a más de 1.100 en 1952 (pico histórico).
Los años que corren entre 1940 y la década del '60 fueron los de mayor auge, producción y difusión cultural vasca en Argentina; y el Laurak Bat fue un nodo fundamental de la red de personalidades, instituciones e iniciativas diversas.
Distintas entidades comenzaron a concentrarse en torno a Laurak bat, especializando y potenciando su ritmo, lo que produjo una notable revitalización general de la propia institución.
EL NACIMIENTO DE NUEVAS INSTITUCIONES.
Durante este período se produjeron nuevas separaciones y alejamientos. Varios socios -con el concurso del embajador español Ramiro de Maeztu- se fueron del centro y fundaron el Club Vasco Argentino Gure Etxea, de carácter más elitista.
El último tramo de este lapso, entre 1930 y 1936, es un período de meseta en el crecimiento. Posteriormente el centro sufrió los mismos conflictos que la península ibérica, durante los oscuros años de la guerra civil. En ese tiempo no se realizaron actividades festivas y tampoco hubo una toma de postura institucional frente a los sucesos de Europa.
Los años que corren entre 1940 y la década del '60 fueron los de mayor auge, producción y difusión cultural vasca en Argentina; y el Laurak Bat fue un nodo fundamental de la red de personalidades, instituciones e iniciativas diversas.
Distintas entidades comenzaron a concentrarse en torno a Laurak bat, especializando y potenciando su ritmo, lo que produjo una notable revitalización general de la propia institución. Se trata de Acción Vasca de Argentina y Emakume Abertzale Batza, Euskalzaleak, Eusko Kultur Etxea y Lagun Onak que, aunque tiene su propia sede, mantiene estrecha vinculación con el Centro.
Las actividades culturales tienen particular relevancia. La biblioteca -uno de los fines del grupo fundador- se ha visto enriquecida de manera permanente, sobre todo con aportes de autores vascos. Las publicaciones siempre representaron una de las metas del Centro. Desde 1878 y hasta 1893, apareció el periódico Laurak Bat, luego editado como revista en 1911, en los períodos 1921-22, 1930-31, y finalmente durante las décadas de 1960 y 1970.
LOS TIEMPOS ACTUALES.
El Laurak Bat mantiene una estrecha y fructífera relación con el Gobierno Vasco, fundamentalmente a través de la Secretaría General de Acción Exterior, la Dirección para la Comunidad Vasca en el Exterior y la Delegación de Euskadi en Argentina-Mercosur, que siempre responden con cordialidad y eficiencia a nuestras inquietudes.
El Laurak Bat sostiene relaciones sólidas con centros vascos de países limítrofes como los de Uruguay, Chile y Brasil, cuyos representantes han asistido a celebraciones importante para nosotros como el “Buenos Aires Celebra la País Vasco” y aniversarios relevantes de nuestra casa. La pandemia nos obligó a buscar formas alternativas de comunicación a través de las redes. Esto, a su vez, nos permitió llegar más lejos que de costumbre. La inclusión del euskera, francés e inglés en la difusión de contenidos, nos han permitido afianzar las relaciones ya existentes con las instituciones más próximas e iniciarla con centros vascos más lejanos tanto de América del Norte como del Sur, Europa, Asia y Oceanía. La celebración del centenario de la ikurriña fue una oportunidad para saludarnos, anunciar y compartir los festejos con los centros de la North American Basque Organization, de Quebec, Vancouver, Bruselas, Londres, París, Sidney, Tokyo, Sao Paulo, Lima, Caracas, Montevideo, Santiago de Chile, Bogotá, etc.
La revista "Euskal Etxeak" informó sobre las actividades y la actualidad de la diáspora vasca. En sus páginas había reportajes y noticias, tanto de Euskadi como de los vascos afincados en otros países. Editada en formato tradicional en papel hasta 2011 por el Gobierno Vasco, "Euskal Etxeak" fue un punto de referencia para permanecer en contacto con la realidad de Euskadi.
El principal objetivo de Eusketxe es difundir la cultura vasca, por eso ofrece clases de euskera y clases y talleres de danzas. También organiza exposiciones y charlas en la sede bautizada con el nombre Lizarraenea.
El Centro Vasco de Santiago (en euskera: Euzko Etxea Santiago) es una institución social y cultural de la comunidad vasca en Chile, con sede en la comuna de Santiago, dedicada a preservar y difundir la cultura vasca y promover los vínculos entre la diáspora vasca y el País Vasco (Euskal Herria), tanto del País Vasco español como del francés, operando como una casa vasca.
Historia:
El Centro Vasco de Santiago fue fundado en marzo de 1912 como una agrupación comunitaria que carecía de una sede fija, por lo que sus primeros miembros debieron reunirse en distintos inmuebles de la capital chilena. En julio de 1931, en el contexto de la proclamación de la Segunda República Española y el consecuente auge del nacionalismo vasco en Europa, se fundó la Euzko Gastedija Santiago. Esta organización, de carácter juvenil y político, replicó los modelos de militancia e identidad cultural de la Euzko Gaztedi Indarra, las juventudes del Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV) en la comunidad autónoma del País Vasco, diferenciándose del Centro Vasco original, de carácter sociocultural y conformado por inmigrantes españoles y franceses, priorizando el activismo político nacionalista vasco, la difusión ideológica y la enseñanza del euskera en la diáspora. En 1943, dicha agrupación recibió en herencia una propiedad ubicada en la calle Echeverría 1002, en la actual comuna de Independencia, por parte de Vicente Aranguren, estableciendo allí su propia sede.
A pesar de operar como instituciones separadas durante algunos años, ambas agrupaciones mantenían un vínculo de colaboración en la organización de las tres festividades principales de la colectividad en Chile: el Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca), Iñaki Deuna (Fiesta de San Ignacio) y Mikel Deuna (Fiesta de San Miguel Arcángel). Tras el fin de la guerra civil española, y bajo la gestión del Gobierno Vasco en el exilio, el lendakari José Antonio Aguirre visitó Chile en 1942, actuando como mediador para iniciar un proceso de unificación entre ambas facciones. Tras consolidarse la fusión, la Euzko Gastedija enajenó su inmueble de la calle Echeverría para adquirir de forma conjunta la propiedad actual en la Avenida Vicuña Mackenna, refundando la institución bajo el nombre unificado de Euzko Etxea (traducido al español como «Casa Vasca»). La edificación del complejo definitivo en dicha ubicación comenzó en 1957, financiada mediante una campaña de recolección de fondos realizada a lo largo de todo el país. Las obras de construcción se extendieron hasta 1980, año en que el recinto fue finalmente concluido e inaugurado, consolidándose como el principal núcleo social y deportivo para los miembros de los siete ''herrialdes'' (provincias históricas vascas) residentes en Santiago.
Euzko Etxea Santiago:
La Casa Vasca de Santiago es el principal centro de preservación y difusión de la cultura vasca en la ciudad, albergando diversas expresiones artísticas, deportivas y sociales:
- Pelota vasca: La sede cuenta con un frontón reglamentario y techado, el cual ha sido históricamente un punto de encuentro clave para la práctica, campeonatos y difusión de las distintas modalidades de la pelota vasca en el país.
- Biblioteca y archivo: Custodia un fondo bibliográfico y documental especializado en la historia del País Vasco, la cultura euskaldun y los registros de la inmigración vasca en Chile, orientado a la investigación y la consulta comunitaria.
- Expresiones artísticas: La institución mantiene agrupaciones estables orientadas a la conservación del folclore, destacando su coro institucional y los grupos de danza tradicional (dantzaris), además de impartir regularmente clases de idioma vasco (euskera).
- Gastronomía y eventos: Dentro de las dependencias opera el Restaurante Centro Vasco, orientado a la difusión de la gastronomía tradicional euskaldun. Asimismo, sus salones e instalaciones son utilizados para la realización de encuentros institucionales, conmemoraciones de la diáspora y actividades culturales abiertas a la comunidad.
"Muy joven, tuvo que exiliarse ya que en 1945, mientras realizaba el servicio militar en plena dictadura franquista fue detenido por su implicación política. Se escapó del juzgado militar número 1 de Bilbao y después de una rocambolesca huida, cruzó la muga por el monte. De inmediato se puso al servicio del PNV (le afilió al instante el propio Doroteo Ziaurritz, Presidente del EBB). Se fue a trabajar a Normandía desde donde viajaba a menudo hasta París para reunirse con otros jóvenes del exilio y atender las instrucciones del Partido y del Gobierno vasco. Todos ellos soñaban con liberar cuanto antes Euskadi.
Sin embargo en 1949, en plena guerra fría y con la situación política vasca atascada, decidió emigrar a la Argentina donde le había reclamado un tío. Allí conoció a la que iba a ser su esposa y cómplice de múltiples aventuras, Mari Carmen Dindart, nieta de vascos de Iparralde. Se fueron a vivir a Tandil donde Isidro se implicó de lleno y hasta sus últimos días en la vida y dirección del Centro Vasco Gure Etxea. En Tandil nacieron además Maite, Javier y Amaya Legarreta Dindart.
Isidro era un emprendedor nato, dotado de una mente inquieta donde pululaban nuevos proyectos y negocios. Montó cantidad de empresas de sectores muy diversos, desde explotaciones agrícolas a mataderos, pasando por concesionarias de automóviles. Uno de los pocos sueños que no logró realizar fue la creación de la Escuela Gastronómica Vasca en Argentina. ¡Se resarció a sus casi 80 años con la apertura de un restaurante vasco en Tandil!
Volvió a Euskadi en 1960 pero hasta la muerte del dictador no pudo regresar a Hegoalde. Isidro Legarreta era un abertzale que seguía preocupado por la suerte de Euskadi y de su segunda patria, Argentina. En 1993, junto con otros vascos de Argentina, fundó el Instituto Vasco Argentino de Cooperación y Desarrollo, para impulsar todo tipo de relaciones institucionales y empresariales, pero también aportar su grano de solidaridad con proyectos de cooperación al desarrollo, como el Instituto de Formación Tecnológica de gran prestigio, que ha impartido formación a miles de jóvenes desfavorecidos, además de otros proyectos destinados a poblaciones marginadas como ex presidiarios. Todo ello ad honorem. Durante años, junto con su inolvidable amigo, Andoni Irazusta, impulsaron decenas de proyectos que acercaron los dos países y pusieron la semilla de lo que hoy es la Delegación de Euskadi en Argentina. Alguna vez que se le insinuó desde el Gobierno Vasco que se entendería que con su edad dejara la actividad que le costaba tiempo y dinero, nos contestó “que todavía no había devuelto a Euskadi y a la Argentina todo lo que le habían dado”.
Así era Isidro: abertzale hasta la médula, recto como una I, impulsor de las relaciones entre sus dos grandes patrias, defensor de la cultura e identidad vasca en Argentina. Isidro, agur eta ohore.
Isidro Legarreta, abertzale, euskaltzale, el roble y el ombú
Por Andoni Ortuzar. "Me comunican la muerte de Isidro Legarreta, un pequeño gran hombre por el que siento una admiración inmensa. Por ser aber-tzale y antifranquista tuvo que abandonar muy joven Euskadi, su Hernani natal, y recaló en Argentina, donde se hizo aún más abertzale si cabe. No solo eso: consiguió contagiar su ilusión, su activismo, en pro de la Causa Vasca en decenas y decenas de euskaldunes que vivían, como él, en Argentina. Isidro era quizás el último ‘prohombre’ de aquella generación de abertzales que en tantos puntos del Mundo, pero especialmente en Argentina, batallaron por lo vasco, recreando su Patria a miles de kilómetros de distancia. Ellos montaron las Euskal Etxeak, ellos promovieron la enseñanza del euskera y la expansión de las danzas vascas, ellos marcaron el devenir de la hoy potente Federación de Entidades Vascas en Argentina, la FEVA, y mantuvieron el apoyo al PNV y al Gobierno vasco en los duros años del exilio. En definitiva, se nos ha ido uno de los grandes, uno de los más grandes.
Si tuviera que definir los valores por los que me gustaría que fueran reconocidos los vascos, pondría como ejemplo a Isidro. Trabajador, honesto, positivo, entregado, humilde, tenaz, familiar, creyente en el sentido más profundo de la palabra, porque no solo creía en su fe religiosa: creía en las personas, en su Patria vasca y en su País argentino, en los valores que él había aprendido en Fagollaga y que luego transmitió en Tandil.
Estoy profundamente agradecido a Isidro. Él, junto con su inseparable Andoni Irazusta (que nos abandonó desgraciadamente hace unos años), fueron mi guía, mis embajadores por Argentina cuando ocupé la Secretaría General de Acción Exterior. Con ellos aprendí a entender aquel País, pero sobre todo me sucedió algo que nunca hubiera pensado. De mi convivencia con ellos, al conocerlos y ver su obra, me hice aún más abertzale, me comprometí aún más con la Nación Vasca.
Era lo mínimo que les podía devolver al ver lo gigantesco de su labor por Euskadi a 10.000 kilómetros de distancia. Ambos fueron para mimaixuak. Junto a Isidro y a Andoni, porque eran como el yin y el yang, una pareja perfecta que se complementaba, las dos caras de una misma moneda, una moneda vasca de oro de 24 quilates.
Quiero mandar un abrazo emocionado a las dos familias de Isidro, a la personal y a la de los Centros Vascos. Seguro que Isidro se habrá ido como fue toda su vida. Sin hacer ruido pero dejando las cosas bien hechas. Pero si todos vamos a sentir su pérdida, seguro que los de su gran clan familiar (en Argentina y en Gipuzkoa) y quienes en FEVA tenían en él un cualificado colaborador, van a echarlo de menos de una manera especial. Se suele decir para engrandecer la existencia de una persona que era irrepetible. Creo que conocí un poco a Isidro y a él le gustaría que -modestamente, como era él- su figura y su trayectoria se repitieran, se encarnaran en las nuevas generaciones.
Por eso, todos nosotros, especialmente sus hijos y nietos a los que tenía devoción, pero también toda la juventud vasca de Argentina, el mejor homenaje que podríamos hacer a este gran abertzale y jeltzale es seguir sus pasos, tener el mismo compromiso con nuestra Patria, profesar el mismo amor que él tuvo por lo vasco y replicar también su bonhomía y su generosidad con los demás. Y una mención especial y llena de cariño a ‘su’ Mari Carmen, a la que convirtió en vasca desde el primer día y con la que formó esa gran familia compuesta por Maite, Amaia y Jabier. Era una gozada oírles contar a ambos cómo se conocieron y enamoraron. Isidro, un hombre con dos amores: Euskadi y Mari Carmen. El roble y el ombú."
[Por Iñaki Aguirre y Josu Legarreta tras el fallecimiento de Isidro]